Morgue, comisarías y hospitales.

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Cerró sus ojos para sentir la fresca brisa en su cara, estaban sentandos en una banca de hierro y madera en el parque que estaba frente al hospital. No había nadie allí, solo ellos, Mariann fumando el quinto cigarro del día y Dom solo acompañándolo con su presencia y silencio.

-¿Qué ha pasado de tu madre? -volvió a poner el cigarrillo en sus labios.
-Realmente no sé cómo ayudarla, no sé el nombre de la niña y...
-Podrías buscarla en el hospital con su apellido y la foto. -interrumpió.
-Podría, estaba pensando en ir en alguna oficina policial, u otra cosa parecida. -se levantó estirando un poco sus piernas.
-Si quieres podemos ir hoy. -también se levantó.
-¿y tu hermana?
-Necesito despejarme .-suspiró
-¿en la morgue? -arqueó la ceja.

Ya había preguntando en el hospital, no tuvieron ninguna información util.
Caminaban mirando el piso algo desanimados, lo único que sabía era que estaba desaparecida, no muerta, por alguna información que le dio su madre, no preguntaba mucho sobre el tema o bueno, no directamente.

-Buenas tardes señorita, necesitaba su ayu...
-Venimos buscando un muertito, ya sabes -interrumpió poniendo sus codos sobre el escritorio de la recepcionista y guiñando divertido.
Dom solo rió tapandose la boca, no era el momento o el lugar para reírse ¿quién se ríe en una morgue? Donde todos lloraban al descubrir que sus familiares, amigos o cualquier conocido estaba muerto.
-Espere su turno, luego cuando lo llamen vaya, en silencio. -destacando la ultima palabra. -por el pasillo de la derecha.
-Gracias, señorita. -le dedicó una sonrisa dulce llevándose a su amigo.

Luego de una larga espera un hombre que traía una camisa blanca y cara de muerto los llamó, por fin ambos suspiraban.
-Basicamente lo que están diciendo es que no conocen a la victima, solo tienen una fotografía vieja, pasó hace 15 años, no tienen el nombre ¿y buscan que siga aquí? Miren jóvenes, podría buscar en el registro de huellas dactilares no creo de ser mucha ayuda.
-de todos modos apreciaría su ayuda, señor. -se levantaron algo desanimados.
-Esas personas son horribles, no creo que sean de ayuda, igual confío en el oficial de policia, pero en el resto no.
-Lo sé, deberíamos volver. -suspiró
 
Al llegar a la recepción vieron como un grupo de enfermeros, médicos y camillistas se llevaban a su hermana a la sala de emergencia, Marianno solo corrió pero le negaron la entrada, por su parte Dom buscaba información, la mujer había intentado suicidarse con medicamentos, otra vez.
La impotencia del joven era tan grande que podría golpear a cualquier persona que se le cruzara en el camino. ¿cómo en un hospital de tanto renombre un paciente podía salir de su habitación e ir al deposito de medicamentos como si nada? Bastante mediocres eran.

La noche caía y Marianno le pidió a Dominik que se vaya a su casa, este solo asintió y solo se fue.  

Llegó a su casa y allí estaba estaba su mamá, pintando pero esta vez no era lo de siempre, esta vez estaba pintando a una señora y un niño, él sólo sonrió.
-Perdón por llegar tan tarde, ha sido un día largo. -depositó un dulce beso en su frente y se dispuso a subir.
Estaba acostado mirando al techo, pensando en qué más podría hacer, sacó la foto y la miró detenidamente, una niña rubia y tierna ¿qué pasó de ella? ¿estará viva? ¿dónde estará?
Entonces una idea pasó por su cabeza, trata de blancas ¿podría ser? Aunque sería bastante enfermo llevarse a una niña de 8 años, podría ser una posibilidad.

Recuerdos De Una Prisionera. [PAUSADA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora