— Cuéntame de Becky. — Pidió Ashley tratando de sonar lo más neutral posible, tratando de ocultar su evidente curiosidad y desesperación.
Pamela se recostó en la silla metálica con una enorme sonrisa en su rostro, un escalofrío recorrió su cuerpo, su acción no tenía empatía alguna.
— ¿Becky Lynch? — Charlotte asistió e imitó la misma acción que hizo Pamela, recargo su peso al respaldar de la silla metálica, fría y dura. Hacía una semana entera que había retirado su asiento de madera y aún no se podía acostumbrar a lo incómodo que eran esos asientos. — ¿Qué quieres saber de ella?
No lo sabía pero quería hacerlo.
— Todo.
— Primero que nada, su nombre es Rebecca Quin. — Reveló Pamela como si la información fuera secreta y poderosa, Charlotte río ante su tono de voz áspero y silencioso. — Es de Dublin, Irlanda. Va en tercer semestre, es hija única... Sus padres siguen casados, ¿Qué te puedo decir? Su vida no es tan interesante.
— Asesina de hombres. — Murmuró Charlotte recordando las palabras de Pamela en su primer vídeo. — ¿Por qué?
— Muy simple, Rebecca ha rechazado a la mayoría de los hombres en el campus e incluso tiene otro apodo y es la reina de hielo, su corazón es un impenetrable. — Comentó la castaña con emoción, la mirada curiosa de Ashley se agrandó. — Nadie y cuando digo NADIE es por que nadie ha podido dar el siguiente paso con ella.
— ¿Relaciones sexuales? — Dijo temiendo la respuesta.
— ¡No! Eso es demasiado bajo para ella... Ser su pareja. — La rubia soltó un suspiro de alivio al escuchar las palabras de Pamela. — Aunque algunos han podido tocar sus labios o tomar sus delicadas manos, al final de cuentas tuvieron un poco de suerte.
Ashley se quedó embobada un pequeño rato, procesando y memorizando la información dada por su compañera, la curiosidad se apoderaba de su cuerpo un poco más cuando conectaba las piezas e intentaba comprender a Rebecca.
— ¿Algo más, detective? — La rubia negó su cabeza. — Tantas preguntas y pocas respuestas, odio demasiado a Rebecca.
— No parece. — Susurró secamente para ella.
[...]
Rebecca aún tenía consigo el collarín adornando su cuello mal herido y una venda cubriendo su brazo izquierdo, Charlotte se alarmó al no ver una demanda en su correo, cualquiera hubiera hecho eso.
Necesitaba y quería -por una extraña razón- hablar con ella.
Su cabello era lo más curioso que había visto, un corte un poco extraño para las chicas de preparatoria y su pelo dorado cayendo desordenamente en sus hombros.
No la conocía pero se le hacía familiar, su rostro era imposible olvidar pero su memoria era un maní. Desde el suceso ocurrido no podía dejar de observarla, era algo más que simple curiosidad y lo sabía pero aún no tenía certeza de que emoción le causaba la rebelde irlandesa.
Cualquiera pudo ofrecer su disculpas hacía ella, cualquiera pudo arrodillarse a ella, cualquiera pudo besarle la mano para su perdón, cualquiera que no tuviera sus cinco sentidos, ella no era una diosa o una emperatriz ni mucho menos una gobernadora, ella era simplemente la hija de un candidato a la presidencia, no debían darle su dignidad solo para agradarle... Por eso su pequeña investigación acerca de Rebecca Quin.
Rebecca se atrevió a hablar de cara y sin miedo alguno, sus palabras fueron balas directas a su orgullo pero era la verdad y la verdad siempre duele.
— ¿Puedo sentarme aquí? — No supo el momento exacto y ni de donde saco el valor suficiente como para acercarse a la mesa de Rebecca y pedirle aquello.
Rebecca quito la mirada de su teléfono y sus amigos pararon de pelear entre ellos, sin decir ninguna palabra y con su ceño confundido. No había asientos, se sintió una completa estúpida.
— Claro. — Felicidad fue lo único que pudo sentir en ese momento de equivocación y jamás pensó que Rebecca haría algo así; se paró rápidamente de su asiento y con un simple gesto en su rostro se lo ofreció.
Ashley no podía negarse y no podía ocultar su sonrojo al ver su acción.
Daniel se quedó mirando a Alexander y Alexander se volteó a mirar a Allen, todos sorprendidos ante la situación y confusos ante todo.
— Quítate. — Susurró Rebecca al oído de Daniel, el más cerca de ella y más sumiso de todo el grupo. Ni siquiera pestañeo para darle el asiento a su única amiga.
— Charlotte Flair, un placer tenerte a nuestro lado y un milagro que nos hayas notado. — Alexander era demasiado extraño, su voz venenosa delataba sus malas intenciones y ninguno estaba dispuesto a detenerlo. — ¿A qué se debe?
La mirada de los chicos fue pesada pero la única que realmente provocaba nerviosismo en ella era la de Rebecca, profunda y penetrante.
— Quiero disculparme... — Su ojos vagaron en Becky. — Fue mi culpa y lo acepto, esperaba tener una demanda en mi puerta estos días pero eso jamás ocurrió, quiero hacerme responsable de mis actos.
— ¿Te obligaron? — Ashley negó con la cabeza ante la pregunta de Allen.
— No fue mi intención reaccionar de esa manera, estuvo mal y me arrepiento demasiado... — El corazón de Rebecca latía a mil por hora, ¿Era su tono de voz delicado y suave o simplemente su aroma a vainilla? No lo sabía pero estaba nerviosa y cuando Rebecca se encuentra nerviosa siempre hace estupideces.
Allen, Daniel y Alexander se encontraban fascinados ante las disculpas que ofrecía Charlotte Flair, incluso llegaron a pensar que era muda o tenía una discapacidad que le impedía convivir con los alumnos.
¿Hasta dónde sería capaz de llegar Charlotte por encajar? No lo descubrieron.
— No, no hace falta. — Si, Rebecca solía hacer estupideces. Su mano cayó suavemente en la palma de Charlotte, deteniendo su discurso y provocando un sinfín de emociones en ambas.

ESTÁS LEYENDO
Man Killer |CHARLYNCH|
FanfictionElla es una asesina de hombres y muere por una mujer.