Capitulo 40

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Me encontraba en mi habitación acompañada de las chicas, quienes no se habían separado desde lo ocurrido con Niall. Una semana, para ser exactos. Había pasado una semana y yo sentía cada vez más dolor que el día anterior. Cada vez que pensaba en como había ocurrido, notaba un nudo en mi garganta que no me dejaba respirar. Me dolía el pecho demasiado.

- ____ no podemos dejar que te quedes aquí toda tu vida. -dijo Jackson- Llevas una semana aquí encerrada, necesitas salir.

- No tengo fuerza para salir de casa.

Y no mentía. Había perdido el apetito, y cada vez me sentía más débil, como si mi cuerpo me pesara una tonelada. 

- ____... -susurró Leire- ¿Has hablado con él? 

- ¿Para qué? No hay nada de lo que hablar. -noté como la voz se me rompía- Me ha engañado por irse con esa cosa. -escupí con asco- No hay nada que aclarar, yo lo tengo todo claro.

- Y... ¿quieres hablarlo con nosotras? - habló esta vez Ruth.

- No quiero hablar del tema... 

Noté como la vista se me nublaba a causa de las lágrimas que amenazaban con salir y baje la mirada rápidamente. 

No puedo llorar.

No quiero llorar.

Llevaba una semana entera llorando, deprimida, encerrada en mi casa. No quiero ser una _____ débil, no soy así. Pero por alguna razón, en el fondo de mi interior sabía que aunque no quisiera reconocerlo, era más débil de lo que pensaba. Y, tendría que dale las gracias a Niall. Él me ha abierto los ojos, y gracias a él me he dado cuenta de lo débil que soy, de que a la mínima que me dicen algo, lloro, y lo gracioso era que cuando yo llegue aquí, pensaba que nadie me haría daño, que nadie me volvería a hacer llorar porque era fuerte. Que estupidez, ¿no?

- SI no hablas del tema será peor. -me dijo con voz dulce Simon- Si no lo haces, se te quedará en el pecho, y eso será un cúmul de cosas, que poco a poco, se irán llenando, hasta que no pueda más y explote. - No contesté, mi vista seguía fija en mis pies.

- ____. -me llamó Maddy- No tienes que avergonzarte de llorar delante de nosotras y lo sabes. -dijo al mismo tiempo que me cogía de la mano.- Hoy estás más apagada que ayer, ¿qué te pasa?

- Yo... -dije con la voz entrecortada- A pesar de todo lo que me ha hecho le quiero. No le quiero, le amo. Y... -cogí aire- me sigue doliendo, pero ahora me duele más que hace una semana, porque por mucho que siga pensando, no me cabe en la cabeza, como él, poco antes de que pasara me dijo que la odiaba y después me lo encuentro besándola. No lo logro entender, y yo... -deje de hablar, las lágrimas mojaban mis mejillas y mi cuerpo temblaba.

Esto me estaba rompiendo cada vez más y más.

- Sabemos que le quieres, pero tal vez si hablas con él y logres alegrar las cosas, podáis ser amigos, o... -Sam dejo de hablar, mientras pensaba en lo que quería decir.

¿Ser su amiga? No. No puedo ser amiga de la persona por la que pasaba horas despierta en mitad de la noche planeando nuestra boda, pensando en como se llamarían nuestros hijos, pensando en cómo sería nuestra futúra casa. No, definitivamente no puedo ser su amiga. 

- No quiero ser su amiga, Sam. -dije mirándola a los ojos. -Lo único que quiero es descansar.

O morirme, porque estoy segura de que si ahora alguien me clavara un cuchillo en el estómago, me dolería menos que el dolor que siento dentro de mi. Siempre que veía películas románticas soñaba con tener una de esas relaciones en la vida real, soñaba con el chico del que yo estuviera enamorada, después de tener una pelea, viniera a mi casa en mitad de la noche, lanzara piedras a mi ventana y que gritara que estaba enamorado de mi. Sí, eso sería genial, pero se quedan en las películas. Por otra parte, siempre me reía de las chicas que lloraban por un chico y se pasaban tres semanas encerradas en casa por culpa de que les rompían el corazón, simplemente me parecía patético. Y ahora que estoy en su lugar, siento lo que ellas sentían, sientes como el mundo se te cae, sientes como si la persona por la que tu darías tu vida te matara. 

Nada es como parece. (Niall Horan y tú)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora