El segundo piso... es horrible. Hay hedor como a basura increíble. Pareciera que todo el piso 2 oliera a muerto. Y no era la morgue.
Me tuve que tapar la nariz con la camisa. Me hice un nudo extraño para que no se me bajara. Exploré la zona. Aunque oliera muy mal, la mayoría de las puertas estaban cerradas. La luz llegaba bien a todas las zonas. Probé con una puerta. Estaba cerrada. Así con otra. De nuevo, estaba cerrada. Pareciera que las hubieran cerrado a propósito. ¿Y si alguien estaba vivo en una habitación y no podía salir? No quería imaginarlo.
Solo había encontrado abiertas como 5 puertas. De las cuales no encontraba nada adentro. Pero hubo una que tenía la maldad dentro.
La puerta tenía escrito: "B22".
Supongo que será por orden de bloque específico. Apenas entré, encontré a alguien en la cama. Creía que estaba muerto. Su terminal de marcapasos estaba apagado. La famosa línea de latido de corazón era constante. El organismo estaba muerto. Al menos, eso parecía.
Tenía algo en la mano. Lo tenía firme cuando murió, hice algo de fuerza y dejó caer la carta. Cuando fui a recogerla, debajo de la cama, había una llave. La recogí y apenas lo hice. Se disparó el trueno.
La terminal de latidos comenzó a sonar, casi me muero del susto. Cogí la carta y me levanté para ver que pasaba. El hombre que estaba en la cama se soltó fuertemente, hizo un grito como de miedo a morir, casi se cae de la cama, y me miró. Fue ahí cuando le vi la cara. Y de la nada me lanzó un garrazo como si quisiera cogerme. Lo evadí. Intenté hablarle como un ser humano, pero no respondía. Seguía haciendo extraños ruidos horribles.
Abrí la carta. Se llamaba David Pérez. La carta decía que unos monstruos horribles le habían mordido el brazo derecho. Era verdad. Tenía una mordida horrible en su brazo. Seguí leyendo. Los sucesos por los que había pasado. Eran peores a los míos. Había escrito que si alguien encontraba esto y él estaba loco que le metiera un tiro en la cabeza. Así de sencillo.
Y lo hice.
Entendí la gravedad de la situación. Nuestro mundo estaba sufriendo una epidemia horrible de catástrofe caníbal. Los humanos se estaban convirtiendo en monstruos. Nadie entendía por qué. Él había sido mordido, al parecer, 2 días antes de mi llegada. Quizás si hubiera llegado al Hospital primero, hubiera podido salvarlo. Pero no lo hice.
Poco después del disparo, escuché otros quejidos afuera de la habitación. Eran otros monstruos. Apagué la luz y cerré la puerta. Me tocó observar desde la pequeña ventana del cuarto. Eran... demasiados. ¿Cómo no los vi al llegar a este piso? Estaba ahora encerrado con monstruos y no tenía muchas balas para acabarlos. Y eso, podría usar esas balas más tarde.
Me las ingenié. Esas cosas no pueden ver en la oscuridad. Yo tampoco, pero al menos ya conocía la zona. Así que realicé un cortocircuito casero, conecté varias cosas a los enchufes, jugué con los voltajes (tenía miedo de morir electrocutado pero había que hacer algo) y pasó.
Hubo un bajón de luz en el bloque B del segundo piso y se fue la luz.
Abrí la puerta despacio. Aún había poca luz en los otros bloques, debía llegar al ascensor rápido. Era oscuro y aún escuchaba a esas bestias. Era una experiencia horrible.
Salí caminando despacio y agachado, evitando un poco la luz y alejándome de los monstruos, infectados o zombies. Como les quieras decir. Justo antes de llegar al ascensor, pisé un puto envase de gaseosa. Eso alertó a los monstruos y huí de la zona. El ascensor se demoró 5 segundos en abrir. Para mí parecieron 5 horas en desgracia. Esas cosas cogieron velocidad y venían hacia mí. Se abrió el ascensor y marqué por instinto el 4 piso. Debía escapar rápido.
Se cerraron las puertas. Faltaban pocos metros antes de ser atrapado.
Me calmé un poco, estaba sudando. Revisé mis cosas. Había encontrado una llave y una carta. Carta post-muerte parece. Llegué al 4 piso, revisé las zonas. Había luz. Pero había sangre. La sangre llevaba al 3 piso. Iba a evadirlo. Sería horrible que estas cosas estuvieran esperándome abajo. No quería seguir en la zona. El Hospital Marino. Entré al ascensor. Y demonios. El sótano y el piso 1 estaban bloqueados. ¿Quién sabe que carajo lo hizo? ¿El apagón casero? ¿Alguien más? No podía pensar mucho con estrés. Por miedo a que se bloquearan los otros pisos, no subí al 15 ni al 18 o los otros. Tendría que bajar por las escaleras y quien sabe si estaría bloqueado o no sé. Así que seguí mi camino. Estaba ahora en el 4 piso. Debe haber una salida de emergencia o algo. Pensé. Revisé el mapa, y si había. Saquè mi .45 y andé.
Ahí empezaban mis oportunidades. Seguir vivo, escapar.
Y eran prioritarias.
El mundo era un infierno desde entonces.

ESTÁS LEYENDO
La última oportunidad (The Last Stand)
HororUn ingeniero se ve sumido en un mundo apocalíptico donde una enfermedad desconocida convierte a los seres en infectados que arrasan con todo lo que encuentren. La humanidad está en sus últimos días esperando que algo pase o sientan el fin del mundo...