Capítulo 1 Persecución nefasta Parte 2

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Camino entre la multitud esquivando a los peatones disimuladamente para no llamar la atención de mi objetivo, tratando de mantenerme a una distancia segura, siguiéndolo con cautela.

Mientras avanzamos por la calle las masas de personas se concentraban en la plaza central de la capital, era la hora pico, todo el mundo retornaba a sus hogares después de una larga jornada laboral, no lo perdía de vista, ni por un segundo.

En la plaza principal de la capital, justo al frente del palacio de Archy, residía un reloj gigante de color dorado en la torre del Dominio, marcaba las 7 de la noche con 15 minutos, fue entonces cuando me di cuenta.

¿Tanto tiempo he caminado? No puede ser, a este paso no terminare nunca.

Vuelvo la mirada hacia el sujeto que perseguía desde hace algún tiempo. Lo había perdido. Estoy comenzando a agitarme. Solo fueron unos segundos... no puede haber ido lejos.

Me quedó quieto observando a mí alrededor, buscando rastro alguno del sujeto al que había perseguido desde el atardecer, pero, por más que lo hacía, no tenía resultados.

Entre la muchedumbre que me rodeaba puedo ver a varias personas, desde familias que habían decidido ir de paseo, hasta hombres y mujeres saliendo del trabajo para llevar el pan a la mesa de sus hogares.

Las calles de la capital se encontraban iluminadas, era un espectáculo que solo podía ser apreciado desde las alturas, pues desde allí, daba la sensación de que las luces bailaran y se movieran a voluntad, una simple pero hermosa ilusión creada por el ojo humano.

Los carruajes se desplazaban por la avenida principal, con cuatro faroles para iluminar la carretera, uno en cada esquina, ubicados de tal modo de que no se vieran afectados por el movimiento del carruaje y de los caballos.

Fue una tarde bastante azarosa, había perdido el rastro y estaba por darme por vencido, me senté en uno de los bancos de madera que había en uno de los extremos de la plaza principal, recapitule dentro de mi mente todo lo que había pasado hasta ahora, pensando en todos los posibles escondites que pudieran albergar a los ladrones.

Mientras me encontraba sumergido en mis pensamientos, unos gritos me traen de vuelta a la realidad.

- ¡¡¡Un ladrón!!! ¡¡Se lleva mi bolso!!! – Gritaba una mujer despavorida, sus gritos podían ser comparados con los rugidos de un león hambriento o incluso con los de un dragón de montaña, agradecía el no haber estado allí mientras la mujer repartía gritos a diestra y siniestra.

Para vestir prendas que solo la gente adinerada puede costear, uno no esperaría ver ese comportamiento tan desesperante de su parte, aunque la comprendo, cualquiera se comportaría de ese modo al entrar en pánico, la desesperación y el miedo consumen a las personas con rapidez, sobretodo en ese tipo de situaciones.

Logro divisar al ladrón. ¡Eureka! El asaltante llevaba puesto la misma vestimenta que los tipos que busco, no me lo pienso dos veces y comienzo a perseguirlo.

Nuevamente entro en persecución, pero esta vez no estoy solo, un par de guardias de la ciudad también presenciaron el hecho, al fin la suerte me sonríe, la policía de Hoziron no tenía nada que envidiarle al

ejército regular, su determinación, su entrenamiento y su desempeño en sus operaciones estaban a la par.

Con el uniforme de color azulado, las espadas colocadas en la funda de sus cinturones y ese tricornio negro de bordeado albino que los caracterizaba, se lanzaron contra el ladrón tratando de embestirlo para derribarlo, siempre cuidando de no golpear por accidente a los civiles que se encontraban en su camino.

El Lamento de los HéroesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora