Capitulo 3

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– ¿Dónde estabas? – dijo Meredith con esa voz chillona que tanto odiaba.

– Había muchísimo tráfico ¿vale?

– Creo que aún no entiendes lo importante que es esto para mí. –dijo enfadadísima.

– No exageres ¿vale? He llegado cinco minutos tarde. No se acaba el mundo por ¡cinco puñeteros minutos!

– Desde luego y mira con que facha te presentas aquí.

– ¿Qué es lo que te pasa? acabo de llegar y ya estás poniendo pegas.

– Tienes cara de resaca  a más no poder, Spencer.

– Necesito divertirme de vez en cuando. Tengo veintidós años es lo más normal que salga un sábado por la noche.

– No si vas al ensayo de la boda de tu hermana.

– A decir verdad, no estoy aquí por gusto. Tú me obligaste a venir por si no lo recuerdas.

– Puedes irte si quieres. –dijo mi hermana con esos aires de superioridad que tanto me molestaban en ella últimamente.

– Pues tal vez sea lo mejor. Vaya a ser que te avergüence delante de tu nueva familia.

Estaba a punto de irme y dar por zanjada aquella absurda discusión cuando mi adorada madre entró por la puerta.

– ¡Spens, que bien que hayas llegado!  Estábamos preocupados por ti, tú hermana estaba empezando a desquiciarse con tu tardanza.

– Mamá ese rollo de madre ejemplo no te va. Además no estamos dentro del salón así que deja de fingir que te importo lo más mínimo.

– ¡SPENCER! – gritó mi hermana horrorizada. – ¿Con quién te crees que estás hablando?

– Meredith está todo bien, pasemos al salón. Nos están esperando. – dejo de mirar a mi hermana para dedicarme una mirada de advertencia ante lo que iba a decir. – ¡A las tres! Así que dejar esta tontería y entra ahí ahora mismo y por un día pórtate como lo haría una hermana.

Y sin decir nada más mi madre entró en el salón seguida por mi hermana y como no de mi.

La familia de Aarón eran unos tiquismiquis comparados con la humildad de mi pequeña familia. Todos eran muy estirados y a mí me daban ganas de vomitar verlos así, pero haría de tripas corazón por Meredith. Solo por esta vez.

Nunca me había llevado especialmente bien con mi familia. Desde que tengo uso de razón, no recuerdo ni una sola vez donde no tenga nada que reprocharle a mi madre.

Ella siempre ha sido una persona ausente en mi vida y lo fue aún más cuando mi hermana se fue a la universidad y se vio superada por la situación de tener que cuidar de una niña de tan solo ocho años. Y luego estaba mi padre, bueno si a eso se le puede llamar padre. Aquellos recuerdos eran demasiado dolorosos para recordarlo ahora así que lo mejor era centrarme en las conversaciones vanales que había en la mesa.

– ¿Spencer?

– ¿Si?

– ¿Te encuentras bien? Estás pálida. –me dijo la madre de Aarón.

– ¡Oh, sí! Es solo que he tenido una mala noche. Eso es todo  ¿Qué es lo que me decía?

– Te preguntaba sobre tu artículo. ¿Cómo se te ocurrió algo así?

– ¡Ah, eso!  Bueno supongo que quise darle al público un punto de vista diferente sobre Daniel Cavill. Conocemos muy poco sobre él, excepto su gran empresa y los millones que cotiza al año. Es una persona al igual que nosotros y la gente debe darse cuenta de esas cosas y ¿Qué mejor forma que mostrando su lado más humano y generoso con los demás?

30 Días ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora