— ¿¡Lo golpeaste en las bolas!?
— Por supuesto. — Afirmó levantando su rostro, totalmente satisfecha. — Como si permitiese que cualquier humano pudiese tocarme así como así, yo soy una dama, maldita sea. — Uraraka rio ante la incontinencia del discurso de su amiga, bebiendo un poco del sorbo de agua que hace varios minutos había dejado de lado. El bar durante el día era un lugar refrescante para pasar la tarde y el sol que los golpeaba con saña. —
— Hablas de una forma un poco extraña, Mina.
— ¿A qué te refieres? — Consultó curiosa, Uraraka sin embargo, lo pensó por unos segundos, para luego seguir con algo de jugueteo en su tono de voz. —
— Sueles usar palabras muy en tercera persona con lo que eres, ¡como si fueses un animal o algo así! — Mina la golpeo por debajo de la mesa con una de sus botas, sin evitar la sonrisa caprichosa al escuchar el gemido doliente por parte de su amiga. — Que mala eres.
— Por supuesto que no, soy todo un encanto.
— ¡Pareces un chico!
Pero no pudo seguir su defensa burlesca cuando escuchó un estrepitoso ruido provenir desde el lado contrario del bar, junto con vidrios rompiéndose de golpe hacia el suelo. Impresionada y preocupada cuando vislumbró una abundante cabellera tratando de incorporarse, inmediatamente se dirigió al accidente. Su querida amiga se había caído cuando iba en dirección a la cocina, aparentemente con todo o que llevaba en su labor como mesera, enterándose que se había golpeado la cabeza con una de las mesas en el camino por palabras de unas personas que vieron el suceso. Dos personas cercanas a ella trataron de ayudarla a levantarse del suelo, preocupados de que los restos de los vasos rotos no hubiesen cortado peligrosamente la porcelana piel de Tsuyu.
— ¿Qué te pasó? — Fue la torpe pregunta que Mina realizó al ver que solo había sido una caída insignificante. Mas la chica parecía aturdida, confundida ante el suceso. — ¿Tsuyu-chan?
— Estoy bien, gracias. — Fue lo único que atinó a decir levantando la bandeja mojada con sus manos, las personas que la ayudaron se alejaron aliviados, pero Mina parecía reacia a creer sus palabras. Uraraka se encaminó con una escoba sonriendo. —
— Creo que esto podría ayudarte, Tsuyu-chan. Me alegra saber que no te hayas cortado.
— Gracias, Ochaco-chan. Déjala apoyada en la pared, limpiaré enseguida, gero. — Admitió sobando su mano con ansiedad. Mina la observó inquisitiva. —
— ¿Te has quemado?
— Algo así. —Y sin más, huyó hacia la cocina. —
— Pero solo estaba llevando refrescos... Tsuyu-chan ha estado actuando extraño desde el año nuevo. Mucho más torpe y algo ida. — Comentó Uraraka preocupada mientras se dirigían a su asiento nuevamente. Mina asintió en silencio mientras su mirada seguía en la puerta de la cocina. — ¿Qué piensas, Mina?
— Me pregunto si no estará embarazada.
.
.
.
Estaba aterrada. Su mano ardía como si estuviese a fuego vivo sobre su piel, se retorcía, manchaba y quemaba como si un ser superior jugase con su cuerpo a su propio deseo morboso. Dolía, tanto que no había sido capaz de tomar su bandeja con cuidado y cayó de golpe en un descuido ridículo en cuanto la sensación comenzó a emerger de la nada. Agradecía que nadie se preocupase de más sobre su condición, o hubiesen visto la extraña marca en relieve que se había creado sobre su piel quemada que de alguna manera, formaba una figura perfectamente apreciable de color rojo.

ESTÁS LEYENDO
Hunter
FantasyEl nuevo ciclo trae consigo nuevas esperanzas para todo el mundo, desde una dulce chica de una aldea pequeña hasta para el Rey de los Dragones.