Fulgor

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La luna poco a poco comenzó a brillar por si misma. El fulgor latía en su corazón, y destellaba la seguridad de estar viva, resplandecía como nunca antes y todo su resplandor lo proyectaba a la tierra. En la tierra fue imposible ignorar tal suceso, por las noches el cielo conseguía estar mas iluminado que durante el dia, y aunque el sol continuaba brillando, de algún modo la noche paso a ser dia.


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