Capitulo Uno.

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Era un día peculiarmente caluroso pero fresco. Lo único que arruinaba todo esto, era la idea de tener que visitar a mis tios en Utah. No había problemas en eso de visitarlos, solo que no me gustaba mi ‘’Tiastra’’ por así decirlo, ni tampoco me gusta Utah. Pero ya debo muchos favores a mi madre, así que no me quedaba de otra.

 – ¡Andrea! –Grito mi madre con tono apresurado

– ¡Ya voy! –Bufe respondiendo con repudio

Odiaba viajar, no me gusta la idea de estar en un automóvil por más de dos horas. Y menos si tenía que soportar eso para ir a Utah.

Cargue  mis cosas en la parte trasera del automóvil, y subí al asiento copiloto.

– ¿Cómo va todo con Ryan? –Pregunto mi madre con mucha curiosidad

Rayos.

– Hm, Bien –Sonreí falsamente, afirmando con la cabeza mirando por la ventanilla

Ryan y yo habíamos terminado hace una semana, lo encontré con mi ‘’amada’’ mejor amiga Paulha. Prefería no comentar nada sobre el tema a mi madre. Se pondría histérica, y no tengo ganas de eso.

El silencio abundaba el automóvil, mi madre noto que algo pasaba. Pero gracias a Dios, no pregunto nada y solo encendió el radio.

         Informe especial: El virus ‘’Tormos’’, ha atacado Madrid, los pobladores están en plena cuarentena. La enfermedad va tomando vías alternativas al pasar de Irlanda a España. Se sospecha que el virus se transmitió tras un vuelo comercial realizado esta semana, así que los vuelos en toda Europa han sido cancelados. Se esperan mas informes.

– ¡Jared! –Paro bruscamente el automóvil

Jared, el era mi estúpido hermano mayor. Tan solo me llevaba tres años, pero ya se creía mi padre. El estaba de vacaciones por Europa con unos amigos. Se suponía que, coincidentemente el tendría que ir tomando ya los vuelos de España a Estados Unidos, este sábado. Y hoy era viernes.

– ¡Cuidado! –Bufe exaltada

– Disculpa… -Suspiro con algo de preocupación, volviendo a poner en marcha el automóvil

– Volverá. Mama, el volverá –La mire dándole un poco de apoyo

Ella solo miro a su frente, inhalando, supongo que buscando algo de optimismo ante lo sucedido.

– Todo por esa estúpida gripe –Opino fastidiada

– Los medios no la tratan como una estúpida gripe, mama –La mire

– Seguro es de otra de las estupideces que suelen invadir Europa –Rio sarcástica, buscando remedio

No podía discutir con ella, siempre tenia que tener la razón, aunque no la tuviera. Así que, solo calle, no iba a ganar nada.

Ya solo faltaban exactamente cuarentaicinco minutos para llegar a la casa de mis primos. Ahora creo que será peor, con la desesperación de mi madre. No creo que ayude mucho al ambiente del lugar.

 

– ¡Vamos! Tu puedes Kat –Grito mi Tía en tono de apoyo.

¡Como odiaba su chillona voz! No soportaba ver ni su rostro. Que por cierto, esta llena de botox.

Todos gritaban mi nombre, aplaudiendo. Mientras yo solo buscaba algo de fuerza de voluntad para probar mi primer trago de alcohol. Por favor, estaba iniciando mi etapa de alcohólica. ¡Que con eso!

Tome firmemente el vaso lleno de espumosa cerveza, y lo acerque a mis labios. Rayos, que asco sabe, ¡Pero que rico!

Todos aplaudían, chiflando, entre risas. ¿Qué acaso nunca vieron a alguien beber?

Mientras mi madre y mis tíos, se actualizaban con los chismes familiares nuevos, mis primos me propusieron salir a recorrer Utah.

Yupi.

– ¿Y como haz estado, Kathleen? –Pregunto Julieta, bebiendo su lata llena de soda dietética.

– Bien, ¿Y ustedes? –Reí divertida despeinando  la melena de Cameron.

– Muy bien, ¡Grandioso! –Grito Cameron, a lo que todas las personas que caminaban por el lugar. Giraron.

– Shsh –Musite al unisonó con Sofía

– ¿Han escuchado lo de la epidemia en Europa? –Observe a los dos de reojo

– Yes, creo que solo es otra estupidez europea, lo típico –Comento Cameron

 – Mph… yo no opino lo mismo –Contra dictó Sofía- Yo tengo un mal presentimiento

– ¿Cuándo no tienes mal presentimiento? –Pregunto irónico Cameron

– Tú, cállate.

Así pasamos toda la noche con mis primos, divirtiéndonos y debatiendo temas de interés, creo. Ya era momento de volver, ya oscurecía.

– Vamos por allí… -Sugirió Cameron apuntando con el dedo índice a un callejón

– ¿Qué acaso nos quieres matar? –Pregunte sorprendida– No intentes recrear la historia de Batman.

– Aquí estoy yo para protegerlas, muchachas –Movió las cejas, estirando sus brazos sobre nuestros hombros

– Ajam… -Rio Sofía

– ¿Ahora tienes tu mal presentimiento? –Miro irónicamente

– No, solo creo que eres estúpido –Alboroto la melena rubia del chico

– No parece peligroso… además aquí hay muchas personas –Observe el callejón detenidamente, aunque había comentado eso, aun no me daba confianza.

Los tres asentimos, y comenzamos a caminar a esa dirección, sin bajar la guardia. A pesar de todo, el lugar estaba lleno de luces y al final del túnel se lograban ver autos y personas movilizándose. A la mitad del callejón, se escuchan bruscos sonidos que provenían de las bolsas de basura apiladas a un costado.

Todos nos miramos de reojo algo exaltados. Cameron, como era el hombre del lugar, tenía que ir a ver. Nosotras con algo de dudas, nos acercamos unos centímetros, mirando a los lejos que sucedía con Cameron.

Este tenía tono sorprendido, y asustado. Con los rasgos que tomaba su rostro, parecía no entender que era eso que tanto observaba. Sofía, y yo al fin tomamos la iniciativa y nos acercamos. Esta era una imagen tétrica, era como una persona… algo muerto, pero no parecía ser una persona. Traía la ropa rasgada, algo rojo brotaba de su brazo, y traía la piel algo no tan notorio por las luces que no lograban alcanzar ese lugar, pero era un color notorio, como verde almizcle. No parecía ser del color normal. Este se movió y tomo la pierna de Cameron.

– ¡Que rayos! –Grito Cameron, agarrando nuestros brazos y echándonos a correr

¿Qué era lo que el logro observar? Nosotras no estábamos tan cerca, pero tampoco lejos. Pero no logramos divisar que había sucedido.

Durante el trayecto en Taxi, Cameron se notaba algo shockeado. ¿Qué era lo que este había visto?

Lo primero que hizo al llegar, fue dar las buenas noches e irse directo a su recamara, encerrándose.

¡La duda nos consumía! Pero dudábamos en comentarles algo a nuestros padres. Seguro solo dirán que abra sido algún borracho. Y nos reclamaran la idea de pasar por un callejón.

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⏰ Última actualización: May 30, 2014 ⏰

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