Un descanso indefinido

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La semana siguiente había pasado muy rápida para todos los cadetes de Galaxy Garrison, en especial para los tres jóvenes que se habían metido en problemas el día de la prueba física.

A pesar de que Shiro ya no estaba enfadado con el equipo omega se había visto obligado a castigarles, en parte para que los demás cadetes no intentaran imitar sus acciones, otra parte para no levantar rumores acerca de favoritismos pero, principal y casi de forma exclusiva, era para evitar que el comandante Iverson sintiera el deseo de tomar reprimendas por cuenta propia.

Lance había sido obligado a ayudar en la biblioteca cada día durante 4 horas. Todos los días durante la cena sus compañeros lo oían quejarse de como Keith iba cada día a burlarse de él, aunque sus compañeros que conocían muy bien a ambos pilotos sabían muy bien que solo eran exageraciones del chico.

Hunk también se lamentaba de forma frecuente. Shiro le había asignado servir de apoyo en el taller de refacciones y cada día ayudaba a cambiar decenas de piezas de equipos y herramientas que los estudiantes rompían durante sus proyectos.

— Es como si nunca hubieran agarrado un taladro en su vida — se quejaba escandalizado —. Debo haber reemplazado como mil brocas, solo el día de hoy.

La única que parecía no tener de qué quejarse era Pidge y en realidad no hablaba de su trabajo forzado. Shiro la había tomado como su asistente personal y ayudaba al docente a calificar y leer los trabajos de los estudiantes de grados superiores a los que el joven daba clases.

Quizá en otras circunstancias la chica se hubiera quejado de lo aburrido que era o de las cosas que llegaba a leer en los trabajos de los cadetes que, según, debían ser más inteligentes que ella pero desde que había iniciado una relación secreta con su maestro había caído en una agradable rutina.

Durante las mañanas iba con sus compañeros a avanzar lo mayor posible a su vehículo y habían logrado varios avances, dedicaban todo el tiempo posible ya que sabían que tenían menor tiempo que el resto de sus compañeros debido a su castigo.

Al medio día iban a la cafetería donde se separaban. Hunk y Lance almorzaban juntos, en cambio Pidge tomaba dos bandejas y las llevaba hasta la oficina de Shiro donde almorzaba con él. Le tomó solo dos días darse cuenta que Shiro se saltaba las comidas si alguien no se lo recordaba y desde entonces era ella quien le recordaba tomar una pausa para comer.

Pasaban el resto de la tarde revisando los trabajos, a veces Pidge le preguntaba a Shiro sobre algún dato que no entendía dentro de los trabajos, en otros momentos tomaban un descanso para platicar y siempre terminaban riendo y al dar las 6 se despedían con un cálido beso donde la chica le recordaba una vez más que debía comer y se retiraba para la cafetería donde cenaba con sus compañeros que como ella, regresaban de sus castigos.

Pidge no decía nada y en el fondo se sentía algo culpable de ser la única que no estaba cumpliendo un verdadero castigo por lo que, a pesar de que llegaba a fastidiarse de las constantes quejas de su par de amigos, nunca les reprochaba nada y siempre escuchaba a los chicos mientras se desahogaban de sus frustraciones.

Al terminar la comida lo chicos iban a seguir avanzando en su proyecto, usaban las tardes para avanzar el aspecto estético del vehiculo que a la chica no le interesaba en lo más minimo por lo que desde muy temprano había decidido no ayudarles con ello.

— Es una pérdida de tiempo — les había reprendido en varias ocasiones —, podríamos seguir avanzando en mejorar el sistema operativo o incluir un par de funciones más.

— Pidge si sigues metiendo más funciones a la computadora del sistema harás que tardemos media hora en terminar de encender todo — se defendía Lance y la verdad es que tenía algo de verdad.

Garrison ProudDonde viven las historias. Descúbrelo ahora