~"¿Por qué me estoy haciendo esto a mí mismo? Perdiendo la cabeza por un pequeño error. Casi dejo mi verdadero yo en la estantería." - Who you are- Ed Sheeran. ~
Habíamos terminado de comer pero no nos habíamos movido del lugar. Ibamos por nuestra segunda cerveza y nuestra charla no había parado. Hablabamos de tonterías, como si había visitado México o si había comido chiles antes. Me había desafiado a probar uno a lo cuál me negué definitivamente, el picante sumado con mis dones no era buena idea. No quería arruinar la velada, en la cual la estaba pasando tan bien. Harry era sumamente agradable y gracioso, tenía historias muy curiosas sobre México y las comidas picantes. Aunque sus ojos mostraban un poco de nostalgia al hablar de su pasado. Quería saber porque hablaba con tanta añoranza pero no quería estropear el clima alegre de la charla.
-Pareces extrañar algo, ¿No es así?- Me sorprendí de mí misma, nunca hablaba de más.
- Sí, pero solo es eso, sé muy bien que esos momentos no volverán.- Su rostro se volvió serio, había arruinado su entusiasmo.- Gina no volverá.-
-¿Aún la amas?- El verde de sus ojos se opacó.
-No, la dejé de amar hace meses.- Su mirada se clavó en la mía con rudeza. - Pero sigue siendo mi peor cicatriz. De esas por las cuales te preguntas por qué eres tan estúpido. Fue como tirarse de cabeza a una piscina pensando que estaría llena de agua y quizás si, estaba llena pero de ácido.- Sonrió disimuladamente.
-Te entiendo.- Muy en el fondo sabía de que hablaba aunque hubiese estado años alejadas de todo tipo de sentimiento. -El tiempo se encarga de eso, descuida.-
-El tiempo y las muy buenas compañías.- Me señaló con el pico de su botella.
-No paras ni un segundo, ¿Verdad?- Le reproché alegre de no haber estropeado la velada.
-Estoy siendo sincero.- Levantó sus hombros.- Podría quedarme en casa lamentando que mi novia me engañó, cómo lo hice los últimos meses; pero, prefiero desafiar a mi agradable aunque aburrida jefa a salir conmigo.-
-Entonces por eso lo hiciste.- Dije enojada, me estaba usando.
-¿Qué?- Harry frunció el ceño al notar mi cambio repentino de humor.
-Me invitaste a salir para olvidarte de esa perra.- Respiré hondo, no quería hacer ninguna locura.
-No.- Dijo extrañado pero no me engañaba.
-¿No? Y dime, ¿Por qué lo hiciste?- Me había levantado de la silla cuando comenzó a correr un viento helado.
Comencé a caminar, si no me alejaba cometería un error. Últimamente y por sú culpa no podía controlarme. Estaba furiosa, por que desde que él apareció todo se salió de control. Yo controlaba todo, no era justo. Gracias, diosa Morrigan. Ella y el maldito destino. Pero yo lo cambiaría, aún podía alejarlo.
Sentí su mano sobre mi muñeca. Sabía que era él, su calor y aroma eran distintivos. Me había alcanzado en pocos metros. Sabía que la gente miraba, no podía desaparecer, no podía librarme de él.
-Yo a Gina no la voy a poder olvidar nunca, aunque me haya lastimado, pero la superé. Miráme.- Buscó mi mirada.- Sé que puedo parecer un verdadero estúpido que coquetea por diversión.- Tenía razón.- Pero no soy así. Te invité por que vi lo sola que estabas, lo aburridos que eran tus días. Tampoco fue por pena, por que me sentía igual. Sólo pensé que quizás te gustaría romper un poco con tu solitaria rutina y dejarme comprobar que lo que dicen de ti no es cierto.-
Aquellos atrapantes iris eran sinceros. Había aceptado lo de Gina y fui una lanzada al pensar que lo hacía por eso. ¿Desde cuándo era tan impulsiva? Me estaba volviendo una verdadera idiota. Sus razones me hacían cuestionar mi estilo de vida. Mi soledad era un gaje de mis dones, no podía evitarlo. Mi aburrida rutina era lo único que tenía, que miserable. Pero lo impactante era que se sentía igual y que yo estaba interesada en eso. Algo en mí quería que él no se sintiera así, quería cambiarlo. Él no tenía razón para encontrarse de ese modo. Joven y libre, podía hacer todo lo que yo no podía. Harry intentaba lo mismo conmigo, sin embargo, conmigo no funcionaría. Quería comprobar las cosas que decían por mí y mi curiosidad fue mayor.
-¿Qué dicen de mí?- Soltó mi muñeca lentamente y torció su boca.
-Ciara...- Insistí. -Hablan de ti como si fueras un glaciar, un robot. Cuando tú interveniste con Tyler, se sorprendieron. Para ellos eres una máquina que funciona para el dinero. Egoísta y narcisista. Te tienen respeto y miedo. Cuando me diste el trabajo me advirtieron de ti. Te trataron como si fueras una reina cruel y sin piedad que corta cabezas. No tienes amigos, ni compañeros de trabajo, solo empleados. Totalmente alejada, en tu trono de hielo.-
Sus palabras me helaron y el suelo se oscureció notablemente. Me sentía herida y la resposable de esa sensación era yo misma. ¿En qué me había convertido? Fría, lo aceptaba, los años y mis experiencias me volvieron un poco gélida. Robótica, quizás mi forma de desembolverme en público era algo tosca. Culpaba al miedo de lastimar a alguien por eso. Mis reacciones hasta la llegada de Harry habían sido más desganadas pero nunca pensé que mi intervención en el problema de Tyler causara tal reacción. Estaba tan metida en mí, fingiendo y actuando que cuando lo logré no vi la parte negativa de mi imagen. El respeto lo merezco, trabajé muy duro para tenerlo. Respecto al miedo, era entendible, mi frialdad e indiferencia hacen que los que estan a mí alrededor piensen dos veces en cómo actúar frente a mí. Pero era exagerado, me había sobrepasado en ese aspecto, no quería lastimar a nadie y mucho menos por dinero o errores pequeños. Me consideraba una persona tolerante pero la descripción de Harry decía lo contrario. Totalmente alejada, en tu trono de hielo. Nunca quise llegar a tanto.
Cuando era pequeña soñaba con tener pareja, una familia y miles de amigos. Que futuro sombrío le esperaba a esa pequeña niña. Estaba cansada de lamentar mi destino pero tampoco podía aceptarlo. Estaba furiosa por eso, vivía llena de ira y ahora entendía que gracias a eso me volví esa cruel reina de la que hablan los empleados de la editorial.
Sentía mi cuerpo helado excepto mi muñeca izquierda donde su toque seguía. Un radio de un metro alrededor de mis pies se había manchado de una sustancia oscura y viscosa pero no me importaba. Me sentía terrible, cansada física y emocionalmente. Impotente en medio de un silencio brutal. Tal como lo haría la fuerza de un imán, mis ojos se conectaron con los suyos. Esos iris frondosos me miraban con la intensidad de un bosque en llamas y el frío se fue. Nuestras manos libres se unieron y nos acercamos aún más. Toda la furia que sentía a diario parecía derretirse y drenarse bajo su mirada. Hipnotizada, todo lo oscuro se aclaraba con su tacto. Tranquilidad engañosa que acepté sin chistar.
Harry se había animado a traspasar ese muro que me alejaba de los demás. Con descaro me desafió y aquí estaba, sin ningún indicio de querer alejarse. Él sostenía mis manos y me había demostrado lo mal que hacía al mostrarme así. Sin duda, era el hombre más valiente que he conocido y , tal vez, el más tonto. Ahora, gracias a su atrevimiento, me encontraba rompiendo mi rutina y dejando de sentirme sola.
Se acercó aún más a mi rostro y tomó mi barbilla. Su rostro a centímetros del mío, me dejaba una vista detallada del suyo. ¿De adónde había salido este hombre? De mandíbula fuerte, labios carnosos y atractivos; y ojos que ni todos los dioses podrían igualar. Tal como él había dicho, me lanzaría a la piscina ignorando si está llena o no. Cerré los ojos y me arriesgué.
Nuestros labios se tomaron audazmente. La única luz ahora provenía de la luna que apenas lograba filtrarse entre la oscuridad de los grandes árboles del parque. La gente abandonaba el lugar, buscando luz; sin embargo, nosotros estábamos cómodos porque esa oscuridad era mía y no nos pasaría nada. Ya no importaba nada, lo teníamos todo por un momento y lo único perdido era el desafío.
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Dorchadas Álainn ||H.S|| a.u (Wattys 2019)
Fanfiction>>>>>EN CORRECCIÓN <<<<La muerte de su familia la marcó, le obligó a cerrar el corazón. Un poder nuevo, sombrío y peligroso, la alejó de todos. Una nueva responsabilidad la hizo madurar de golpe. Ciara aprendió a controlar...