—Si te vuelvo a escuchar hablando así de mi hermana, necesitarás más de una prótesis dentaria.
Lo lancé con fuerza suficiente para estrellarlo contra la pared. La mano de Taylor aflojó el agarre en mi hombro. Era el tercer tipo que en lo que iba del día lunes que golpeaba. Mis nudillos estaban adoloridos, pero disfrutaba drenar la frustración que estaba dentro de mí.
—¿Qué mierda bro?—bramó Taylor bastante molesto—. Arregla tus asuntos antes de que acabes expulsado por andar golpeando a idiotas y me termines arrastrando contigo, porque ni por el coño caerás solo.
Se alejó caminando furioso.
Desde el rumor de mi hermana con ese tal Martín, los chismes han seguido aumentando como una bola de nieve en una pendiente. Taylor por su parte también me había ayudado partiéndoles la boca a dos idiotas que señalaban las supuestas posiciones en que se habían follado a Megan.
Menos mal que él llegó primero a esos dos que yo, sino estarían camino al hospital, en vez de estar sentados en la enfermería.
Debía confesar que estaba disfrutando golpear a todos esos idiotas, porque me imaginaba al desgraciado renacuajo baboso de Felix. Era un poco terapéutico en realidad pero no podía quitarle la razón a Taylor.
—¿Qué te pasó?— preguntó mi hermana al verme lo nudillos.
—Nada, fue en el gimnasio esta mañana, con el saco de boxeo—mentí.
Ella estaba teniendo una semana infernal con unos exámenes muy importantes que presentar de Matemáticas, lo menos que quería era causarle problemas o distracciones.
—Me quedaré hasta tarde en la biblioteca—me dijo mientras desayunaba—necesito concentrarme.
—Tu solo avísame que te vengo a buscar—ella iba a protestar, así que la interrumpí—, y no se dice más.
—Te siguen llegando mensajes a mi teléfono. ¿Contestarás?.
Tendí mi mano para que me diera su teléfono. El nombre de Corinne era el que más se repetía. Pedía con gran insistencia que nos viésemos. Estaba por bloquearla cuando la imagen mental de Mikaela con Felix en el cine me lo impidió. En vez de eliminar el mensaje y a Corinne de mi vida, le di responder y acordé verme con ella en la tarde en el mall. Igual necesitaba algo para matar el tiempo mientras mi hermana estudiaba.
Me encontré con Corinne en un pequeño café que quedaba al aire libre en el centro comercial. Me saludó con más cariño del que merecía para ser franco. Mantuvimos una conversación trivial que me aburrió hasta la médula ósea, llegué incluso a contar cuantos pestañeos hacía yo por minuto y compararlos con los que hacía ella. Le daba pequeños asentimientos cada cierto tiempo y dependiendo de la última cara que ponía, yo imitaba la mía.
Ni siquiera recordaba la última vez que había ido a una cita, y lo menos que hacía cuando estaba con una chica era hablar, a menos de que contasen los «Ay por Dios» «Cristo bendito» «Oh Ryan» «justo ahí» como parte de una plática.
Estoy seguro de que no cuentan, así que no tenía práctica alguna en una conversación en una cita.
—¿Te gustaría?—preguntó Corinne con una amplia sonrisa.
Mierda ¿Qué dijo?.
—Digo que... ¿si?— respondí dudoso.
—Perfecto, vamos antes de que sea tarde.
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Estúpido Nerd Amor.
Teen FictionLa vida de Megan Asper es la típica vida universitaria: la más popular envidiada por todas, buena fiestas y buen sexo; hasta que se topa con Alejandro Hott, un nerd que es inmune a sus curvas, su pecho prominente, sus caderas de infarto, su melena d...