{7} Se acerca la fiesta.

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Luna's POV.

Habían pasado ya dos días desde el funeral, tres desde que nos enteramos de lo peor. Por más de que nos doliera y de que no pudiéramos superarlo, teníamos que volver a nuestra vida. Faltaban 20 minutos para que sonara el timbre de la entrada del Blake así que me senté en la plaza cerca del Blake y me quedé ahí, simplemente pensando en todo lo que había pasado en estas últimas semanas. 

-Luna, vas a llegar tarde a clases. -Sentí que me gritaban desde lejos y cuando me di vuelta, era Matteo saludándome con una enorme sonrisa.

-No te preocupes, llegaré bien. -Le grité en forma de respuesta y lo saludé con mi mano. 

-Yo sabía que tenía que hablar contigo de algo y no sabía de qué. -Apareció Nina de un minuto al otro, logrando asustarme. 

-¡Idiota! Casi me muero de un paro cardíaco. -Le respondí pegandole y luego me reí.

-Igual tiene razón el profesor, vamos a llegar tarde. -Me dijo y me agarró del brazo, para comenzar a caminar.- El otro día apareció el detective y no pudimos preguntarte nada pero, ¿qué es esa relación tan especial que tienen? -Me preguntó en un tono gracioso a lo que yo reí.

- Es que he tenido unas semanas horribles, entre todo esto que pasó con Yam y que mi relación con Sebastián está cada vez peor, nunca me sentía bien. -Comencé a hablar mientras nos acercábamos al Blake.- Pero hace unos días me encontré a Matteo en una cafetería y desde ese día hemos estado hablando. -Le conté con una sonrisa en mi rostro.

-¡Te gusta! -Gritó Nina a lo que yo salté sobre ella tapándole la boca.

-Estás loca, no.-Lo negué rotundamente.- Pero la paso muy bien con él, hasta patina. Y el otro día me llevó a patinar. Fue hermoso, Nina. -Admití recordando ese día.

Flashback. 

Estábamos en la plaza con las chicas, todas habíamos confesado que recibíamos los mensajes y sospechábamos de que Gastón era el que los escribía. Estuvimos un rato juntas en la plaza y a los pocos minutos me llegó un mensaje de Matteo, recordándome que le debía una salida por haberlo chocado en el colegio. Sonreí y me despedí de las chicas para irme rumbo a la dirección que Matteo me había mandado.

Llegué al lugar y para mi sorpresa, era el Jam and Roller. Me quedé varios segundos afuera, intentando armarme de valor para entrar. Desde que Yamila desapareció todas dejamos el patín así que nunca volvimos a este lugar. 

-Sé que te cuesta entrar acá, lo supuse. Pero es la única pista de patinaje que conozco. -Apareció Matteo con una sonrisa.

-¿Por qué estamos acá? -Pregunté intrigada, pensando como podía convencerlo para ir a otro lado.

-El otro día me hablaste del patín, y noté que realmente es tu pasión. -Comenzó a hablar y sacó dos pares de patines de un bolso.- No podes dejar de hacerlo, Luna. -Me dijo tiernamente y me tendió un par de patines.

-Está bien, entremos. -Suspiré rendida y agarré los patines. 

Entré al lugar y todos los recuerdos inundaron mi mente. Tantos los buenos, como los malos. Las caídas, los premios, las risas, las lágrimas y todo lo que se les pudiera ocurrir estaban en mi cabeza ahora mismo. Matteo tomó mi mano notando que yo estaba mal y me llevó hacia la pista. Todos me reconocían ahí adentro, nosotras éramos un grupo bastante popular obviamente por Yamila y porque éramos muy buenas patinadoras. Otro lugar más en el que todos miraban y susurraban, lamentablemente ya me había acostumbrado. 

«Liars»Donde viven las historias. Descúbrelo ahora