Capítulo XL

24 3 0
                                    

~Gina POV~

Sentía tanto coraje por dentro que me presentía que mi cabeza en cualquier momento iba a explotar. Amanecimos en la oficialía en espera, para mi gran suerte mis amigos no me dejaron sola en ésta situación. Kyle, Adela, Thaly y Austin aportaron en la multa de fianza y Kate habló con su papá para que adelanten el proceso y así pudo quedar en libertad de inmediato.

Mi papá y yo llegamos a la casa, y enseguida salió Lilian. —Dulzura, qué bueno que ya estás libre. No sabes lo preocupada que estaba —dijo dramática con una mano en su pecho, yo rodé los ojos.

—¿Tan preocupada? ni siquiera fuiste a verme. Dejaste que Gina resolviera todo sola —le recrimino mi papá. Yo abrí los ojos como platos por primera vez él se dió cuenta de la realidad.

—¿Cómo pudiste decirle algo así a tu padre? —me preguntó Lilian fingiendo estar ofendida.

—Ella no tuvo que decirme nada para darme cuenta —le dijo mi papá. Ella intento objetar pero no podía articular una palabra. Yo me crucé de brazos y secunde a mi papá mostrando mi apoyo.

—No te das cuenta, yo no tenía modo de ayudarte pero si me preocupo por tí —dijo Lilian con fingida indignación —Yo te amo Julián, no sabría que hacer si algo te pasa. Pero estaba atada de manos. Y no iba a resistir verte tras las rejas ¿Cómo iba a ir para allá? ¿Para hacerte sentir mal?

—Lilian...

—No Julián, yo solo estaba pensando en ti. Mi preocupación era tan grande que se que no podía resistir verte así. No te imaginas cuánto duele algo como eso. Tener que enfrentar tal calumnia, donde todos te acusan pero yo sé que eres inocente, mi amor.

Las lágrimas rodaban sobre sus mejillas, su gran actuación la hacía ver como la víctima de la historia, la esposa anegada que no podía enfrentar la situación. Cuando yo sé que todo es mentira que ella lo abandonó en cuanto los compañeros de mi padre llamaron, ni siquiera me enteré por ella y ahora quiere venir a montar éste cínico teatro que solo me hace repudiarla.

—¿Y piensas creerle, papá? —le pregunto, la rabia escocia mis ojos, —no te das cuenta que todo es una mentira, bien pudo buscar un abogado o aunque sea contestar las llamadas.

—Yo nunca recibí una llamada de nadie, me enteré por las noticias —dijo fulminándome con la mirada, mi padre alternaba la mirada entre nosotras con auténtica indecisión.

—Estoy muy cansado —dijo él y se apresuró en entrar a la casa dejándonos a las dos solas a punto de saltarnos encima y agarrarnos a golpes.

—Deja de jugar con fuego, niña —siseo Lilian entre dientes, y tomo el mismo camino que había tomado mi papá segundos antes.

{°°°}

Una semana después de la advertencia de Lilian y aún seguía con vida, aunque con ella nunca se sabe y no debo confiarme. Lo peor del caso es que cuando por fin creí que mi papá había abierto los ojos, resulta que creyó todo lo que ella dijo y están mejor que nunca. Quisiera no involucrarme y dejar que una buena lección lo haga caer en cuenta pero el amor que siento por mi papá me podía más.

En éste momento estaba en la cafetería de la escuela junto a las chicas, pero absorta en mis pensamientos. —¿Y como está Austin? —la voz de Thaly me hizo centrar mi atención en su conversación con Adela, el padre biológico de Austin había muerto la semana pasada.

—El dice que está bien, pero yo sé que no lo está. Y me siento culpable porque por mí no pudo estar con él en sus últimos momentos —se me encoge el corazón al escuchar a Adela. En su rostro veo como lucha por mostrarse impasible.

—No digas eso querida, para el peluchito hubiese sido muy doloroso ver morir a su padre —le dije yo y apoye mi mano sobre la de ella. Trato de esbozar una sonrisa que apenas lograron alzar mínimamente las comisuras de sus labios.

—Solo le evitaste un sufrimiento más grande —le dijo Kate y se apoyó sobre ella. Thaly le hizo una seña a su amigo que siempre nos trae el almuerzo y nos trae el almuerzo y nos ahorramos la fila.

El chico vino haciendo malabares con las cuatro bandejas, una enorme sonrisa dirigida a Thaly, —que la disfruten —dijo y se fue con prisa. Adela y yo lo miramos y luego nos miramos nosotras. Ése chico nunca antes nos había dirigido la palabra al traernos la comida y hoy dice eso con su extraña sonrisa guasona.

Ignore mis pensamientos y me dispuse a comer. Al terminar mi vista divaga por la cafetería y mis ojos se cruzan con los azulados de Roxanne quien me guiñó el ojo con una enorme sonrisa para luego susurrar cosas con Emily y Susanne.

—Algo está tramando, esa maldita —gruño Adela, apretando los puños, es cuando me doy cuenta que está mirando en la misma dirección que yo.

—Tienes razón, debemos estar pendiente —le dije yo.

Al terminar todas las clases como ya era costumbre, Kyle había quedado de venir a recogerme, pasaba todas las tardes en su casa procurando pasar el menor tiempo posible en la guarida de Lilian —mi casa—, Kate decidió acompañarme a esperar. Estaba sentada sobre el pasamanos de la escalera hojeando una revista. Yo me mantenía de pie un poco nerviosa, Kyle se estaba tardando.

Un malestar se alojó en mi estómago, provocando náuseas, mis piernas me fallaron mientras un escalofrío me recorría el cuerpo. Me estaba mareando, intento sostenerme de lo que tenga más cerca pero no encuentro nada.

—¡Tengo que vomitar! —grito Kate soltando la revista y corriendo con prisa dentro de la escuela. Bajé varios escalones y me agarré del apoyabrazos. Mi visión de estaba volviendo borrosa con todas las vueltas que daba mi cabeza. La sostuve entre mis manos tratando de estabilizarme pero no surtía efecto. El sudor corría a chorros por mí cuerpo pero me estaba erizando de frío.

Escuchaba voces lejanas que tardío logré identificar que era Kyle, —Perdón por tardarme es que... Gina ¿Estás bien?

No pude responderle, apenas sentía que sus brazos me atrapaban cuando me desplomaba y todo oscurecía.

—————————————————————
Siento tanto retraso pero antes de poder actualizar el capítulo se me borró y ésto fue lo que pude recordar de que iba.

Solo faltan capítulos.
💣💣💣💣💣💣💣💣
Bitter_Sweet26


Zorras Malditas I & IIDonde viven las historias. Descúbrelo ahora