CapÍtulo VII. Estúpido Maximiano

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Dormir por primera vez sin invadir la cama de nadie fue estupendo, aunque siendo honesta la cama de Gaby es más cómoda, la mía tiene su encanto, sus lucecitas blancas en la parte superior, el día va bien, comí pizza y aunque es sábado el cine se ve tranquilo, y me gusta ver a la gente feliz, en estas dos semanas he observado que el cine como el psicólogo, y las palomitas son la mejor terapia, comer y perderte en el mundo inexistente pero a la vez real que te ofrece una buena película es felicidad.

Me gusta ver a las parejas y apostar con mi compañera de cajas, que numero de cita es, la invitación al cine no puede faltar en un buen cortejo mexicano, si acepta ir al cine contigo ya tienes un cincuenta por ciento de probabilidades de éxito.

En ese momento Max viene a mi cabeza y cuatro segundos después como un dejavu1 exprés, su voz a mis oídos pidiendo dos entradas para la función de las 7:20.

-Buenas noches, dos entradas para la función de las 7:20 por favor – su mirada era distante y su voz seca, su cuerpo estaba rígido y actuaba con total normalidad, como si no me hubiese visto en su vida.

- Claro, ¿Cuenta con algún cupón o tarjeta Cineclub? – respondí sonriendo como lo había hecho antes con los 48 clientes del día, pero por dentro estaba hecha añicos, por un momento me sentí pequeña, insignificante, tonta, incluso fea, cuando en la vida siempre había sigo segura y guapa, sobre todo para mi. Mi trabajo me gustaba y aunque tenía claro que todo trabajo dignifica, en ese momento no quería ser la cajera, quería ser la dueña del cine y prohibir la admisión a la segunda persona que me había hecho feliz en estos días y a la chica de ojos grandes que llevaba de la mano.

- Si – Respondió y empezó a buscar su tarjeta en la cartera, sin siquiera mirarme a los ojos, como si nada – aquí tiene.

- Gracias, ¿Quiere que cobre sus entradas con puntos? – pregunte al mismo tiempo que pensé como pagaría el estúpido de Maximiano la osadía de fingir no conocerme.

- No, prefiero pagar en efectivo – respondió tajante y en ese momento presione la opción "Canjear puntos" cuatro veces, solo tenía 422 pesos, así que no pude estafarle más, sonriendo regrese la tarjeta y gire el monitor de la máquina para que escogiese los asientos, actos seguido, cobre en efectivo y los despedí...

- Que disfruten su película - les dije sonriendo, ella respondió la sonrisa y el fingió demencia mientras se alejaba de taquillas, era simpática e ignoraba totalmente que no sonreía por amabilidad, festejaba que acaba de robarle 422 pesos al estúpido de su novio.

El dinero no sería para mí, sería un regalo para el dueño de los cines, en la vida había robado y no lo haría ahora por un idiota, lo reportaría al final de mi turno como un sobrante, al final nunca se quejaban por excedentes y sabía que Maximiano tampoco presentaría quejas, porque para mí pesar era inteligente y deduciría que fui yo.

Mi turno acabo, son las ocho de la noche y es sábado, mañana entro hasta tarde, así que decido llamar a Gaby, para contarle y festejar.

-¿Festejar que Alejandra Suarez?

- Festejar que el único idiota que me interesaba en esta ciudad tiene novia y amnesia, festejar que tengo el loft que tanto quería, que le robe 422 pesos en su cara, que nadie puede decirme a qué hora llegar a casa, que el estúpido Maximiano fingió no conocerme, porqué es lo que me duele sabes, que me haya ignorado, porqué es normal que tenga una novia bonita, el muy idiota es inteligente y viste bien. Festejar Gabriela, festejar que me rompieron el corazón por primera vez, ¿por qué dime tu qué clase de mexicana sería si no lo festejo con mucho tequila y cantando el triste de José José?

- Te veo en tu casa, yo llevo el tequila Alejandra.

-Alex, mi nombre es Alex.

2000 FormasWhere stories live. Discover now