2° SÁBADO.

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-Entonces alucinaste. –Dijo Nari al otro lado del teléfono.

-No aluciné, quizá viene en otro horario. Otro día. No lo sé. –Dije caminando entre los pasillos.

-No, te digo que alucinaste. Además, un tipo como el que describiste, cómo no.

-Colgaré Nari.

-¡Ya! Eres muy delicada. –Rió.

-Bueno da igual, ¿vendrás a casa más tarde? –Dije apoyando el teléfono en mi hombro para tomar comparar peso de dos frutas.

-No lo creo Haru, Jae me invitó a una fiesta. Te dije toda la semana, ¿por qué no vienes?

-Tengo una cita con Hyun Bin, no puedo. –Dije tomando el teléfono de nuevo.

-Ver doramas no es tener una cita.

-Lo es en mi mund... (choque con alguien más) –Lo siento. –Hice media reverencia.

-Hey, de nuevo tú. –Sonrió el chico.

-¿Haru? ¿Quién es? ¡¿ES EL TIPO GUAPO?!

(Colgué)

-Hey. –Sonreí tratando de ser natural.

-De nuevo llevas mucha azúcar. –Peló sus ojos. –Oye, ¿no te preocupa que los niños...

-Está bien, lo admito. Todo eso que ves ahí es para mí.

-¿Hablas en serio? –Ríe sin dejar de ver el carrito. -¿Gomitas rojas? ¿Las otras no son buenas? –Pregunta tomando la bolsa.

-Sólo es por el color. –Respondí quitándole la bolsa. Accidentalmente toqué su mano y sentí cosquillas. Debo estar enloqueciendo.

-Dime que lo compartes con alguien.

-No en realidad.

-¡ESA ES MUCHA AZUCAR! –Exclamó.

-Oye, comienzas a ser molesto. Si quiero morir de diabetes, moriré de diabetes.

-Hey, no digas eso. –Rié. –Que pesimista.

-Paso por una etapa amarga, el dulce me ayuda a superarlo. –Dije toda tonta.

-Ah, entiendo. ¿Problemas amorosos?

-¿Cómo lo sabes?

-Bueno, usas ese típico atuendo de película estadounidense y compras porquería. Las chicas hacen eso, ¿no? Seguro verás películas toda la tarde hasta quedarte dormida abrazada de un oso de peluche gordo que te regaló tu exnovio.

Mis ojos bastante abiertos le miraron indignados.

-Wow.

-No quise sonar gro..sero. –Dijo haciendo sus labios hacia abajo apenado.

De pronto me sentí bastante patética frente a él.

-Voy tarde a mi cita con la almohada. –Dije tomando mi carrito.

-Hey, vamos... -Se rió sin moverse.

Apreté los ojos y sentí el calor correr por todo mi cuerpo para posarse en mi rostro con potencia. Que vergonzoso.


De compras con él | Junhui Donde viven las historias. Descúbrelo ahora