Capítulo treinta y dos

22 0 0
                                    


-Sí me di cuenta -se volvió a reír y mi guata se revolvió, y no eran las mariposas, eran las galletas.

Fui corriendo al baño con las manos en la boca, y dejé el baño todo vomitado, al rato llegó alguien y me agarró el pelo, seguí vomitando y ya después se me pasó.

Aún no sabía quién estaba conmigo, hasta que caminé al lava manos y lo caché a través del espejo, era entero obvio sí, pero que vergüenza, lo vengo recién conociendo y ya me vio vomitando.

-¿Estai bien? -me agarró de los hombros y me miró a la cara.

-Sí, si, gracias -me enjuague la boca y salí del baño para secarme las manos y la boca. -Oye, sorry pero no tenía pensado conocerte de esta forma.

-No te preocupí -se rió. -Nunca había conocido a alguien de esta manera, fue algo entero original, así.

-Te creo -llegamos a la sala y justo la profe salió para decirnos que entraramos.

-Se terminó la colación, señorita? Al parecer le hizo mal combinar el frío con las galletas.

El Luciano se cagó de la risa y yo miré a la profe con la media cara, tengo que admitir que me cagó po.

-Y a usted, no le da vergüenza que lo echen de la sala el primer día de clases?

-Estoy acostumbrado, señora profesora -le dijo y yo me reí.

-Entren los dos antes de que cambie de opinión y los mande a inspectoria.

Cuando iba caminando a mi puesto, el me siguió para pasar al suyo, que estaba casi al lado mío -dónde antes se sentaba la Lissett con la Javiera -

-Qué onda con el nuevo? -me preguntó la Bri con los ojos enteros abiertos.

-Ohh weón, re penca la weá que me pasó... -esperé a tener su atención para contiuar. -Me dieron ganas de vomitar justo cuando estaba hablando con él.

-Me estai weando?

-No weón, las galletas estaban enteras malas.

-Que weá más penca.

-Si weón -saqué el cuaderno y me puse a copiar, pa ahorrarme a la profe weandome otra vez.

×××

Tocaron pal recreo y el Mati justo llegó, estaba afuera de mi sala y como veía que no salía -porque estaba sacando la otra colación- como que entró o más bien, asomó la cabeza desde la puerta.

-Pasa nomas -le dije y caminó hasta mi puesto.

-Me quedé metido con tú historia -se rió, y ya me estaba preparándome para seguir.

- ¿En qué estábamos?

-En que te ibai a decidir entre uno de los dos.

-Ah, deberas -me acordé y seguí po. -Ah yapo, y cachai que el Ethan se va de Chile al final del año... -caminamos hacia el negocio.

Abajo, me compré un coyac y él no quiso, así que seguimos hablando mientras dábamos vueltas por el colegio, hasta llegar a la esta amarilla y nos sentamos, o sea, yo nomas, élestaba parado así como super cerca mío.

-Entonces, ¿te vai a quedar con el Brandon?

-Es que... no sé aún, ahora puede que te diga sí y todo, pero cuando esté con él, todos esos pensamientos se van a ir a la chucha, y te lo digo de esta manera porque me ha pasado con varios cabros.

La típica mina piolaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora