En el más allá

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....Boruto....despierta....
Una mano cálida acarició su rostro,  la voz seguía llamándolo pero él no quería abrir los ojos. Aún tenía mucho sueño y el cuerpo pesado, sólo necesitaba unas horas más de descanso para sentirse mejor.

- ¡ey despierta de una vez y baja a comer!

La voz lo sacó de su sueño y poco a poco se removió en la cama, para finalmente abrir los ojos. Dónde estaba. Ni idea. Pero el lugar le era muy familiar. Con pereza se levantó de la cama y bajó, tal como le había indicado la voz, mientras recorría los pasillos de la casa fue reconocido su entorno. Él conocía este lugar, una casa grande, luminosa y familiar, ubicada en medio de un bosque cerca de un pueblo en el país del Rayo. Cuando por fin llegó a la cocina, todos estaban ahí, Yukiho, Midori y Hikari, desayunando.

- ¿Por qué tardaste tanto? ¿Acaso tú y Hikari jugaron mucho a noche?- el Uchiha lo fastidió.

- No digas esas cosas tonto- Hikari estaba sonrojada.

Él se sentó a lado de su novia y le dio un beso en la frente, luego tomó una tostada para agregarle mermelada.- No le prestes atención, disfruta atormentarnos.

- ¿A que no saben quién regresó temprano anoche?- Midori intervino- ¿No adivinan?- Dos de los tres chicos la miraron con curiosidad.- Pues Yukiho, parece que esa pobre chica no cayó en sus redes.

El aludido frunció el ceño- ¡No fue eso! Yo no caí en las suyas, que es diferente!

- Así que esa chica te botó...- el joven Uzumaki aprovechó para picarlo.

- Ya basta todos ustedes, montón de entrometidos.....

- El burro hablando de orejas- susurró Hikari. Todos empezaron a reír.

Boruto tenía un revoltijo en la cabeza, un montón de imágenes borrosas que no lograba unir y la sensación en el corazón de que algo le faltaba, pero mientras observaba la escena luminosa, a todos sus seres cercanos felices riendo, se convenció de que todo estaba bien y que eso era lo importante.

-¿Vamos al pueblo?- la voz de su novia lo sacó de sus pensamientos.

-Vamos...

Recorrían el bosque juntos, una brisa fresca agitaba sus cabellos y el olor a hierba los relajó. Veía como Hikari danzaba al ritmo del viento, mientras le sonreía y lo llamaba con la mano. Él sólo la miraba, se sentía feliz pero inquieto, era como si algo estuviese fuera de lugar, sin embargo, optó por ignorar esa incómoda sensación.
Por un momento se concentró tratando de detectar algún peligro, mas no captó nada, soltando un suspiro corrió hacia Hikari y la tomó de la mano.

- Deja de jugar...nunca vamos a llegar al pueblo.

Ella río- Llegaremos, no te alteres.

Para cuando llegaron al poblado eran cerca de las once, así que realizaron las compras con rapidez. Algo llamó su atención, sentía que los observaban, recorrió el lugar y efectivamente, un joven de cabello marrón miraba a Hikari. Eso le molestó. Hikari seguía como si nada, por lo que prefirió no molestarla, simplemente, se pegó más a su novia y miró con desafío al chico, quien desvió la mirada para después alejarse.
Mientras regresaban a casa no pudo evitar pensar que conocía al tipo y trató de recordar. Nada. Era extraño, había olvidado algo. Sin embargo, no pudo seguir pensando el grito de Hikari lo alertó, con la mirada trató de encontrarla pero no la vio, así que corrió en la dirección de dónde provino el grito. Pisó un charco, bajó la mirada para encontrarse con algo rojo y más adelante el cuerpo sin vida de su novia. Sintió una presión en el pecho, las manos frías y dificultad para respirar, el pánico lo ahogaba. Trató de moverse pero fue inútil, la vista se le nublo y supo que iba a desmayarse.

Agitado y sudando despertó de un largo sueño. Una pesadilla, eso fue, sólo una pesadilla. Ella estaba a su lado. Aferrada a su cuerpo, pero algo más estaba junto a él, un bulto pequeño y cálido. Se removió para ver. Una cabeza rubia, un pequeño niño se aferraba a su otro costado. El cuerpecito se removió y sus ojos soñolientos lo enfocaron.

- ¿papá pasa algo?

¿Papá? ¿Qué rayos!

-¿papi pasa algo?- su corazón se calentó.

- no pasa nada...sigue durmiendo.

No entendía que pasaba, pero sabía que debía despertar de una vez por todas. Una voz dulce y familiar lo llamaba, se concentró en despertar. Tenía que hacerlo. Quería hacerlo. Alguien lo esperaba y deseaba ir con esa persona.

- vamos despierta de una vez.
Nuevamente abrió los ojos esperando ver a Hikari, para su sorpresa está vez quien lo veía con atención era una joven de cabello y ojos negros. Era bonita, con rasgos delicados y piel pálida; ella le sonrió mientras le tocaba la frente.

- ¿Boruto estás enfermo? ¡Tienes fiebre!- él tomó su mano y la apretó con delicadeza.

- ¿Quién eres tú?- No dejó de verla a los ojos en ningún momento. Detectó tristeza en ellos y quiso consolarla. Con cuidado la sentó a su lado en la cama y la envolvió en un abrazo. Era muy cálida, aspiro su aroma y sin poder evitarlo enterró su rostro en el cuello de aquella joven. No sabía quién era y no le importaba, todo se sentía correcto.

- Parece que te golpeaste la cabeza fuerte, pero todo mejorará.

-Tu aroma es muy familiar...Me gusta- ella se rió ante ese comentario- dime tu nombre por favor- soltó él en un susurro para después depositar un beso en el cuello de Sarada.

- Oye si no recuerdas a una chica no debes besarla.

- Sí puedo, porque sé que nos pertenecemos.- No sabía muy bien la razón pero sus instintos le decían que era de él, ella era su compañera de vida. Aunque el recuerdo de aquella joven rubia y aquel niño lo perseguían como una sombra, una sombra que él se esforzaba por alejar. Tal vez estaba soñando de nuevo y al despertar vería a Hikari y a su hijo junto a él la cama. Aunque Boruto era consciente de que nunca tuvo un hijo. Por lo que, la lógica le decía que eso sólo fue un juego de su subconsciente atormentado, que aún sentía un poco de culpa por no haber estado ahí cuando su difunta novia más lo necesitó, por no haber logrado salvarla ni cumplir la promesa de protegerla y de formar una familia a su lado.
Eran fantasmas de su pasado, de una posibilidad de vida que no se realizaría. Ese niño era la sombra del hijo que pudo tener con Hikari, ese cuarto- el de su sueño- el que pudo haber compartido con su esposa.

Ahora no tenía sentido regresar sobre lo que pudo ser, prefería concentrarse en la mujer entre sus brazos, tan suave y cálida, como un bálsamo que aliviaba su perturbado corazón llenando de amor cada parte de su cuerpo.

-Sarada, soy Sarada.

-Sarada, lindo nombre- mientras pronunciaba cada sílaba una serie de recuerdos confusos de él y ella, lo invadieron. Ellos en una cita, luego comiendo y bebiendo hasta terminar ebrios, el recuerdo de besos y carisias intensas, su entrega y el deseo que los recorría. Así que la besó- de forma suave-paciente, luego con prisa, buscando unirse a ella. Terminó por jalarla y llevarla con él hasta quedar tendidos en la cama, se liberó de la manta y la abrazó más fuerte sin dejar de besarla. La desnudó con cuidado y él mismo se quitó la ropa para quedar igual de desnudo que ella. Cuando logró calmar un poco su ansiedad cayó en cuenta de que el vientre de Sadara se encontraba un poco redondeado, colocó la mano sobre este y sintió como algo dentro de ella se movía. Atónito la miró.
- Nuestro bebé está feliz de que por fin decidieras despertar- ella le acarició el rostro con ternura,mientras él se preguntaba por el tiempo que estuvo inconsciente
- Al menos tres meses fue su conclusión.
Tengo que recuperar el tiempo perdido. Dejando una lluvia de besos alcanzó el abdomen de su mujer para besarlo con amor, su bebé está allí y la felicidad no cabía en su pecho. La poseyó con delicadeza y paciencia, alargando cada caricia, disfrutando hasta que los dos llegaron a la cúspide del placer.
Se recostó a su lado y la atrajo lo más cerca que pudo, aún quedaban espacios en blanco pero sabía que ella era Sarada y que la amaba. Tenía dudas por resolver pero no le importó, todo era perfecto. Los dos juntos en la cama, se sentía correcto, perfecto. Luchó contra el cansancio, tenía miedo de despertar nuevamente y que todo fuera un sueño, de que su mujer y su bebé ya no se encontrasen a su lado.

Continuará....

Cuando el sol dejó de brillar- BorusaraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora