Historia 4: Otro secreto.

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La música del lugar resonaba fuertemente, mientras que las luces de colores recorrían cada espacio del lugar, excepto una pequeña esquina, ahí las luces rebotaban en la parte superior de la pared e iban hacia otro lugar. 

En esa esquina, se encontraban dos chicos sentados en unos sillones blancos hablando, con los típicos vasos rojos de fiesta con alcohol. —Debo hablar contigo seriamente.—la chica inquirió en voz alta, ya que la música estaba demasiado fuerte como para hablar con normalidad.—
—¿Y lo haces ahora? ¿Cuando se supone que deberíamos estar bailando y cayéndonos de ebrios? Siempre eliges los mejores escenarios.— Respondió en voz alta su acompañante, mientras la chica lo miraba con el ceño fruncido.—
—Vamos a la terraza un momento, supongo que será mejor para hablar sobre esto.– Ambos se levantaron de los sillones en cuanto la chica terminó su frase.—

Se dirigieron hacia la entrada de el lugar, donde se encontraban unas grandes puertas de vidrio templado, abrieron una de aquellas puertas y salieron por ella, alejándose de todo el ruido de la fiesta y dirigiéndose a un largo pasillo con baldosas blancas y bastante iluminación, alrededor de ese pasillo se encontraban varios sillones y plantas de decoración.

Del lado izquierdo casi al fondo se encontraban los baños con unos grandes espejos antes de entrar, junto a una pequeña cafetería. Más al fondo, se encontraría la dicha terraza, saliendo hacia el lado derecho habían puertas con espejos y una pequeña banca para sentarse, al lado izquierdo se encontraban unas grandes escaleras de color negro en forma de caracol para ir al lugar que se encontraba arriba, mientras que también habían otras escaleras de caracol de piedra para bajar a los jardines y al estacionamiento.

La chica con sus grandes tacones negros comenzó a correr cuidadosamente, tomando la mano de su acompañante para subir las escaleras de caracol negras, mientras él protestaba.
—Deja de correr, en verdad, ¿cómo demonios lo haces? Con esas cosas en los pies, debería ser un deporte olímpico.— La chica se detuvo y comenzó a subir, mientras hablaba.—
—Lo sé, sólo es cosa de práctica y ya, tonto.— Al llegar a la parte de arriba, ambos se sentaron en una pequeña banca color blanco que los dejaba mirar una parte de la ciudad.—
—La vista es hermosa... pero hay algo más hermoso aquí.— El chico sonreiría mirando hacia el horizonte, para después mirar a su izquierda.—
—¿Y qué es eso que dices "más hermoso?" Según tú.— la chica suspiraría, esperando uno de sus chistes estúpidos mientras lo veía fijamente.—
—Yo.— El chico sacaría del bolsillo de su pantalón negro su teléfono, mientras encendía la cámara para tomarse una foto.—
—Idiota, basta, no es el momento.— La chica le daría un leve golpe en la cabeza mientras reía, quitándole el teléfono para después sentarse cruzando las piernas y girando su cuerpo para mirarlo bien.—
—Entonces dime, ¿qué sucede?— El chico se quedaría totalmente serio, mientras pasaba su mano entre su rizado cabello castaño  y la miraba a los ojos.—
—¡No hagas eso!— La chica rápidamente taparía los ojos del otro con ambas manos.—
—Liv, ¿qué demonios? ¿No te gusta ver mis hermosos ojos verdes? ¿Hago que caigas rendida a mis pies?— La chica golpearía su frente, mientras soltaba la cara del otro.—
—No puedo controlar la estúpida telekinesis. Empezó a salirse de control hace 2 días.— Olivia se haría hacia el frente, recargando ambos codos en sus rodillas, y apoyando su cara entre sus manos, provocando que sus rizos rubios le taparan gran parte del rostro.—
—Oh, ya veo. Pero, no parece, no creo que sea tan grave.—
—¡Lucas! Es grave, bastante. ¿¡Qué no lo habías notado!?— El chico negó con la cabeza, mientras ella proseguía.— No puedo mirar  fijamente algo durante mucho tiempo, sino ese algo sale volando o algo peor.— Lucas asentía ante las palabras de Olivia, mientras se levantaba y comenzaba a dar vueltas alrededor.—
—Mañana iré a tu casa y veremos que sucede, ¿bien? Mientras, tratemos de disfrutar la fiesta, y no te amargues por eso.— El chico estiró su brazo hacia Olivia, mientras ella tomaba su mano y se levantaba dando un pequeño salto.—

[Historias cortas.]Where stories live. Discover now