Capítulo 14

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Zayn's POV

No pude dejar de pensar en esa morena de ojos cielo en toda la noche, daba vueltas entre las sábanas y cambiaba de posiciones, pero nada servía. Definitivamente estaba desvelado. Me costó varias horas lograr dormirme, y cuando lo logré, sentí que habían pasado solo unos segundos cuando mi despertador sonó. 

Me estiré sin ganas en mi cama, y me refregué los ojos. Debía ir a casa de Sam a pedirle mi saco a aquella morena. Era una excusa para ver a Sam, y quizás descubrir que ocultaba ______(tn), si es que así era su nombre realmente. Me di una ducha, me cambié y tomé un rápido desayuno. Conduje hasta la casa de Sam, y llegué a eso de las 12. Toqué el timbre una vez, dos veces, tres veces, hasta que me cansé. 

¿Ella no estaba en casa? ¿Nadie estaba en su casa cuando vive con su hermano y su madre? Su hermano.. y recordé lo que ví en sus ojos cuando la conocí. Otra de mis cualidades especiales era la posibilidad de agudizar mis sentidos hasta su máximo potencial. Agudicé mis oídos, y pude escuchar claramente la voz de un chico.. 'Sh sh.. tranquila.. esto será rápido.. como a mi me gusta..', el resto era puro silencio. Lo cual decía que aquel chico, quien yo suponía que era el hermano de Sam, estaba solo con.. ella. ¿Sam? ¿La madre de Sam? ¿O la morena? 

Entonces mi olfato se agudizó hasta más no poder, descartando varios aromas hasta percibir un perfume floral, mezclado con olor a shampoo.. era la morena. Ese maldito tenía a _______(tn). Debía ser silencioso, pero rápido. Tomé el picaporte de la puerta, intenté juntar toda mi fuerza en mi mano, y con un seco tirón lo arranqué. Abrí la puerta lentamente, y luego corrí hacia la escalera. Subí de a dos escalones y llegué a un pasillo. Volví a agudizar mis oídos, y pude oír unas respiraciones algo agitadas, me concentré y cerrando los ojos me dejé guíar por aquellos sonidos, hasta llegar al frente de una de las puertas. 

Abrí y pude ver como la tenía acorralada contra la pared y con una mano tapaba su boca mientras que con la otra le levantaba la remera. Sentí como la ira recorría cada músculo de mi cuerpo, y al verla llorando.. podía llegar a matarlo. Caminé furioso hasta el, y de un empujón lo arrojé lejos de ella. Debí haber sido más cuidadoso, no era normal tener aquella fuerza, pero durante esos segundos, sentía que nada importaba. Nada más que salvarla. 

Me miró con sus ojos celestes inundados de lágrimas y me hizo un puchero que me derritió el corazón. La levanté en mis brazos y caminé fuera de la habitación, sin darle importancia a aquel imbécil que había dejado tirado en el suelo, a ella que estaba en pijama, o a cualquier otra cosa que sea ajeno a ella. Por unos segundos dudó, pero luego se aferró de mi cuello, y escondió su rostro en mi pecho, dandome la aprobación de que la llevara a donde fuera. 

Salimos de la casa de Samantha, la subí al asiento de co-piloto de mi auto, y luego yo subí del otro lado. Arranqué e intenté calmarme, pero al verla sentada a mi lado con sus brazos abrazando sus piernas y llorando desconsolada no lograba parar la ira que me carcomía por dentro. Tenía ganas de dejarla a salvo y volver a matar a aquel imbécil que le puso un dedo encima. 

Si había algo que odiaba, era a los hombres que maltrataban o abusaban de las mujeres como si ellas fueran inferiores que nosotros. En mi tierra también se daban casos así, aunque las mujeres no eran tan manipulables como acá. Tenían diferentes dones que les servían en momentos como aquellos, pero chicas como esta morena.. eran de cristal. 

Delicadas, frágiles y tan inocentes e indefensas.. llegamos a mi casa e intenté averiguar porque razón la había traido, pero algo me decía que ella quería estar en cualquier parte, menos en su casa. Bajé, di la vuelta, la volví a tomar en brazos, sin saber porque, ya que ella podía caminar, y la entré a casa. Caminé hasta el sofá y la dejé con cuidado. Me senté a su lado, y ella se arrinconó en la otra punta.. alejada de mi, como si yo fuera a lastimarla.. -

- No voy a hacerte daño.. - le dije en un susurro casi imperceptible. Levantó su cabeza de sus rodillas, y fijó sus ojos celestes llenos de lágrimas en los mios -

- Todos los hombres que se cruzan en mi camino me lastiman.. ¿por qué tu serías diferente? - Bueno.. porque no soy un hombre común y corriente -

- No voy a hacerlo.. ¿por qué lo haría? - 

- No lo sé.. todos lo hacen. Es como si fuera divertido lastimarme - dijo con la voz quebrada y volviendo a dejar caer su cabeza en sus rodillas. 

Sentía que mi corazón se hacía cada vez más y más blando, hasta llegar al punto de ser tan débil e indefenso como el de ella. Me acerqué y lentamente apoyé mi mano en una de sus rodillas. Ella volvió a elevar la mirada, primero hacia mi mano, y luego hacia mi -

- No voy a hacerlo.. es una promesa - se me quedó mirando unos largos segundos, así que pensé en que quizás ahora que estaba débil iba a poder leer su mirada, pero obtenía siempre lo mismo. Aquel muro de ladrillos que me impedía ir más allá de su mirada.. - ¿tienes hambre? - se secó las lágrimas, y sentándose en canastita negó con su cabeza, haciendo que su cabello se balanceara de un lado al otro - 

- Desayuné en casa de Sam.. debo avisarle que estoy aquí - 

- Ten - saqué mi celular del bolsillo de mis jeans y se lo di -

- Gracias - dijo antes de marcar el número de Samantha. 'Todos los hombres que se cruzan en mi camino me lastiman, ¿por qué tu serías diferente?' 

Te juro morena que no te lastimaría nunca en toda mi maldita vida.. ~

The heart of the Darkness - (Zayn y Tu)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora