¿Inolvidables?

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Todos dicen que las primeras veces nunca se olvidan; que nunca seremos capaces de olvidar la primera vez que fuimos a la escuela, el primer verdadero amigo que tuvimos, la primera persona que fue más que un amigo, el primer beso, el primer enamoramiento y, claramente, la primera vez que nos rompen el corazón... Pero mi gran duda es ¿Por qué? Es decir, luego del primer amor la vida sigue y volveremos a cruzarnos con otras personas, que nos besarán, nos amarán y probablemente también nos rompan el corazón.

Se me vuelve casi imposible describir el primer amor en tan solo 240 lineas, pero haré mi mejor esfuerzo. 

Supongo que es algo inevitable y perfecto. Un conjunto de sensaciones igual de mágicas y completamente felices, como de extrañas e incomodas. Es conocer por primera vez a una persona que no solo nos ama a pesar de todo, sino a la que somos capaces de amar sin medida y sin sentido. Un amor que nos somete a situaciones en las que jamás nos imaginamos, un amor que te envuelve en sus alas de seda y nos seduce a convertirnos otras personas... mejores, con suerte.

Hoy en día, somos conscientes, muy en el fondo, de que el primer amor viene de la mano con la primera ruptura de corazón. Lo que me llama inevitablemente la atención es como, a sabiendas de esto, seguimos sometiéndonos a esta dulce tortura que es el amor. En mi opinión, esto se debe a que el enamoramiento se apodera de nosotros de una forma tan impresionante, que nos ciega. Así, todos esos corazoncillos que llenan nuestra cabeza, nos ciegan y nos hacen lanzarnos al vacío de forma voluntaria. Somos capaces de hacer cualquier cosa por aquel a quién amamos, somos capaces de sacrificar todo el sufrimiento que conlleva un corazón roto a cambio de los momentos fructíferos y únicos que solo el amor es capaz de brindarnos. 

Volviendo a mi primera pregunta, estoy segura que todos, quieran aceptarlo o no, aún guardan en su corazón a aquel primer amor, aquel primer romance que, sin importar sus vanos e incansables intentos, jamás serás capaces de eliminar de sus mentes o corazones. Mas volvemos a la primera pregunta ¿Por qué? ¿Es acaso por el constante repiqueteo de los restos de un corazón roto que jamás terminará de sanar? ¿O es por la pasión presente en aquellos eternos recuerdos?

Ambas. 

He aquí mi humilde opinión: El primer amor es inolvidable por ser, sin más ni menos, nuestra primer experiencia en el mismo; por ser el conjunto de recuerdos encantados con la primera persona a la que amamos infinitamente, aunque con un amor completamente distinto al que puede tenerse por un familiar o incluso un amigo; tan grande es aquel primer amor que supera cualquier dolor que pueda causar un corazón roto. 

¿Por qué no se compara con otras personas a las que podamos conocer en el futuro? Porque en las relaciones que le siguen, ya pasamos por la experiencia y de los errores se aprende. 

He allí lo inigualable de las primeras veces. En las primeras veces, nos lanzamos al abismo con los ojos cerrados, a todo o nada sin experiencia previa o ejemplos para seguir, simplemente guiados por un instinto humano que consiste en amar y ser amado. Un instinto que carece de razón o consciencia acerca de lo que venga después de sí. Mientras que, en las veces que les siguen, somos más conscientes de aquel amor y sus sacrificios. 

Hay colores, olores, sabores y texturas particulares que se quedan impregnados en nuestra memoria de una forma jamás vista. Así son las primeras veces, momentos tan nuevos e inimaginables que resultan completamente imposibles de olvidar. Tan especiales son que, en una parte secreta de todos nosotros, nos aferramos a ellos y nos negamos a olvidarlos.

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