Capítulo 9: La Persona Equivocada Para El Trabajo

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¿Qué pensabas, Camila? ¿Creíste que podrías volver a buscarme el día de mi boda y que simplemente me iría contigo? –exclamó Lauren sacando a Camila de la iglesia. –ambas sabemos que estas cometiendo un gran error, Lauren. – ¿ah sí? ¿Y porque? –él no te ama, solo estas con Brad en búsqueda de estabilidad. –bueno al menos él me da paz y tranquilidad, es más de lo que tú me has dado en toda mi vida. –cuando dije estabilidad no lo decía por eso, pero me alegra saber que al menos él te da... paz. -¿si no es eso, entonces qué es? – ¿me dirás que tu embarazo no tiene nada que ver con esta boda, Lauren? –exclamó haciéndole frente. -¿Cómo... como... lo...? -¿Cómo lo sé? Solo lo sé. Ve con él si en verdad te hará feliz pero no por una responsabilidad. – ¿ahora te has vuelto sabia? –solo quiero que en serio, seas feliz. –culminó dejando ir a Lauren.

Camila: Lauren, tengo que decirte algo que me ha estado sucediendo.

Lauren: ¿Qué sucede?

Camila: Hay un chico, interesado en mí. Siempre nos vemos cuando salgo al parque, su nombre es Matthew.

Lauren: Oh...

Camila: No, no es lo que crees, solo quería ser sincera y aunque sé que quizás mañana lo olvides igual te lo recordare como he hecho con casi toda tu vida cada día.

Lauren: Camila...

Camila: No volverá a suceder lo del pasado, lo prometo estaré a tu lado hasta el fin pero si encuentras la felicidad en alguien mas no dudes ir.

Lauren: ¿Sabes que me haría feliz?

Camila: ¿Qué?

Lauren: El poder ir a donde todo comenzó.

-hola, señora ¿Cómo se encuentra hoy? –exclamó una enfermera al entrar. –bastante bien ¿a qué ha venido? –musitó soñolienta. –le traje su comida, un detalle por parte de su médico. –explicó-. Ella pensó que quizás esto le ayudaría a tener un buen día. -¿De qué podría tratarse? –su comida favorita. -¿y cuál podría ser? –sushi. -¿sushi? –preguntó mientras detallaba el plato con desdén le parecía una comida difícil de digerir y hasta de ver pero cada bocado resulto ser placentero y entre cada bocado se paseaba un recuerdo difuminado por los años. Una joven mujer había tenido un accidente, un auto se había saltado la luz roja justo antes de que ella pudiera llegar a un restaurante de sushi. –maldigo mi existencia. –sollozó. -¿disculpe? –preguntó confundida la enfermera. –he dicho que maldigo mi existencia, mi mente es un torbellino no sé qué es lo que veo, no sé porque lo veo pero ahí están mis recuerdos como estrellas fugaces en el cielo. La anciana comenzaba a sentirse impotente no sentía que la estuvieran ayudando, se sentía como un conejillo de india. -¿acaso esa doctora me usa como su experimento? –exclamó arrojando la bandeja al suelo. –señora, cálmese. –pregonó sobando su espalda pero era muy tarde, la anciana había perdido la razón hasta atacarla. -¡seguridad! –exclamó hasta la puerta, todos los presentes fueron en su rescate hasta la doctora que ya se encontraba por los pasillos. –señora, suéltela, necesita calmarse, no haga ninguna locura. –exclamó la doctora sujetándola por la espalda. -¿Quién se cree que es usted? –musitó disgustada al voltear. –soy su médico y estoy aquí, todos estamos aquí para ayudarla. –respondió. –mentira, miente, sé que me miente, no en ayuda. –explicó-. Siempre hace o dice algo que termina ahogándome en mi propia vida con mis propios recuerdos ¿Por qué me dio ese sushi? ¿Cómo sabe que era mi plato favorito? ¿Quién es usted? ¿Qué quiere de mí? –agregó. –ya se lo dije soy su médico, estoy aquí para cumplir con mi promesa, digo con mi deber. –tartamudeó. -¿promesa? –exclamó. Después de unas horas la anciana consiguió la calma y yace en la cama justo a su lado en un esquina ahí se encontraba la médico sujetando su mano mientras en voz baja le cantaba.

Lauren: Camila, suelta mi mano, déjame ir al trabajo.

Camila: No, no quiero.

Lauren: ¿Ahora eres una niña malcriada?

Camila: No, solo mimada.

Lauren: Vamos, Camz.

Camila: Vamos, Lern; solo quédate conmigo.

Lauren: Esta bien, pero solo por hoy.

Camila: ¿Pido comida?

Lauren: Si eso te hace feliz.

Camila: ¿Pizza o sushi?

Los recuerdos del trágico accidente se hicieron presente tras esa pregunta, Lauren divagaba entre los escombros de su mente hasta tener una fuerte jaqueca que provocara que gritara de dolor.

Camila: ¡Lauren! ¡Lauren! Tranquila, estoy aquí.

Lauren: Camila, Camila por favor...

Camila: Aquí estoy, cálmate, estarás bien.

Los gritos se escucharon hasta las escaleras del edificio y justo en ese momento Ally iba camino al apartamento, entrando a toda prisa fue justo a la habitación hasta estar lo más cerca posible de Lauren, postrando así sus manos sobre las de ella mientras estas adornaban su cabeza. Los lamentos de Lauren fueron cada vez más fuertes su rostro se vistió con telas de lágrimas.

Ally: Lauren, soy Ally, abre los ojos, estoy contigo, pequeña.

Lauren: ¿Ally?

Ally: Busca la paz, Lauren tu puedes contra el caos.

Ally la abrazo y le fue hablando hasta que se calmara, horas después de que Lauren se quedase dormida tras el incidente Ally hablo con Camila y le explico que los recuerdos podrían ser cura pero también veneno para Lauren, hay cosas que es mejor dejarlas donde están; justo en el olvido.

-¿ya se encuentra mejor, señora? –preguntó la médico al ver despertar a la anciana. –sí, un poco. –me alegra tanto que ya esté bien. -¿Qué paso? –nada, no pasó nada. –en serio, lo lamento pero si usted sabe de mí y de mi vida, me gustaría que me dijera algo, sea sincera conmigo. –he sido sincera con usted, señora. –Mintió-, no hay de qué preocuparse, está a salvo y está sana. –añadió. -¿nos conocíamos antes de que pudiera empezar a olvidarlo todo? –musitó. –no, no nos conocíamos. –mintió nuevamente mientras la acomodaba para volver a dejarla dormir. –doctora. –exclamó. -¿si? –gracias. -¿Por qué? –por ayudarme sé que le debe ser difícil tratar con un caso como el mío. –no tiene nada que agradecer. –hasta mañana, duerma bien. –usted igual señora, usted igual, descanse y no divague mucho entre sus sueños. –no lo hare. –musitó hasta quedarse dormida. –buenas noches, luna de mi sol. –sollozó viéndola por última vez mientras apagaba las luces y hasta cerrar la puerta.

-bien, está bien, Lauren si eso quieres, ve, ve con Brad pero cuando algo salga mal y sucederá no vengas tras de mí que no te atenderé a ti ni a tu bebe. –exclamó Camila al ver a Lauren dándole la espalda. -¿sabes que, Camila? –explicó-. No me importa, no me importas tú, no me importa lo que creas y estas equivocada, no iré a buscarte, cuando quiera que alguien falso me dé buenos momentos buscare de Ariana. –agregó. –te odio, Lauren. –exclamó llorando. –también te odio, Camila solo has sido una piedra en mi zapato. –respondió molesta clavando su mirada llena de ira sobre Camila. -¿supongo que esto es un adiós? –gritó Camila al verla ir hacia el altar. –es un vete al diablo, Cabello y no vuelvas a buscarme. –exclamó siguiendo su camino hacia la iglesia. –genial, vete con quien me engañaste, no te necesito. –musitó dando la vuelta hacia conseguir un taxi, las campanas sonaron con firmeza y justo al encontrar un carro ya abriendo la puerta ve a Lauren saliendo felizmente de la Iglesia en brazos de aquel rubio, los ojos de Camila se tornaron de rojo, su garganta se hizo un nudo, su corazón palpitaba rápidamente y su rostro colorado era vestido por hilos de lágrimas. –soy una idiota. –musitó dentro del taxi mientras evitaba verlos a través de la ventana.

Same Place III  || The Last Kiss #Wattys2018Donde viven las historias. Descúbrelo ahora