Capítulo cuarenta y tres

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Al final pudimos estacionar y recé otra vez porque las viejas sapas no wearan, bajamos las bolsas y dejaron cerrado el auto. Como pudimos entramos a la casa y adentro estaba la pura cagá, en volá, se vino el carrete del Seba pa acá.

Agarré al Felipe y lo tiré pa afuera.

-Entra y deja el copete en la pieza del Brandon.

-Ni siquiera es de nosotros po.

-Pero da lo mismo po, el Diego no compró pa todos estos weones... -entramos piola por la puerta del living y adentro estaba el Diego sentado en el sillón con la Camila.

-Oe, ¿qué weá, de dónde salió tanto público? -le preguntó el Basti.

-Parece que las primas del Seba los llamaron, porque dijeron que iban a traer copete y weás -dijo la Camila.

Se escuchó abrirse el ventanal y era un weón que nunca lo había visto, le golpee al tiro el hombro al otro weón pa que escondiera el copete.

- ¿Dónde está el baño? -preguntó.

-No es mi casa -le respondí yo weandolo.

-Puta la weá -y se fue.

-Qué eri pesá weona -me dijo el Felipe, puta sorry, no es mi casa.

-Oe, traete unos vasos -le pidió el Diego al Basti que venía saliendo del baño, y el weón de sonrisa bonita los fue a buscar, mientras me conecté al parlante que está adentro y me coloqué una playlist.

Llegó el Bastián con los vasos y dejamos el copete encima de la alfombra en el piso pa que los alumbraos de afuera no vinieran a pedir, yo me paré y fui a cerrar el ventanal y las cortinas.

-Oe, por qué no los echan mejor? -dijo el Diego.

-Ayúdame po -le devolví yo, y el weón se paró todo decidido y salió por el ventanal.

-Oigan, se los digo en buena váyanse al toque porque no queremos que nos ween los vecinos -les vi la pura cara a los weones y puta que me dio risa weón, de ahí se empezó a vaciar el patio.

Salí pa cachar si se habían ido todos y caché dos botellas de Vodka vacías debajo de la mesa que no recuerdo que haya sido de nosotros.

-Chaaa, estos mismos se hicieron el carrete aquí -me cagué de la risa y me puse a recoger un poco de weás.

- ¿Pa que vay a ordenar? Déjalo así nomas y mañana ordenamos -me dijo el Diego desde la ventana.

-Oe, y el Brandon va a dejar el portón así nomas? -les preguntó a los chiquillos el Felipe.

-No sé, ese weón anda raja y deja toda la casa abierta el weón.

-No se vayan a meter nomas -dijo la Britany.

-No wei po -le dije yo.

Salí otra vez y caminé al portón, pesqué la escoba y la coloqué contra la muralla de tal forma que no se abriera el portón, y listeque po, volví y entré por el ventanal, dejé todo cerrado pero el Diego le preguntó por el auto al Bastián.

-Oe, entraste el auto? -y ahí el Basti se acordó del medio show, así que tuve que salir de nuevo y sacar la escoba pa abrir el portón, puta que me había costado colocarla ahí pa que a este weón se le olvide meter el auto.

Me quedé afuera de la casa, casi a la orilla pa darle espacio al cabro, y estaba a la chucha, oh pero calmao, no sabía si cabía ya que adentro estaba el auto del Juanpa y el del Brandon, no pero demás lo hacemos caber.

Alcanzó a entrar el Bastián y cupo justo, así que iba a ser una perfecta ingeniera, ahh, se bajó y por mientras tuve que volver a colocar la escoba culiá, y ahora si que la weá no quería meterse, hasta que llegó el Bastián, menos entró la weá.

La típica mina piolaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora