—¿Qué hacen? —preguntó su madre con interés.
—¡Trabajar! —contestó ______ yendo hacia la puerta también con una gran sonrisa y cruzándose de brazos.
Estaba sonriendo tanto que, si seguía así, se le iba a rajar la cara.
—¿A estas horas? —se extrañó la madre de Lay.
—En realidad... —dijo Lay.
—En realidad, estábamos repasando lo que he escrito hasta ahora —intervino ______—. Es que es más fácil pillar a Lay aquí que en la oficina porque en Londres no para.
—Bueno, en cualquier caso os recuerdo que habéis venido a pasar el fin de semana para descansar, así que se terminó el trabajo —contestó su madre—. Nosotras estábamos pensando en despertarnos pronto mañana y en ir a comer por ahí, al pueblo. ¿Tu quieres venir?
En aquella ocasión, fue Lay el que contestó, diciéndole a su madre que no, que ______ y él tenían sus propios planes, que, por supuesto, no incluían trabajar.
—¿Por qué le has dicho eso? —se enfadó ______ una vez a solas.
—Porque no soporto las interrupciones ni dejar nada a medias. Además, no creo que a ellas les hiciera mucha gracia que las acompañáramos. Prefiero quedarme contigo leyendo lo que has escrito hasta el momento —contestó con una sonrisa juguetona.
—Te aseguro que no publicaré nada que no haya pasado por tus manos —contestó ______ dándose cuenta al instante del segundo significado de lo que acababa de decir—. En cualquier caso, no me he traído la copia limpia, sólo las notas —añadió a toda velocidad para disimular.
Lay se dio cuenta de que ______ se había quedado preocupado con la conversación anterior y la ayudó.
—Te prometo que me comportaré como un perfecto caballero —le aseguró acariciándole el pelo.
Lay sabía que la deseaba con todo su cuerpo, pero también sabía que, si insistía demasiado, ______ saldría corriendo, que era lo último que él quería que sucediera.
—¿O prefieres no quedarte sola conmigo y que vayamos con las madres? —sonrió con malicia.
—No —contestó ______—. No tengo problema en el artículo contigo, pero luego me gustaría ir sola al pueblo porque tengo un par de cosas que hacer.
—Me parece bien porque así yo podré trabajar un rato en silencio.
______ no sabía que iba a pasar a la mañana siguiente.
Había pasado la noche dando vueltas en la cama y reviviendo una y otra vez lo que había sucedido.
Lay la había besado y ella se había derretido.
Así de sencillo.
No era tonta y sabía que Lay tenía mucha experiencia con las mujeres y que sabía en todo momento lo que estaba haciendo.
También sabía que nada de aquello tendría que haber ocurrido, pero ¿de qué servía intentar cerrar la puerta cuando los caballos ya se habían escapado?
Tenía dos opciones: recriminarse una y otra vez lo sucedido o intentar pasar el fin de semana lo mejor que pudiera sabiendo que lo único que tenía que hacer era escribir su artículo y salir de su empresa y de su vida para siempre.
Tampoco serviría de nada obsesionarse con lo que le había dicho, que se sentía atraído por ella, porque no significaba nada.
Seguro que le había dicho lo mismo a miles de mujeres y ahora no se trataba de analizar sus palabras, sino de protegerse contra Lay, porque podía resultar muy peligroso para ella.
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En brazos de un italiano
RomanceEstaba a sus órdenes en la oficina... y también fuera de ella... El millonario Zhang Yixing acostumbraba a dominar a todos aquellos que estuvieran a su alrededor... hasta que apareció la testaruda _____ Levine, que iba a trabajar junto a él durante...