Capítulo cuarenta y uno

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No les podría describir con total claridad como es el Bastián porque es de noche po y no hay ni luz, pero aún así en la oscuridad se nota que es rico.

- ¿Tú eri de acá igual o no? -me preguntó ahora.

-No, yo soy de Santiago -me reí. -Yo nunca te había visto antes.

-Es que yo soy de Ñuñoa, el Diego es mi compa de la U y me invitó hoy nomas.

-Ahhh, por eso -me reí y volvió a sonar el teléfono del Brandon, mientras yo me quedé hablando con los chiquillos.

-Me llamó el Seba y me preguntó sí íbamos a ir al carrete, pero están todos estos weones raja... ¿Qué hacemo?

-Vamos nomas -le dije. -No pero ahora en que los levantemos pa irnos a la casa se despiertan y no les da más sueño.

- ¿Iriai con nosotros?

La pensé y quería puro ir a carretear.

-Sipo... pero tengo que pasar a bañarme.

-Sipo, si todavía es temprano -vio el celu. Son diez pa las nueve.

-Ah yapo, lleguemos tipo 2? -dijo el Diego.

- ¿Qué chucha queri hacer de aquí a las 2?

-No sé po ¿la previa?

Como que el Brandon la proceso así, y de ahí le sonrió al cabro.

-Todo caso, hermano -le dio la mano. -Me gustó esa... Jenni, apañai?

Este weón que me lleva por el mal camino.

-Todo el rato -les sonreí.

- ¿Querí una? -me ofreció el ruzío.

-Yapo -la sacó del cooler y me la pasó.

Ahí estuvimos un rato conversando, más o menos hasta que dieron las 12, hablamos de puras weás y conocí más al Diego y al Bastián, también me enteré de más weás que no sabía del Brandon, como cuando el diego se lo tuvo que llevar a su casa de lo tan curao que estaba y que había tratado de entrar a la pieza de la hermana, weón aweonao.

Ah, y que el Bastián tiene 19 y que está en el primer año de mecánica automotriz en la Inacap, y que también juega fútbol en la católica -con razón tiene el medio cuerpo el weón, y eso que todavía no lo he visto sin polera -.

- ¿Se van a quedar hasta el domingo ustedes? -les pregunté pa salir de dudas.

-No, nos vamos mañana en la tarde, es que yo trabajo el Domingo.

-Que paja weón... -me acomodé en la silla.

-Ya, vamos? -se paró el Brandon y empezó a ordenar las cosas, yo encendí la linterna y vi que no se quedara nada, ahora me agache y empuje a la Bri hartas veces hasta que despertó. El Matías fue el único que tuvimos que llevar como medio dormido al auto.

Subí al Matías y de ahí me bajé porque me iba a ir adelante, cuando veo al Diego y al Bastian montarse en un auto casi igual al del Ethan, un deportivo todo cool; todos estos weones con autos bacanes y yo lo único que quiero es que mi mamá se compre uno.

Me subí y el Brandon partió primero para guiar a los cabros de atrás, weón me sorprende que sea recién el primer día y ya estén todos así de cansados weón, bueno, yo porque amo el webeo y carretear, por otra cosa estaría encerrá en mi casa.

La casa del Brandon tenía kilómetros de estacionamiento y nunca metía el auto el aweonao, pero lo terminó entrando porque yo le dije, se ganó a tal distancia que el Diego alcanzara a estacionar y de ahí me bajé y ayudé a entrar las cosas -incluyendo mi bolso- de ahí siento que alguien llega y es el Brandon.

La típica mina piolaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora