Capítulo 4: Los Bailarines.

262 11 4
                                    

-Querida que bien que te encuentro ¿Me puedes ayudar? Me pregunto la señora Hudson nada más entrar en la cocina de su piso con la compra.

-¿Qué ocurre señora Hudson?

-Tengo dentro de unos días que ir a una boda y no sé con cual vestido ir. Cogiendo mi muñeca me llevo a su cuarto.

-Bien veamos- tenía tres vestidos sobre la cama de tres colores lisos -este azul le iría bien con estos zapatos y esta pamela.

-¿Seguro?

-Por supuesto.

-Gracia, es bueno recibir ayuda, si se la pidiera a Sherlock acabaría más hecha un lio.

-No es nada, por cierto ¿Necesitas ayuda para colocar la compra?

-No tranquila.

-Vale, termino de descargar el resto y subo a descansar.

-Muy bien.

Tal como le dije termine de sacar las cosas del coche y subí al piso con las cosas de aseo mías y las de Sherlock.

-No tranquilo, no hace que falta que me ayudes. Sherlock estaba en el escritorio escribiendo sin inmutarse de su alrededor.

Como no me hizo caso me fui al baño coloque todo y cuando ya tenía todo en su sitio fui al salón donde me puse en el sofá con los pies estirado mientras leía un comic.

-¡GALLETAS! Chillo levantándose del escritorio y yéndose escalera abajo.

-Mira como eso si te hace moverte- rato más tarde subió con las varillas de la batidora que estaban cubiertas de masa de galletas y el bowl que tenía también masa de galletas -¿Otra vez con ansiedad por no tener ningún caso interesante?

-Ya que no puedo drogarme lo sustituyó por un chute de azúcar, por cierto ¿No ibas a ir a comprar?

-Sherlock ¿No te has dado cuenta que han pasado horas desde que me fui?

-¿En serio? ¡Guau! El tiempo huela cuando te pones a leer casos tontos mientras buscas uno interesante.

-Ya saldrá uno.

-Suerte la tuya que tu mente no te supera.

-Ju, ni siquiera te has dado cuenta que la señora Hudson te ha puesto el periódico en la mesa.

-Una cosa ¿Cuándo empezó a gustarte ese hombre?

-No sé de qué hablas.

-Cat ¿De verdad quieres que juguemos? Pues juguemos- se puso de pie enfrente del sofá -has hecho la compra por ti misma de vez de pedirlo por internet.

-No me fio de la mercancía que ellos me traen, suele poner la mayoría en mal estado y estoy harta de quejarme. Le dije sentándome al mismo tiempo que cruce mis piernas.

-Tus pintas, solo te vistes así para salir a los casos, ni siquiera cuando ibas a la academia ibas así, siempre ibas con ropa de marimacho y no rock cool que llevas últimamente.

-Sera que quise darme más Luck de detective, como las de alguna película o series.

-El maquillaje, tú nunca te pintas los ojos ni los labios, siempre vas con la cara limpia.

-Vale me has pillado, hay un reponedor asiático que está como un tren con el que he coqueteado.

-¡HAJA! Veamos de quien se trata. Corrió a mi ordenador con el cual puede acceder a las cámaras del supermercado sin ser detectado.

-¡SHERLOCK!

-Listo- Sherlock no tardo en encontrarlo -vaya, vaya que tenemos. En el video de seguridad se veía al mismo chico con el que estaba empezando a tener una relación ligando con otra.

Poniendo un sociopata en mi vida.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora