Quedaban unas pocas horas para navidad, la primera sin mis seres queridos de mi país lo único que pude hacer algún que otra video llamada por Skype y encargar los regalos de navidad vía internet.
-Señora Hudson aquí tiene, lo he arreglado lo mejor que he podido.
-Pero si está mucho mejor de cómo lo recordaba, las alas doradas que le has puesto por las viejas que estaban roídas son muy lindas.
-No es nada, siempre he sido algo mañosa en cosas de arreglar juguetes y adornos…
-¡MALDICIÓN! Chillo Sherlock en el salón.
-Ya estamos otra vez con otra rabieta.
-Creo que es porque no he hecho galletas.
-No pasa nada, iré a la tienda de golosinas del señor Stephan y le comprare unas cuantas ambrosias que le gustan, además a mí me apetece uno de los chupetes de sabor a manzana caramelizada que vende, son riquísimos.
-Ya que estás me traerías regaliz negro.
-Por supuesto, hasta hora.
Hacía mucho frio así que le cogí uno de los abrigos de Sherlock y su bufanda y rápida fui a la nueva tienda en la que el señor Stephan había abierto tras yo recomendarle el local hace unos meses.
-¡HEY! 3·4·20 como me alegro de verte, Felipe encárgate de los clientes que tengo que hablar con esta jovencita en la trastienda.
-Sí señor Stephan.
-Veo que te va tan bien que has contratado a un joven. Dije siguiéndole a la trastienda.
-Sí y no solo eso, he hablado con la compañía que fabrica las ambrosias que siempre le compra a su amigo.
-Las “Cua, cua.”
-Esa misma, le comente sobre su trabajo y bueno, creo que es mejor que lo vea. El señor Stephan retiro una tela que cubría unas cajas con unos muñecos.
-¿Uno muñeco de un pato y una gata?
-Ju, no son unos muñecos cualquiera, son detectives consultores- me señalo al pato –este Sherlock Duck y esta es su fiel compañera Cat 3·4·20.
-Han hecho una promoción con nuestra imagen.
-Sí algo así, dijeron que las ganancia que se ganen con estas promociones serán donadas para la fundación ningún niño sin su regalo de navidad, a cambio me dijeron que tendréis “Cua, cua” para todo un año y estos muñecos.
-Bueno, seguro que cuando se entere de lo de un año de “Cua, cua” gratis acepte, pero tendrá que esperar…
-Su amigo ya había dado su consentimiento, solo faltaba el tuyo para empezar a vender las ambrosias hoy mismo.
-¿En serio?
-Sí, no te lo dijo, me dijo que te enviaría hoy mismo por la caja de “Cua, cua”, los muñecos y firmarías el consentimiento.
-Vale, dame el contrato para leerlo. Me lo dio junto a un bolígrafo.
-Tomate tu tiempo, yo iré a ayudar a Felipe.
El contrato estaba muy detallado así que lo firme y la copia también.
-Señorita 3·4·20, el señor Stephan me ha pedido que le empaquete los muñecos en papel de regalo y le lleve la caja de “Cua, cua” a su piso.
-Sí, por supuesto, ahí le dejo los papeles firmados.
-Muy bien.
-También compraré regaliz negra y chupetes de manzana caramelizada.
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Poniendo un sociopata en mi vida.
AdventureEsta historia la hice porque a raíz de "Mi Propio capítulo de Sherlock", me estuvieron planteando que hiciera una historia en la que me viera como la compañera de trabajo de Sherlock Holmes, así que en esta historia mí álter ego "3•4•20" que tras se...