Pronto llegamos a las lineas y se le dio permiso al capitán a cargo del bote extraño para que subiese a bordo a hablar con Bautista, claro que subió acompañado de dos hombres mas por su seguridad.
_ Carina, necesito que vengas un momento. - me llamo Bautista desde la puerta.
Entré y el muchacho joven me miro con curiosidad, no se veía para nada amenazante estaba sentado conversando y decidido a llegar a un acuerdo.
_ Ella es Carina Urquiza dueña y cabeza de Anaís, como puedes ver en los papeles que te enseñamos todo esta en regla.
_ Lo comprendo perfectamente, pero como le digo mi jefe nos espera en puerto porque su señora se encuentra a punto de dar a luz.- levantó la vista algo curioso me atrevería a suponer y se dirigió a mi_ ¿Urquiza dijo?
_ Así es, ¿por qué?
_ Nada, pero creo que lo mejor sería que nos acompañaran a puerto y pudieran solucionar este percance con mi jefe, si a usted le parece bien.
_ Esa decisión no está en mis manos, soy la dueña de Anaís pero el capitán del barco es Bautista y cuenta con mi total apoyo en cuanto a lo que crea conveniente.
_ Los acompañaremos- decidió Bautista
_Excelente
_Si tiene contacto por radio con su jefe dígale que tiraremos nuestras lineas ahora y que al llegar a puerto esperamos se nos entregue el 50% de la pesca que recaudaron ahora, con su palabra de no volver a usufructuar en nuestras aguas olvidaremos la explotación previa de las mismas.
_ Se lo diré.
Así partió de nuestro barco, con la promesa de llegar aun acuerdo por medios diplomáticos lo cual nos dejaba con la posibilidad de realizar buenos negocios en un futuro, fue grande la alarma pero creo que el peligro solo estuvo en nuestras mentes. Obtuvimos colaboración de parte de los otros pescadores para tirar las nuevas lineas y partimos guiados por ellos hacia su puerto; el joven capitán se mostró sumamente amable y todos poco a poco fuimos relajándonos.
"En dos horas tocamos puerto" se escucho a Bautista por los alto parlantes y todos comenzamos a ocuparnos en las tareas de nuestro puesto
"En una hora tocamos puerto"
"Todos listos y a cubierta en media hora arribamos"
En ese momento Elías tomo mi brazo y nos dirigimos a la cabina del capitán, el puerto ya se visualizaba y comenzaban a aparecer rostros en las personas que vislumbrábamos a la distancia; una señora de no mas de 37 años, de piel morena y cabello crespo que el viento envolvía, llevaba un vestido esmeralda de seda largo con su vientre abultado producto del embarazo; nos daba a pensar que el hombre de su brazo a su lado era el capitán del barco que ahora teníamos como compañero.
Era alto y robusto, tenia una gorra de capitán, una cazadora de cuero marrón una jeans holgados. No se veía para nada preocupado por nuestra compañía, estaba de semblante alegre tomando orgullosamente a su señora del brazo, nos acercamos y comenzó a saludarnos; fue ahí cuando pude ver su rostro con nitidez y algunos rizos rojos rebeldes que se veías por debajo de su gorra.
_¡No! - gritó Bautista girándose hacia mi sin tiempo a poder alcanzarme e inútilmente por que Elías que estaba a mi lado no comprendía lo que sucedía.
Corrí hacia afuera, sin siquiera pensarlo, con la respiración agitada y el corazón saltando en mi pecho furioso. Sentía mi cuerpo lento, con la mente que me daba vueltas en mil pensamientos y recuerdos, corriendo como si mi vida dependiera de ello; puro instinto sin tiempo a meditar o razonar nada.
Ya estábamos llegando a puerto, corrí por la cubierta como si nadie se encontrara en ella, calculando exactamente por donde pasar sin topar con nadie que frenara mi camino, impaciente por comprobar lo que mis ojos veían salté al agua y nade a la próxima orilla captando la atención de todos; incluso de ese capitán.
Me puse de pie trastabillando, perdiendo el equilibrio por el agua pero recuperándolo rápidamente, pude verlo a los ojos, estaba petrificado y estalle en furia
_¡Hijo de puta! - y lance contra él una roca de la orilla que se estampó en su rostro causándole un corte en la ceja_ ¡Maldito desgraciado! ¡mil veces maldito!- y lance otra piedra que falló, tal vez producto de las lagrimas que ahora estropeaban mi visión.
_ ¡Deja a mi padre!- me empujo un muchacho que aparentaba ser de mi edad
No le di tiempo a nada, me abalance sobre el a golpearlo, intentando vaciar toda mi ira y frustración con quien tenia a la mano y poseía todo lo que un día quise. Un golpe, dos, tres, y el muy cobarde no se defendía o no sabia como hacerlo tal vez. Escuché pasos chapoteando tras de mi tal vez procedente de pescadores que se dirigían a mi encuentro, y pasos firmes sobre las maderas del puerto. Una mano tomó firmemente mi brazo y el golpe que se dirigía al ensangrentado rostro de ese muchacho nunca pudo ser, jaló de mi hacia arriba y pronto me encontré de pie delante de él, con su mirada conmovida fija en la mía.
_ ¡Basta Carina!- me dijo con ese tono autoritario que recordaba en mi infancia, el mismo con el cual había podido dirigir a miles de hombres; pero ya no funcionaba conmigo.
Me removí pero no pude soltarme de su agarre, fui incapaz de apartar la mirada por miedo a que me creyera asustada o inferior, sin poder hacer nada mas escupí su rostro.
_¿A esta loca que le pasa? Todo por unos peses, mi familia te lo pagará, no le debemos nada a nadie.
Lo miré con todo el desprecio que sentía por este hombre y que no podía separar de él aunque fuera un muchacho tonto e inocente.
_ Vete con tu madre- le dijo al muchacho sin apartar los ojos de mi
_ ¿¡Qué?!
_ ¡Que te vallas con tu madre para la casa!
En ese momento aparte la mirada para ver a esa mujer que antes me pareció hermosa, con una mano sobre un poste del puerto y la otra sobre el pecho, llorando. No sé si debería sentirlo o no, pero esa imagen me conmovió y logro traerme a la realidad. Esa pobre madre no merecía el momento que le estaba haciendo pasar, no merecía mi ira sin mas, tal vez era otra victima o tal vez no pero llevaba un hijo en su vientre, vida, que ya antes he arrancado por no pensar.
_ Suéltame- dije con los dientes apretados mirándolo con desprecio a los ojos
_ Cálmate Cari, tenemos que hablar.
_ No tengo nada que hablar con un muerto
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Perdida en mi (#PGP2018)
Non-FictionMe llamo Carina y tengo apenas 17 años, no se exactamente que es "estar viva" y que es "estar con vida" pero si se que no es lo mismo. Estoy rota por dentro, desgarrada de maneras inexplicables, perdida en fragmentos descoloridos de la persona que...