83 DÍAS ANTES DE ESO.
Miré a mi par —y únicos— amigos observar el teléfono con atención, con un audífono cada uno en su oreja. Sus caras demostraban total concentración, dejando que la comida de sus bandejas se enfriara lentamente.
—¿Qué están viendo?
Aparté la vista de ellos y me crucé con los ojos verdes de Jossie mientras ella tomaba asiento en nuestra mesa. Llevaba una coleta alta y su flequillo estaba algo desordenado. Las perforaciones de sus orejas brillaban como plata gracias a la luz que entraba por las ventanas.
—Dragon Ball Súper. —Suspiré, escuchando los cuchicheos de ambos, hablando de la pelea que estaban viendo—. Desde que supieron que les gusta a los dos, son un dolor de cabeza.
Ella bufó, clavando su tenedor en su ensalada.
—No sabes nada de dolores de cabeza. Hace un par de semanas le doy lecciones de piano a Jill Harvey.
Abrí mis ojos sorprendido, buscando a la chica más detestable de la tierra por las mesas del comedor. Estaba con su grupo "élite" —o los que ella creía que entraban en esa categoría—, hablando de lo que sea que hablan los niños mimados. Apreté mi mandíbula con rabia.
Perra.
—No sabías que tocabas —dije volviendo mi atención a Jossie.
—Tocó el piano de forma profesional. O eso dicen mis profesores. —Sonrió con orgullo y algo de ego, pero manteniendo su postura «soy sombría no me toques»—. Así que ella entró en mi misma academia en las tardes y uno de mis profesores me dijo que impartiera lecciones extra para ayudar a «los más inexpertos». De haber sabido que era Jill la chica inexperta...
Asentí, comprendiéndola totalmente. No podía ni pensar pasar una tarde completa con Jill sin que mi mente imaginara muchas formas de asesinarla.
Puse la mirada sobre mi amiga viendo anime. De todas formas, tenía la versión mucho más amable, pero igual de fastidiosa e intensa de Jill.
—Mi sentido de pésame —murmuré a Jossie.
—Y a ti. Arabella es intensa si se lo propone.
—Oí eso —soltó Arabella mirando la pantalla de su teléfono, levantando su dedo del medio—. Estoy... —Se concentró en la pantalla unos segundos antes de continuar— distraída, no sorda.
Jossie rió y continúo comiendo de su ensalada.
Continué estudiando el perfil de Arabella. Suspiré. Los días pasaban y no habíamos hecho nada. Nada. Y sentía que todo iba tan rápido, tan apresurado... Y a ella simplemente no le importaba. Casi me parecía que quitaba la atención sobre sus problemas, para enfocar mi atención en Marlene y mis problemas amorosos. Tal vez lo hacía por preocupación por mí, o porque no quería a preocupar a nadie. Pero yo lo estaba. Pasaba las noches pensando y pensando. En caso de que lo lograra. Y nunca pensaba en los casos en los que fallara. No podría soportarlo, ni siquiera una fantasía sobre aquello.
Me decidí, iba a comenzar a enfocarme en ella y...
—¡OH, ESTOY TAN EMOCIONADA! —gritó Arabella estirándose en su puesto, aturdiendo mis oídos.
—¡No grites, Arabella! —se quejó Jossie con cara de fastidio―. Chillas demasiado, Dios.
—Ay, no te tienes que molestar... —murmuró Arabella quitándose el audífono.
—El torneo va a estar en llamaaas —canturreó Sam, supongo que refiriéndose a Dragon Ball Super. Rodé los ojos, luego me decían a mí que era el geek del grupo...
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Dame una razón
Teen FictionDos desconocidos. Un diario. Una razón para vivir. Portada hecha por: @LeticciaR ¡GRACIAS POR LA PORTADA!