Capítulo 6.

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El sol se ocultaba un poco más conforme pasaban los segundos, Rebecca se encontraba sumamente cansada al tener que ensayar una coreografía para un evento escolar, miró su reloj.

Faltaban menos de cinco minutos, inevitablemente, comenzó a mordisquear su labio inferior, sintiéndose nerviosa y confusa ante su cambio de actitud.

Se sentó cómodamente en las grandes bancas que adornaban la entrada y se dispuso a recordar los acontecimientos sucedido en todo el mes pasado, desde la llegada de Charlotte hasta su nueva e inseparable amistad con ella, extraño y fascinante, las palabras que describían perfectamente su tercer semestre en la preparatoria.

De un momento a otro sus latidos se volvieron violentos y ruidosos, temía que en cualquier momento su corazón terminará fuera de su pecho.

¿La razón? Simplemente volteó a mirar a Charlotte salir de su última clase.

Hacía semanas que sucedía lo mismo y por la misma razón, era algo sumamente vergonzoso para ella admitir que -ya de por sí- Charlotte Flair lucía perfecta ante sus ojos y ahora empezaba a sentir un ligero cosquilleo cuando hablaban.

No, detente.

Se repitió en su mente, cualquier menos ella... Bueno, cualquiera menos una jodida mujer.

Era imposible, cualquiera en sus cinco sentido se hubieran enamorado de ella, ¡Vamos! ¿Por dónde comenzar? Oh, ya sé... Su cabello, su hermoso y suave cabello dorado caía delicadamente en su espalda, su rostro digno de admirar con aquellos ojos color océanos que lo único que transmitían era tranquilad, su mandíbula muy bien definida, su nariz refinada y aquel pequeño lunar adornando su comisura, también no olvidar de su altura perfectamente adecuada y su condición física indicada... Por último se encontraban su aroma corporal, una mezcla entre vainilla y miel.

— ¡Hola! — Interrumpió Charlotte, planteándose enfrente de ella y con emoción en sus palabras, Becky se atragantó con su propia saliva al oírla y su rostro se encendió ante su pensamientos. — ¿Has esperado demasiado?

— No, no para nada. — Mintió tratando de ocultar su evidente cansancio y nerviosismo, Ashley decidió sentarse al lado de ella y sin descaro alguno cogió su mano.

La irlandesa casi pierde el conocimiento, aquello no hubiera importado semanas atrás pero todo ocurrió tan rápido y sin poder detenerlo.

— ¡Me voy un mes entero y mi hermana se convierte en la perrita faldera de Charlotte Flair! — Su hermana se encontraba parada enfrente de ellas, arrastrando sus palabras y tambaleándose en su lugar.

Rebecca se paralizó al oírla, sus amigos le advirtieron pero jamás pensó que sería cierto, confiaba en Natalya y ahora se encontraba tan decepcionada de ella.

— Yo... — Pero no pudo terminar la frase, no había nada que decir y se separó bruscamente de Charlotte para agarrar a su hermanastra por los hombros.

El guardia la examinó por escasos segundo y ella le dedicó una pequeña sonrisa para no levantar sospechas, Natalya era demasiado pesada para su cuerpo pero encontró voluntad para llegarla al primer taxi que cruzó.

— Hacen bonita pareja... — Musitó casi a la mitad del recorrido.

— ¿Dónde has estado? — Preguntó, ignorando su comentario pero su rostro se encontraba demasiado caliente.

— Por ahí... Algún día lo verás, lo sentirás y probaras. — Comentó Natalya haciendo un ademán. — ¡No! No, nunca lo pruebes. No importa que digan que te ayudarán, saldrás de ésta o... Olvídalo, jamás lo entenderás.

Man Killer |CHARLYNCH|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora