Conociendo mi potencial

40 1 0
                                    

En un instante traté de recordar si había algo que hubiera visto en el grimorio que pudiera ayudarme, ya que carecía de tiempo para sentarme a leer por causa de un hechicero semi putrefacto que quería mi cabeza, cerré mis ojos y recordé una palabra que leí en el libro al lado de una especie de cetro-daga y sin más la pronuncié:
-Sikaer!-Exclamé y al instante la pluma tomó cuerpo una especie de cetro negro de roble con una serpiente plateada enroscada en él se fue materializando en mi mano, en el extremo superior la pluma negra se tornó como la cabeza de un cuervo de ojos rojos y en el extremo inferior una daga de hueso parecida a un gran colmillo de color marfil.
-Muy interesante tu juguete-Soltó el hechicero.-Pero no creo lo llegues a usar. Abish et.
Un rayo se desprendió de su mano izquierda e impactó directo en mi. El dolor no se hizo esperar; la electricidad recorría mi cuerpo, el dolor punzante y agudo hacía que me retorciera en el suelo.
Pensé que era mi fin cuando de pronto el grito de un ave me hizo reaccionar. Era el cuervo de mi cetro, de alguna manera su grito absorbió la electricidad. En ese momento un recuerdo vino a mi cabeza: una pelea en ese bosque de Zannor derrotado de manera humillante por un niño, que comprendí que era yo, comencé a reír ante tal recuerdo.
-Wow me sorprendiste anciano, reconozco que has mejorado desde nuestra ultima pelea o quizá sea que estoy fuera de forma. Por mera curiosidad, que se sintió ser derrotado por un niño en este mismo lugar? Imagino lo frustrante para un hechicero como tu con un ego súper desarrollado y anhelos de grandeza; sabes algo, hoy no será distinto! Exclamé.
La ira de Zannor creció tanto que el clima creado por él se volvió errático, al punto que por momentos veía a mis compañeros luchar con unas criaturas extrañas. Traté de no distraerme y me puse de pie y esquivé otro rayo que se dirigía  hacia mi, aunque ahora menos preciso. Observé a Zannor y los rayos desprendían no solo de su mano sino sus ojos y aun del cielo mismo. Aproveché su descontrol y use mi daga para atacarle trate de asestar un golpe con ella pero la esquivó con facilidad lo cual me decepcionó un poco. Recuerdos vinieron a mi de hechizos usados en contra del hechicero en el pasado.
-Zarem et.-Acto seguido en mi mano libre una marca se dibujó y de mi mano resplandeció una llama brillante que expulsé hacia mi oponente.
Esta vez mi ataque fue más veloz que mi oponente y aseste el golpe en la mano que sostenía la daga.
-Esto se termina ahora mismo! Nari sek et!-Exclamé a todo pulmón nuevamente la esfera se formó en mi mano pero antes que pudiera dispararla a Zannor la tierra debajo de mi se abrió obligándome a saltar y la esfera mató, literalmente, un árbol cercano.
-Que entrometido!-Dije tratando de ubicar al hermano gemelo de mi oponente.
A lo lejos en una especie de torre improvisada se encontraba parado.
Madnek et um!-Grité y acto seguido el pasto envolvió los pies de mis enemigos.
La desesperación fue tal que Zannor envió un rayo hacia su misma posición quemando el pasto a su alrededor pero dañando su pie derecho. Por otro lado su hermano endureció la tierra de tal forma que pasto se secó.
-Volveremos a vernos.-Dijo Zannor y dicho esto una sombra los tragó a ambos disipándose la niebla a nuestro alrededor.

CON LOS  OJOS ABIERTOSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora