—¿Qué significa esto? —preguntó Akito al borde de la furia.
—Soy Katsunuma Fuwa, la tía de Tohru. He venido a conocerle y a saber las intenciones que tiene con mi sobrina.
—¡Tú! —gritó Akito intentando llegar hasta Tohru, pero siendo detenido por Shigure y Yuki—. Nos traicionaste, dijiste que jamás...
—Ella no ha hecho tal cosa —intervino Hatori antes de que el mismo líder de la familia Soma revelara lo que nadie debería saber—. Katsunuma san estaba de visita en la casa de Shigure cuando Tohru ha recibido tu invitación, ella ha venido a saludar.
—¿Por qué estás aquí? —preguntó Akito a Fuwa después de deshacerse de los dos que intentaban sostenerle.
—Vine a saludar. Sé que la familia Soma ha sido de gran ayuda para Tohru, así que estoy en serio agradecida. Y también vine a decir que, al contrario de lo que ha parecido, ella no está sola. Es mi amada sobrina, y vengo dispuesta a hacer lo que sea con tal de protegerla. No me importa qué tan maliciosa sea su mafia, Akito san, tengo la intensión de ser como una madre para Tohru, y las madres son más fieras que las leonas cuando de sus cachorros se trata.
Akito sonrió, la chica frente a sus ojos hablaba de incongruencias y tonterías. Todo se refería al amor, la cosa más estúpida, según él.
—Harás lo que sea por ella —repitió Akito, mientras una idea cruzaba su mente y su maliciosa sonrisa aterrorizaba a todos—. Entonces ven a ocupar su lugar. Vive por ella todo lo que he planeado para Honda Tohru.
—Ni siquiera tenía la intención de dejar que Tohru venga a vivir a este lugar —dijo Fuwa—. ¿Por qué ocuparía su lugar? Además, si esta es la única opción para ella, entonces la tomaré y la llevaré conmigo aunque ella no quiera. Soy su tutora ahora, el abuelo Honda me ha cedido su custodia.
—¡No puedes llevarte lejos! —gritó Akito golpeando el suelo a cada lado de Fuwa con ambos puños—. Al menos no ilesa.
La mirada de Akito era feroz, y tan fría que incluso le congelaba la respiración a Fuwa. Ella nunca había temido nada, pero el miedo que justo ahora sentía le calaba hasta los huesos, la petrificaba dolorosamente.
»Tienes dos opciones —señaló Akito—, te quedas en su lugar, o te llevas lo que sobre de Tohru cuando yo acabe con ella.
Fuwa miró aterrada a Akito, sobre todo cuando el silencio sepulcral a su alrededor constató que ese chico era terriblemente peligroso.
—Vendré a vivir con usted, Akito san —aceptó Tohru—. Lo lamento, Fuwa nee, parece que no podré ir a vivir contigo para estudiar la universidad.
—No digas tonterías, Tohru —pidió Fuwa recuperándose un poco—. Este tipo no es dueño de tu libertad o tu vida, no va a decidir lo que pasará contigo.
—En serio lo lamento, Fuwa nee —dijo Tohru—. Pero no puedo escapar de esto. Esta es mi vida ahora, y les debo mucho a ellos.
—¿Les debes?, ¿en qué diablos estás metida, Tohru? —preguntó la aterrada joven. Esto le daba muchos puntos a su teoría de una mafia que había embaucado a su hermosa sobrina. Y, aun siendo la mejor abogada de Japón, no podría sacarla de esto como le gustaría.
Tohru agachó la cabeza. Lo que la ataba a la familia Soma era un secreto que se llevaría a la tumba, así lo había prometido.
—Lo siento —se disculpó de nuevo la adolescente—. Pero fueron mis acciones lo que me trajeron aquí, debo hacerme responsable de ello. Vendré a vivir aquí.
—Solo que esa no es una opción ahora —señaló Fuwa—. Las actuales condiciones son dos: o me quedo en tu lugar, o te llevo en pedacitos. ¿No es así, Akito san?
—Es tal como Katsunuma dice —soltó Akito sonriendo de nuevo.
—Fuwa nee... —Tohru comenzó a hablar, tenía la intensión de quejarse, pero en ese lugar había dos personas que no le permitirían alegar. Una era la misma Fuwa, que de verdad haría lo que fuera por la hija de su amada hermana, y la otra persona era Akito, que estaba a punto de obtener lo que buscaba. Lastimar a Tohru al punto de que jamás se negara a él.
—Está bien —dijo Fuwa—, estoy bien y todo estará bien. Así que no te preocupes por mí, iré a visitarte de vez en cuando.
—No cuentes con ello —musitó Akito, y luego habló para los demás—. Estoy cansado, así que los que no viven en esta casa deben retirarse ahora, si no quieren meterse en problemas conmigo.
Tohru miró la apagada sonrisa de su tía y se lamentó por no poder protegerla cuando ella había venido a cuidarla.
—Te amo —dijo Fuwa para Tohru, enfureciendo a Akito que la tomó de un brazo y la arrastró consigo hasta una habitación en donde la dejó encerrada.
Continúa...
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UNA FRUTA EN EL ZODIACO
FanfikceKatsunuma Fuwa, tía materna de Tohru, llega a la casa de Shigure Soma para llevarse a Tohru con ella pero, debido a algunas extrañas circunstancias, ella termina viviendo en la casa principal de los Soma, convirtiéndose en el objeto de la discordia...