Me levanté, con mis pocas ganas de respirar en este mundo, y me dirigí al baño. Me cepillé los dientes, y traté de planchar mi cabello.
IMPOSIBLE.
Asi que solo me hice una cola de caballo, en la cual mi pelo ya me llegaba hasta la mitad de mi columna vertebral. Tendría que ir a cortarlo.
Me cambié mi pijama por unos jean desgastados, mi remera de “The wall”, mis converse, y una campera.
Tomé mi bolso y bajé, para mi gran desgracia, allí estaba mi familia, incluyendo a James. Mi madre me miró y su mueca de desagrado fue notable hasta para papá, que estaba atravesando una resaca que me dolia a mi.
Mi hermano estaba riendo con James, por lo que tomé una tostada y me dirigí a mi auto. Ya dentro, alguien me toca la ventanilla, volteo y veo que James trataba de decirme algo.
-¿Puedes llevarme?- Preguntó, mas bien suplicó- Tu hermano me cortará las pelotas si se entera de lo que hice ayer- Justo en ese momento Patrick sale de la casa, estaba color escarlata- Por favor, Por favor
-Esta bien, sube- dije
Patrick estaba a punto de pegarle cuando James se metió al auto.
-¡ARRANCA!- Gritó
-¡TE MATARÉ, PARCKER!- Grito Patrick
-¿Qué mierda acaba de pasar?- pregunté tratando de calmar mis nervios.
-Solo una pequeña broma- dijo riendo, a lo cual yo traté de no sonreir.- Ya te decidiste?-Lo miré raro, no sabía de qué me hablaba- me refiero a lo de la fiesta.
-Iré- le dije seria- el viernes ire con Summer al centro comercial y compraremos un vestido.
-Y zapatos…- trató de completar mi frase.
-Zapatillas. Iré con zapatillas- afirmé
-¿Cuáles?- preguntó
-Mis vans. -¿es que no era obvio?
-Oh, supongo que ningun vestido esta a la altura de tus preciadas vans, ¿Me equivoco, Allie?- Idiota, pensé.
-Mejor, ahorrémonos esta conversación, no nos va a llevar a ningún lado- dije seria y tratando de sonar fría.
-Bien, ¿y de qué quieres hablar?- preguntó sonriente
-De nada. Solo quiero silencio.- dije.
-¿Qué te ha pasado, Allie? Antes eras menos fría y me querías- Todavía te quiero, pero es algo que nadie sabe, le contesté en mi mente. En cuanto a físicamente me limité a ignorarlo.
Llegamos a la preciosa secundaria, y estaba llegando a tarde a Español. Qué raro.
¿Les dije que detesto esa clase?
El día se pasó rápido, lo cual agradezco. Era jueves, lo cual implicaba que Harrison tenia que venir a casa a hacer el trabajo de la clase de Español.
Lo esperé a la salida. Estaba sentada en un escalón de las escaleras, fumando, y traía mi capucha puesta. Alguien se sentó al lado mío. No le dí importancia, seguí en mi mundo.
-Creo que deberíamos irnos, ¿no crees?- Voltee y a mi lado se encontraba Jason Harrison.
-Si, solo dejame terminar con esto -Apunté al cigarrillo- solo me falta una calada- la dí y nos adentramos al auto.
Llegamos rápido a casa, lo cual me pareció extraño, Jason es un chico interesante, es decir, sabe mucho sobre todo, y si no le gusta algo puede darte una justificación tan precisa que puede hacer que a ti mismo te deje de gustar aquella cosa.
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