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La mañana había llegado, un Min despertaba a causa de los gritos de su nana.

-¡Joven Min! Ya es hora, levantese que llegará tarde-

-Nana, no quiero- las cobijas fueron jaladas y las piernas blancas del peliverde fueron descubiertas, de nuevo era un día frío, así que al chico se le puso la piel de gallina trato de buscar otra vez su cobija pero no estaba, se rindió y tuvo que ir a la ducha.

La señora de edad avanzada bajó a la cocina para que las sirvientas le sirvieran el desayuno. Mientras que Yoongi se bañaba, su cuarto estaba siendo recogido por sirvientes.

Salió con una toalla enredada en la cintura y su ropa ya estaba lista en la cama, suspiro y comenzó a vestirse.

Cuando bajó al comedor se dio cuenta que sus padres no estaban, lo que golpeó su corazón frío y duro, a pesar de que Min fuera así, si le dolía. Lo mismo que pasaba con Jin le pasaba a él, pero jamás se cruzaron una palabra, Yoongi jamás platicaba de su familia. Nadie sabía que tenía nana y una muy buena ya que era una sustituta de madre, la madre que siempre quiso. Si le ponían atención pero era muy difícil hablar con ellos frente a frente, la única comunicación era la de una cámara de celular. Ahí se transmitían esos sentimientos. Sus padres salían mucho de viaje lo que le resultaba difícil incluso darles un abrazo.

-Que pasa, joven Min- dijo la señora observando al chico ya que se había perdido en algún lugar de su mundo.

-Nada, solo pensaba... Nana, tu crees ¿que soy malo? - dijo el chico un poco sonrojado, no era una pregunta que la hacías diario.

-Yoongi, como preguntas eso. Nadie es malo, solo se expresa de diferente manera, tu eres un niño muy bueno. Recuerdo cuando jugabas con tus muñecos, en ese entonces estabas solo, ahora lo estás. ¿Sabes que te falta?, amor... Eso es lo que te falta a ti, falta que alguien te ame para que sepas como demostrar tus sentimientos. Si te enamoraras de alguien todo sería diferente- Yoongi abrió los ojos como platos, ¿realmente eso necesitaba?... ¿Realmente podría cambiar su actitud... Si se enamorara? .
El chico se quedó con la duda, ya iba para la escuela, manejaba con cuidado, no le gustaban los chóferes así que el lo hacía. Fue al estacionamiento y miró una escena bastante enferma.

-Jin, si necesitas algo llamame de acuerdo, sabes que te quiero y que debes de salir adelante- Shin acarició el contorno del rostro de Jin y le dio un beso en la mejilla.

-Gracias, Wonho. Te llamaré si lo necesito, pero te dije que no quería venir-

-Lo sé pero no puedes dejarte morir en tu habitación. Ya entra, nos vemos-

El peliblanco entró al auto mientras que Yoongi y Jin se cruzaron en el camino.

-Hola, SeokJin. - dijo el peliverde con una sonrisa malvada

-Hola... Yoongi- dijo indiferente.

-Pero que le pasa a este chico, que siempre tiene que estar triste- pensó Yoongi.

-Vamos Jin, quita esa cara. No seas amargado- le dio un leve golpe en la espalda a lo que Jin sintió muy fuerte y se doblo un poco.

-No soy amargado Min, solo no me siento bien- detuvo su camino para decirlo y enseguida volvió a caminar pero esta vez dejando atrás a Yoongi.

-Ah... Este... No se si vengarme por lo de ayer... Pero ahora Kihyun es mi prioridad. Tendré que hallar la forma de como gustarle- hablo en voz baja pero hubo alguien que lo escucho.

-¡¿Te gusta el nuevo maestro?!- incluso sus cosas las tiró, Yoongi se asusto por esa voz tan conocida, ahora todo se le venía abajo.

¿Puedes voltear? ~Terminada~Donde viven las historias. Descúbrelo ahora