Everytime you go away

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#QuedateConmigo12

Domingo a las 10 de la mañana.

Amaia se había ido y él se sintió un poco vacío. No esperaba que aquel momento juntos terminara así pero tenía que entender que no era su novia.
Algo le sacó de sus pensamientos. Un mensaje en su móvil. Era Javier, en media hora iba a recogerle para ir a la reunión. La reunión. Mierda.

Se vistió, se retocó el pelo, cogió algo rápido para desayunar durante el camino y antes de que se diera cuenta, Javier ya estaba abajo esperándole.

Durante el trayecto fueron hablando del productor con el que habían quedado. Alfred estaba muy ilusionado y preparado para todo lo que pudiera proponerle.

Pese al tráfico que se habían encontrado, llegaron cinco minutos antes al edificio donde tendría lugar la reunión. Alfred fue a abrir la puerta del coche para salir pero Javier le frenó.

- Tío, espera. No quiero saber qué os traéis entre manos, pero toma -dijo dándole un bote de colonia. - échate de esto porque hueles a mujer. Y no me digas que no porque sé reconocer el olor de mi hermana.

Alfred, vergonzoso por aquella situación, se apresuró a contarle que entre ellos no pasaba nada y explicarle el por qué de que él oliera así. Aunque desde fuera la versión no sonaba demasiado convincente. Obviamente se ahorró contar el beso ni ninguna cosa parecida.

Fernando Zuera, el productor, les esperaba arriba. La reunión duró tres cuartos de hora en los tres se conocieron más, sobre todo, en el ámbito musical. Alfred le contó todo lo que había compuesto hasta entonces, el disco que él mismo se había producido, quienes eran sus modelos a seguir y Fernando le propuso que se vieran en un par de semanas en Madrid para grabar alguna cosilla. El joven aceptó sin pensárselo y le pidió a Javier que fuera su representante formalmente, a lo que este afirmó, ya tendrían tiempo de hacer cuentas y papeleo.

Cuando llegó a su casa quiso llamar a tanta gente que no supo por dónde empezar. Bueno, sí, lo supo pero prefirió dejarlo para más tarde.

Primero llamó a sus padres, Alfredo y Maria Jesús se alegraron mucho pero le pidieron que fuera a hacerles una visita antes de irse, quizá el próximo fin de semana sería una buena fecha. Pero Alfred tuvo la gran idea de hacerles una visita sorpresa ese mismo día. Así que llamó a Marta y David y les avisó de que se verían esa misma noche y estos le dijeron que se irían de fiesta, que esa noche había que celebrar lo que estaba por venirle.

Por último quiso llamar a Amaia, pero no estaba seguro de que ella quisiera hablar con él y además pensó que su hermano le contaría lo de Madrid así que decidió que no la llamaría. También quería darle su espacio y que ella le pudiera echar de menos.

A media tarde preparó una maleta pequeña con un poco de ropa para pasar unos días y cogió el coche en dirección a El Prat. Aunque en Barcelona estaba muy cómodo y le encantaba vivir allí, en El Prat estaba su vida, lo tenía todo, su familia, su casa, sus amigos... Aunque estos vivían entre la ciudad y el pueblo por estudios y trabajo y los veía más.

Ray Charles, Leiva y Jamie Cullum fueron algunos de los muchos artistas que sonaron en aquel coche. No había demasiado tráfico así que llegó a buena hora, casi para cenar.

Aparcó delante de su casa, bajó la maleta y tocó al timbre. Le pareció raro pero nadie contestó, así que sacó sus llaves y abrió.

- ¿Mamá? ¿Papá?

No escuchaba a nadie en casa. Entonces llamó a su madre y sorpresa la suya. O Alfred no le había hecho caso cuando se lo habían contado, o a Maria Jesús se le había olvidado decírselo. Sus padres estaban en la boda de unos amigos en Valencia y no volverían hasta el martes.
Invitó a sus amigos a cenar a su casa con la condición de que estos llevaran unas cuantas pizzas de sus favoritas. Después de cenar, mientras los demás recogían todo y jugaban un poco a la play, Alfred fue a darse una ducha. Se puso una camiseta básica blanca de manga corta y unos vaqueros negros rotos no muy ajustados. Se calzó unas vans negras y cogió su chaqueta de cuero del mismo color. Avisó a los demás y todos juntos salieron en dirección a la fiesta.

Era en una discoteca que habían abierto no muchos meses atrás en las afueras del pueblo. Y ese día se había reunido ahí mucha gente joven. El sitio era bastante grande y tenía también una terraza enorme.

Entraron y fueron directos a la barra. Pidieron unas cuantas copas y buscaron un sitio donde pudieran bailar pero sin estar demasiado apretados.

Llevaban rato bailando y bebiendo cuando Alfred se fue a por una segunda copa. Cuando volvía, con una copa ya en la mano, casi se choca con una chica que iba en dirección a la barra.

- Ay perdón, casi te tiro la copa. - Se disculpó ella.

- Tranquila, mi copa y yo estamos bien.

Alfred se echó a reír y levantó la cabeza. Vio delante suyo a una chica rubia, con los ojos claros, un poco más alta que él y guapísima. Le invitó a una copa y se quedaron un rato hablando en la barra. Los dos bebían, reían e inconscientemente se acercaban un poco más el uno al otro.
______________

- Ana tía, ¿dónde está Belén? Quiero bailar con ella. - Preguntó una Amaia un poco tocada por el alcohol pero que se lo estaba pasando en grande. Bailaba, reía, cantaba y disfrutaba de aquella noche con sus chicas.

- Ha ido a por una copa hace un rato y aún no ha vuelto, se habrá quedado a ligar con alguno, ya la conoces.

- Joder. Voy a buscarla. ¡Quiero bailar con ella!

Y así fue, Amaia se encaminó a la barra, con su copa a medio beber y cantando y gritando sin parar. Al final aquel día había acabado bien.

De lejos visualizó a su amiga riendo muy cerca de un chico. Siempre igual, pensó mientras se reía. Gritó su nombre y ella se giró.

- ¡Belén, quiero bailar contigo! - Amaia seguía en sus trece.

- Amaia, perdón, he venido a por más alcohol y me he distraído.

- Vale, te perdono, pero vámonos a donde están las demás.

- Sí, ahora vamos. Pero espera, mira - dijo señalando al chico que tenía delante, al que Amaia había ignorado completamente. - Este es...

- Alfred. - Contestó Amaia entre seria y asombrada. No esperaba verle por allí y menos tonteando con una de sus mejores amigas.

- Hola Amaia. - Alfred se acercó a ella para darle dos besos.

- Espera, me estoy perdiendo algo. ¿Os conocéis?

Belén miraba a los dos como si estuviera en un partido de tenis, ninguno reaccionaba pero los dos estaban mirándose a los ojos.

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La fiesta no ha hecho más que empezar. ¿Qué pasara? 🔥

Nos vemos pronto. Amor ×1016 💚

Quédate conmigo || Almaia Donde viven las historias. Descúbrelo ahora