Después de intentar calmarme seguimos conversando hasta que sus padres lo descubrieron hablando por teléfono y lo regañaron ya que eran las 3 de la mañana, a decir verdad, no me había percatado de la hora, las horas a su lado no pasaban y aunque no me correspondía me hacía sentir tan bien.
Al día siguiente los dos llegamos muy desvelados a la escuela y al ver sus ojeras solo pude sonreír al saber que la causante de ellas era yo.
Pasaba el tiempo y cada vez mis quince años era más cercano, el de Katherine era unas pocas semanas antes del mío a causa de eso como buena amiga junte a todas las personas posibles para hacer un gran regalo sorpresa. Estaban amigas de nosotras, Aaron, ya cuando estaba terminando la lista de los involucrados recordé a dos de sus primos que sabía que eran muy cercanos a ella. Uno de ellos era Landro, el que ella me había contado antes y su otra prima Daniela.
Todas las amigas cercanas a Katherine éramos conscientes de que tenía un primo y que era muy guapo, era dos años mayor que nosotras y su primer atractivo para niñas de 14 años era que estaba marcado por todos lados, no de una manera grotesca que hasta asco da, si no de una manera en la que tus ojos agradecen el atractivo visual y el ver a alguien tan diferente a nuestros compañeros era digno de admirar. Todas teníamos un pequeño crush con él, pero era obvio que él era muy lejano para cualquier de nosotras, no solo por la edad, por lo hermoso que era o porque tenía un gran abdomen, sino porque literalmente era muy lejano de nosotras al vivir en otra ciudad, apenas a dos horas de distancia, pero lejos.
Por alguna razón tenia a Landro en mi Facebook, no sabía en qué momento lo había agregado, pero facilitaba las cosas para poder hablar con el sobre mi pequeña misión, que me diera dinero para el gran regalo de una de mis mejores amigas. Apenas lo contacte me dijo que si enseguida pero que el problema era como me daría el dinero, al final concordamos en que yo lo pondría y el día de la fiesta el me daría el dinero.
Después de esa pequeña platica seguimos hablando, él era muy amable y simpático y yo estaba realizada al hablar con el gran primo guapo de mi amiga, transcurrió el tiempo y de pequeñas platicas se hicieron más largas hasta terminar a altas horas conversando. El hacía que me olvidara de Legan, pero eran diferentes sentimientos, Landro me atraía, pero por Keegan sentía el amor más profundo y sincero que una niña puede dar.
Paso un mes aproximadamente y ya teníamos planeado que nos veríamos en la fiesta de amiga, yo estaba muy emocionada, era una ilusión mas bien. Decir que el primo guapo de tu amiga por el cual todas fantaseaban te tomaba en serio era muy satisfactorio, sobre todo cuando se enteraba una que otra persona desagradable del salón.
Llego el día de la fiesta, mi familia iba conmigo al ser un poco cercana a Katherine, llegamos con un gran regalo a esconder, saludé a la mama de mi amiga y lo siguiente que vi fue un dedo tocando mi hombre y al voltear ver a Landro, a la persona con la que había estado hablando todo este tiempo, el mismo de las fotos, no supe que sentir, ni mucho menos decir. Tan solo dije hola y me fui. Una parte de mi tenía miedo de que mi mama se enterara que estaba con un muchacho, ideas tontas a mi parecer, pero todo sucede por algo y ese día yo no tenía que estar con él.
El transcurso de la fiesta él estuvo detrás de mi literalmente, a todos lados me seguía y la verdad no sé porque lo evitaba tan grosera y descaradamente, incluso intento besarme, pero solo me alejé y seguí bailando.
Después de ese día hablamos unas cuantas veces hasta que deje de responder. Por mucho tiempo no entendía como alguien como yo podía rechazar a alguien como el, pero nuevamente, todo sucede por algo.
Siguió pasando el tiempo y la graduación era cada vez más cercana, Keegan seguía indiferente, después de la llamada nada cambio. Llego el día de mis quince años y él no fue.
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Mi verdad
Teen Fiction''La adolescencia es la mejor etapa de la vida'' ''Jamás olvidas la adolescencia'' ''Las mejores cosas se viven en la adolescencia''. Dicen todos, todos dicen las mismas repetidas frases, creando expectativas enormes sobre lo que viviremos, haciéndo...