Cristalina agua caía desde una pequeña vertiente hasta un gran y profundo estanque, el desemboque generaba una leve melodía, que era acompañada por los cantos de los traviesos pájaros que pasaban a beber.
Los arbustos y arboles decoraban el bello paisaje con su distintivo verde opaco, y las hojas viejas se desprendían de las ramas para descansar en el aire para luego ir a parar a algún destino desconocido.
Allí mismo, había oculta una minúscula cueva de tierra, permanecía rodeada de trozos de madera que desde hace mucho tiempo habían sido olvidadas. Pero dentro de ella, vivían extrañas y curiosas criaturas. Duendecillos.
Eran seres de muy baja estatura. Tenían alas que se asemejaban a las hojas de algún arbusto, sus cuerpos eran frágiles y delgados al igual que una rama, y un pequeño resplandor blanquecino rodeaba parte de sus extremidades y cabeza.
Nacían como flores en los arboles, y sólo cuando hubiera una aurora boreal en la oscuridad de la noche. Entonces un aura de luz brillaría alrededor del lugar, entonces un homúnculo color esmeralda surgiría.
Se alimentaban de hongos y bayas que recolectaban durante el día, y al llegar al ocaso volvían para reposar dentro de la caverna donde habitaban. Sus camas estaban formadas por pasto y barro.
Una noche, enormes luces alumbraron la inmensidad del oscuro cielo. Iba a nacer un duendecillo.
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El duendecillo que se enamoró de un cerezo...
AdventureEl amor se encuentra de todas las formas y colores... La fantasía es un mero espejo de la realidad y la imaginación trabajando juntas... El silencio es hermoso en plenitud al estar bajo un entorno ruidoso y caótico... Disfruta y vive, sé feliz peque...