Capítulo 16: Alcohol y perdición

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"AMOLAD es propiedad de Snipster"

Las miradas se encontraron, y causaron el mismo afecto que un choque eléctrico, Des lucia divino, su altura sobresalía entre el resto de los invitados, la odiosa mujer de su brazo se pavoneaba alrededor de él, encendiendo la ira de Leo, quien tomó otro sorbo de su bebida cara.

Esos cócteles de princesa no le causaban ni cosquillas y odiaba que todo mundo lo mirara, a pesar del traje caro, y su porte digno, para los ojos quisquillosos de la sociedad neoyorquina era un extraño.

Lourdes le daba un vistazo, el moreno lucía nervioso estaba fuera de su zona de confort y ella no podía sacar a flote la arrolladora personalidad que conquistó a su jefe; Y como anticipando el caos, hizo aparición Tomás, quien sonrió con arrogancia hacia ella, logrando que la chica suspirara apática, odiaba un poco a Tom.

— Señorita Lovelance — canturreo el socio de su jefe, acariciando cada frase en una sutil amenaza — inesperada sorpresa verla acompañada.

Lourdes sonrió con hipocresía, Leo arqueo una ceja, "que se traía aquellos dos", pensó extrañado.

— Señor Natt, le presentó a Leo Spindler, próximo modelo de la marca Ardent — sonrió la jovencita, provocando la mirada incrédula de Tomas, empezaba a odiar a Leo.

— Ya tenía el placer primor, nos conocemos de circunstancias muy extrañas — sonrió, sin que ese acto le llegara al alma, Leo se envaro encarándolo, Lourdes le puso una mano en el pecho a Natt, al ver que este se ponía a la defensiva, pero el suave toque de aquella mano morena logro calmarlo.

— Señores, esto es un evento privado de la compañía, no hagan escándalos — Lourdes jalo a Natt de ahí, dejando a Leo solo ante la manada de buitres ricos del hotel.

La decoración era majestuosa, había cócteles y comida recorriendo la instancia, mujeres con vestidos hermosos y hombres cazando a esas mujeres, puro teatro y mierda.

Des en cambio estaba hastiado de su compañía, odiaba todo y a todos, había fingido cordialidad por más de veinte minutos, tortuosos que pasaron como liquido en un mortero, justo cuando pensó haber librado a Vania vio que Leo se quedaba sólo, para su sorpresa Natt estaba ahí, su odio aumento hasta que su asistente lo saco del perímetro.

Sería muy estúpido de su parte ignorar que su socio, estaba obsesionado con su asistente, en años de la preparatoria habría despedido a la chica con tal de monopolizar a Natt, pero después de la traición y aceptar la heterosexualidad de su amigo buscó rumbos mejores, como ese bad boy.

Pero no era por un amor no correspondido que Des odiaba a Tomás, era algo más profundo, un escándalo que provoco que la compañía se fuera por la borda unos meses, pero siempre el conciliador él logro salvar de la quiebra a la empresa que tanto le había costado.

¿Qué pasaría con un nuevo escándalo?

Uno donde el multimillonario y asediado Des Aeva fuera gay y saliera con un hombre de un status inferior, que su único atractivo era ese cuerpo de infarto, que él había tenido en sus manos; ahora deseaba arrancarle el traje y someterlo en sus dominios.

Se acercó hasta él, perdiendo a Vania, camino lento, como quien sabe que ha ganado y se sentó alado de Leo, quien clavaba sus hermosos ojos en él, se inclinó lo suficiente para poder estar cerca de su oído y susurro unas simples palabras que pusieron nervioso a Spindler.

— Te veo después del show en el lobby del hotel — la sonrisa que se dibujaba en el rostro del millonario le dio una tranquilidad cegadora a Leo.

Tomás miraba de reojo, Lourdes sonreía de oreja a oreja, su plan de acercarlos de nuevo dio frutos.

— ¿Por qué estás tan feliz? — pregunto Tomás fastidiado de que la jovencita lo ignorara, tenerla tan cerca era una tortura para él, deseaba pasar su manos por aquel voluptuoso cuerpo, pero tenía que tolerar esa cercanía, no perder el control.

Miradas (AMOLAD)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora