"AMOLAD es propiedad de The Snipster"
Leo se encontraba recostado en la cama, el calor de su cuerpo provocaba que se diera vueltas en ella incomodo, observaba la pálida espalda de Aeva, quien dormía como un bebe después de otra entretenida sesión de sexo en su hogar; llevaban una semana hospedado en aquella mansión y no le importaba disfrutar de ser el pasivo en aquella relación, Des le había colmado de detalles, pero aun así él tenía ese dolor del pasado atormentándolo.
¿Qué pensaría su abuelo de verlo así? Él era de las pocas personas que sabían de sus preferencias, lo apoyó a pesar de la opinión pública, y lucho siempre por sus ideales, defender el medio ambiente era su principal motivación, el viejo Davi era su ejemplo a seguir.
Una lágrima quería salir, traicionera ante aquella situación tan impune, pero se resistió, se aguantó el enojo al saber que estaba acostado a lado del causante de la muerte de su abuelo.
Se puso de pie con fastidio, descalzo camino hasta el enorme ventanal que daba al balcón con vista al mar, donde las olas azotaban la orilla de la arena blanca de aquella playa privada, la brisa salina le dio un vuelco al corazón, quería ver a su abuelo de nuevo, no entendía por qué el destino cruel se lo había arrebatado de tan absurda manera.
Des se cubrió con la sabana, sin percatarse de la ausencia del moreno, Leo se puso unos jeans de marca, que el millonario había comprado para él, y una jersey negra que remarcaba su cuerpo, era hora de salir de aquel lugar, necesitaba centrar su mente, el recuerdo de Davi le hacía daño, como vidrio punzante.
— Adios Des, lástima que seas un asesino — murmuro, tomando una bolsa con ropa, y despidiéndose del más alto que dormía sin percatarse de nada.
Leo tomo su moto del aparcadero de autos, la había traído después del incidente con el socio de Aeva, el cual no había vuelto a insistir después de irrumpir ese día, poniéndose unos lentes oscuros decidió arrancar el motor de su Harley negra, extrañando sentir la adrenalina salir por sus poros al estar en carretera a máxima velocidad.
De nuevo la imagen del adorable anciano que fue su abuelo se presentó, como un rayo en su cerebro, el dolor oprimió su estómago, como si vertiera fuego en él, aceleró aún más, como si la velocidad ayudará a olvidar.
— ¡Enserio tienes que ir a esa tonta manifestación! — exclamó un enojado Leo, lucía más joven en su recuerdo, vestía ropa de vagabundo rico, como la llamaba su abuelo quien lucía entero a pesar de sus cincuenta y cinco años, aun tenia brillo en la mirada al dirigir a los de la fundación.
— Leonard, alguna vez te has preocupado por algo que no sea tu mismo, la marca Ardent está haciendo estragos con los campos cafeteros en Brasil, nuestra tierra — lo regaño Davi, quien tomaba su chaqueta del sillón y un letrero de madera con letras rojas.
Su abuelo buscaba con ahínco hacer sustentable esa nueva empresa que tuvo éxito en poco tiempo, se rumoraba que el dueño era inexperto y muy engreído. Tanto para rechazar las propuestas de juntas con su abuelo y la fundación.
Esta vez pasarían a una protesta pacífica.
Basta decir que esa fue la última vez que Leo lo vio con vida, varios fueron encarcelados en aquella huelga que de pacífica se salió de control, todo por órdenes de Aeva quien mando a la policía a detener la manifestación, su abuelo fue golpeado y cayó fulminado al suelo por una bala perdida de algún policía, esa al menos fue la versión oficial.
El coraje de su hermana y él al reconocer el cadáver en la morgue policíaca, es algo que lleno de rencor el corazón de Spindler; Detuvo la moto en el bar de Willian, el Tr3s lo esperaba con los brazos abiertos, para su suerte el rubio vivía ahí, y él al ser empleado era dueño de una de las llaves de repuesto del bar.
Entró furioso consigo, tomando una botella de Vodka de la barra, ante la sorpresa de William quien llego corriendo al escuchar la puerta abrirse, y después ver a Leo llevarse aquel licor a la boca.
— Ahora me robas, casi te mató — dijo enseñándole el revólver que llevaba en el chaleco de cantinero como protección.
— Te pagaré la botella, lo juró — murmuro llevándose el pico a la boca, donde el ardiente alcohol quemo sus entrañas, ante la negación de cabeza de William.
—No es el dinero Leo, ¿Que ocurrió contigo? Llevas una semana desaparecido.
"Me revuelco con el asesino de mi abuelo, y creo que me gusta, eso pasa" pensó el moreno empinando más la botella sin contestar.
Si, gustar, ese era el sentimiento que sintió en su pecho al ver a Aeva frágil frente al casi ser descubierto, cuando se poseían sin recato, cuando veía su sonrisa y aquellos ojos color café casi ámbar, Des le gustaba, era atractivo, era rico, pero no quería perderse en él. Ambos solo eran amantes, no quería ponerle querer, mucho menos amar a ese vacío que sintió al dejar su cama al recordar a Davi.
— Nada, una mala aventura — susurro con voz pastosa después de un cuarto de Vodka de un trago.
— Cuenta, antes que mueras de congestión con Vodka de bateo — río William señalando la botella de casi 2 litros que era Vodka barato para bebidas.
— Sucio tacaño, por eso dejaste que lo tomara — río a carcajadas el moreno dejando caer en uno de los sucios sillones del bar.
William y él reían, mientras Leo ahogaba sus penas en compañía de su mejor amigo quien nunca lo juzgaba, por más imbécil que se comportara.
Mientras tanto, al día siguiente, Des estaba en una junta estresado, observando comerciales, uno a uno los desechaba, ante la cara frustrada de Maurice y Madd, quienes no entendían que mosca le había picado al susodicho.
— Sigan trabajando, ¡Todo está horrible! Tenemos menos de una semana para el promocional del nuevo café mentolado, y dos para el Latte machiatto con cajeta — exigió Des, los empleados asistieron y huyeron ante el enojo de Aeva.
— Jefe, ellos no tienen culpa de su mal humor — dijo Lourdes, poniendo su moka en la mesa, mientras Des se sobaba la sien de pura frustración.
— Mi amante huyo del cuarto, estos tipos no tienen consideración por los tiempos y me duele mi cabeza — suspiro exasperado, dando un trago profundo a su taza, saboreando el dulce chocolate con cafeína.
Lourdes se sintió mal por su jefe, siempre ocultando la razón de sus preferencias, y disfrazando de estres la preocupacion genuina que sentia por el "bad boy"
— Vamos, debió tener una buena razón jefe, tal vez algo tenía que hacer — murmuro la jovencita, Des se sintió mal, había pensado en él solamente, no le paso por la mente que el moreno tal vez tuviera algún problema.
Lo que no imaginaba era que el problema era lo sentimientos encontrados de Leo, quien llegó a su hogar sin saber cómo, después de dos litros de vodka en su organismo, que llegara vivo era un milagro, condujo como pudo hasta su apartamento, el cual despedía un olor agradable, su hermana debía de haber limpiado y al él no estar en casa, esa limpieza perduro, se recostó en la cama con aquel reloj rolex observándolo desde el buró de madera frente a la foto de su abuelo, burlón de sus sentimientos por aquel imbécil de Aeva.
Se quedó dormido de poco, envolviéndose en las maravillas del alcohol, soñó muchas cosas producto de su estado etílico, en una de esas tantas odas, su abuelo lo abrazaba, diciéndole que era mejor olvidar, pero el siempre terco se negaba, no podía simplemente dejar pasar eso, no de él.
Despertó a las ocho de la mañana con los toques incesantes de la puerta de entrada, maldiciendo a quien osara despertarlo con aquella resaca mortal que se cargaba, incluso si era su hermana Maia no tendría piedad, con los pies arrastrando por la alfombra, y la boca con sabor a grava camino por su sala de estar, abrió la puerta sorprendiendo a quien vio detrás.
—Joven Spindler, veo que no me conoce, déjeme me presento, mi nombre es Tomás Natt — lo saludo el hombre que importuno en el departamento de Des, definitivamente las cosas iban de mal en peor en la vida del moreno.
N.A. Duren con la intriga un poco más. Saludos.

ESTÁS LEYENDO
Miradas (AMOLAD)
FanfictionLa vida de Des Aeva como millonario era vacía, hasta que Leo Spindler un Bad boy le cautiva el corazón, sin embargo la muerte del abuelo Davi, y las intrigas de Tomás, se interpondrán en su romance. Portada de Amapola Cosas Locas.