Llega a casa después de un duro día en el teatro, se recuesta en el sillón y abre el libro. Entonces oye como llaman al timbre y se levanta dispuesto a ver quién es, cabreado por haberle interrumpido la lectura. Abre la puerta y empieza a notar que se mueve pese a que solo ve negro.
Se despierta aturdido y nota como le cae una gota en la frente, y otra, y otra, y otra y así incontables veces algunas más rápidas y otras más lentas pero todas con la misma temperatura fría.
Nervioso grita y aparece alguien; un hombre alto al que no se le distingue bien, solo se aprecia que no tiene pelo en ninguna parte visible. Se acerca temblando con un objeto en la mano y rápidamente lo apoya en su pecho, nota como poco a poco se va hundiendo.
Abre los ojos sofocado, mira el libro que tenia sobre el pecho y en la página había un puñal como el que acababa de ver, asustado cierra el libro dispuesto a tomarse una ducha para despejarse y cuando mira hacía arriba, ahí está el hombre, observándolo fijamente.