—Noah te estamos esperando— grita Carmen desde la sala con desespero. Hace dos días que termine los exámenes finales, y hace una noche recién pude dormir bien. O siquiera un poco más que las noches anteriores a la de ayer ya que los nervios sobre lo que puede llegar a suceder hoy, no me abandonaron en un largo momento.
Mamá junto a la señora Sara me han peinado y maquillado de una manera delicada, demorándose más de dos horas entre el peinado, y el maquillaje. Se encargaron de despertarme desde muy temprano para asegurarse de hacerme lucir linda. Termino de calzarme los tacones ya que no han accedido a dejarme marchar a mi graduación con bailarinas, diciendo que no es apropiado. Doy algunos pasos en la habitación practicando el no romperme un pie en cuanto llegue.
Aun no me creo que hoy después de tantos años de esfuerzo ha llegado el fin. Me gradúo con el mejor promedio. Por lo cual tengo que dar el discurso de despedida del final de nuestra generación en St. Marie.
Me veo una última vez en el espejo revisando que todo se encuentre en su lugar, y bajo las escaleras con sumo cuidado.
—Te ves preciosa— dice mamá con orgullo y una enorme sonrisa en el rostro. Le devuelvo la sonrisa de forma condescendiente para no arruinar este día con un pleito. Pese a todo lo que ha ocurrido entre las dos, sigue siendo mi madre. Y la sigo queriendo pese a todo.
—Vas a ser las más guapa— le corea Sara halagándome de la misma forma que mamá.
—¿Y Jake?— pregunto con interés cuando no le diviso por ningún lugar
—Ha dicho que nos alcanza en St. Marie— responde la señora Sara. Asiento un poco desanimada y salgo con las dos a mi espalda diciéndome halagos.
En el camino mamá trata de que me siente de una forma en la que no pueda arrugar el vestido que llevo puesto. Uno de color rosa bajo discreto. Mientras Sara y mamá hablan animadamente yo me entretengo con una hoja de papel en donde he escrito el discurso. Nunca he sido buena hablando en público, y no quiero llegar al micrófono y tartamudear siendo la burla de todos. Mis nervios avanzan con cada kilómetro recorrido. Las manos me sudan de manera desmesuradamente e incluso siento que en cualquier instante voy a devolver el estómago.
Cuando aparcamos siento como las piernas me tiemblan y en cuanto quiero abrir la puerta, alguien más lo hace por mí. Jake. Le sonrío de forma abierta cuando observo su atuendo. Lleva un terno pantalón de chándal y una camisa blanca. Su mirada repara en mí, más minutos de lo normal y lo miro confusa.
—Luces preciosa— murmura
—Gracias— le respondo sonriendo cuando veo un poco de rubor en sus mejillas
—Ten— me dice a la vez que tiende un girasol hacía mí. Le sonrío al mismo tiempo que me arrojo a sus brazos sintiendo una enorme necesidad de disfrutar un poco más de su compañia. Él me rodea con fuerza mientras se me escapan fuertes carcajadas.
Cuando estoy a punto de separarme de sus brazos suena el sonido de una cámara, y miro a mamá que nos sonríe con picardía mientras sostiene su móvil entre las manos.
—Quiero una foto de los dos— ordena. Jake me pregunta con la mirada si está bien, y yo asiento. Se planta junto a mí, y coloca su mano en mi cintura. Mamá nos saca más de veinte fotos, en diferentes poses, y en algunas incluso sonreímos como dos niños cuando hacemos muecas y gestos molestando al otro. Cuando trato de caminar lejos de mamá y su móvil, tropiezo torciéndome un tobillo. Debo agradecer los buenos reflejos de Jake cuando me sostiene impidiendo que caiga. Terminando en una pose un tanto extraña. El sosteniéndome de la cintura, y yo con las piernas dobladas mirándonos fijamente. Escuchamos otro sonido proveniente de la cámara haciéndonos reír.
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Destinada a ti (Continuación de mi círculo vicioso)
RomanceConocí a Logan y su llegada a mi vida significo; sangre, peleas, llantos, gritos, y un corazón roto. Las fiestas clandestinas en el muelle son lo suyo; lo mío estudiar en la biblioteca, y asegurarme de tener una beca completa dentro de poco en la...