ʚ˚₊‧ ✿ ꒱꒱🏎️𖦹 ׂ 𓈒 🏁 / ⋆ ۪⊹˚˖
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-ˋ₊˚.ᶜᵃˡˡ ᵐᵉ [𝐒𝐭✪𝐫𝐛𝐨𝐲 // 𝐒𝐭✰𝐫𝐠𝐢𝐫𝐥]! ✦⌇༉‧₊˚
➥ [Las historias siguen a los piloto de Fórmula 1, que enfrenta tanto los desafíos de la pista como los enredos de su vida personal], [Sin embargo, en...
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La música resonaba en la sala abarrotada, un ritmo implacable que parecía sincronizarse con el acelerado latido del corazón de Meridia. Bebió un sorbo de su bebida, sintiendo el frío del vaso contra su palma mientras observaba a la multitud bailar. La fiesta estaba en pleno apogeo, la tenue iluminación teñía a todos de tonos rojos y dorados. La gente se reía, sus voces se mezclaban con la música en un zumbido fuerte y embriagador.
Meridia llevaba un rato buscando a Max, con la esperanza de pasar un momento con él en medio del caos. Habían llegado juntos, su mano cálida y tranquilizadora en la de ella cuando entraron a la fiesta. Pero a medida que avanzaba la noche, él se había ido, tragado por el mar de gente. Se había dicho a sí misma que no era nada, que Max era tan sociable como siempre. A menudo se quedaba hablando con amigos, riéndose de chistes que a ella no siempre le parecían divertidos. Pero a medida que pasaban los minutos, su inquietud aumentaba.
Intentó acallar esa sensación y se concentró en la conversación que la rodeaba, asintiendo con la cabeza aunque su mente estaba en otra parte. Sus amigos charlaban animadamente sobre las últimas novedades sobre fichajes, pero Meridia no podía evitar que sus ojos escudriñaran la habitación en busca de esa melena despeinada que le resultaba tan familiar.
Y entonces lo vio.
Max estaba en la pista de baile, balanceándose al ritmo de la música, pero no estaba solo. Una chica se apretó contra él, con las manos apoyadas sobre sus hombros mientras se movían juntos. Las luces parpadeaban sobre su rostro, revelando la mirada ligeramente vidriosa en sus ojos. Estaba borracho. No solo achispada, sino realmente fuera de sí, sus movimientos eran lentos y descoordinados.
A Meridia se le encogió el corazón. Sintió un punzante y amargo dolor en el pecho: celos, ira y dolor, todo en uno. Observó cómo la chica se acercaba más a ella, riéndose de algo que Max había dicho, con los labios peligrosamente cerca de su oído. Max no se apartó, no parecía darse cuenta de lo inapropiado que era, de lo mucho que le dolía a Meridia verlo así.
Por un momento, se quedó allí parada, congelada en el lugar. Una parte de ella quería ir hacia allí, alejarlo de la chica y recordarle con quién había venido. Pero otra parte de ella, la parte que no quería causar una escena, que no quería ser la novia celosa, la detuvo.
Apretó los puños y sintió el frío metal de su anillo clavándose en la palma. No era la primera vez que Max se emborrachaba en una fiesta, pero sí la primera vez que lo veía así, tan ajeno a sus sentimientos. Necesitaba hacer algo, cualquier cosa, para llamar su atención, para que se diera cuenta de lo mucho que estaba haciendo.
Fue entonces cuando sus ojos se posaron en Charles.
Charles estaba de pie junto a un bar, charlando con algunas personas, su sonrisa era tan relajada y encantadora como siempre. Era todo lo que Max no era en ese momento, sobrio, sereno y, lo más importante, el mayor rival de Max. La tensión entre los dos era bien conocida, tanto dentro como fuera de la pista. Max no podía soportar la idea de que alguien siquiera insinuara que Charles podría ser mejor que él.