Cap. 11 La Fiesta.

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Cuando desperté a la mañana siguiente, eran las 10 y tenía hambre, así que me levanté, me lavé la cara por mientras y me fui a preparar desayuno. A lo lejos siento mi celular sonar, así que prácticamente corrí para contestarlo.

-Hola.-

-Hola princesa, ¿Cómo despertaste?-

-Muy bien, ¿y tú?-

-Bien igual. Aunque te extrañé anoche. Me sentía solo.-

-Aw… Yo igual te extrañé.-

-¿Te paso a buscar amor?-

-Me levanté hace poco, así que no creo.-

-Que flojita.-

-Jijijiji… Así soy yo.-

-Te doy tiempo… Dentro de dos horas tienes que estar lista, ¿te parece?-

-Ok. Nos vemos dentro de dos horas entonces.-

-Bueno, chao.-

Al colgar, me volví loca. Quería sorprenderlo pero no sabía cómo. Lo primero que hice fue ir a bañarme. Cuando terminé, me fui a la pieza y empecé a elegir la ropa. No sabía qué hacer, que ponerme. Agarré un vestido naranjo flúor, un bolero, unos zapatos con tacos bajos de color negros y los accesorios. También saqué la ropa interior, obvio.

Cuando ya me terminé de vestir, me sequé el pelo y me lo planché. Ya estaba lista.

Al rato llama Mauro.

-¿Lista?-

-Sí, ¿Dónde estás?-

-Estoy en la esquina, ya llego.-

-Ok.-

Colgué y salí a esperarlo. Cuando llegó, se bajó del auto y me hizo dar una vuelta.

-Estas bella.-

-Gracias, hice lo que pude. Tampoco hago milagros.-

-Jajaja… Quedaste guapísima. ¿Y yo? ¿Estoy a tu altura o no?-

-Obvio, te ves lindo así. Me encantan esas zapatillas.-

-Gracias. Tengo que lucirme pero no tanto como tú.-

Sonreí.

-¿A dónde vamos?- le pregunté curiosa.

-Es una sorpresa.- me dijo con cara de picaron.

Me vendó los ojos y me subió al auto en brazos. Me abrochó el cinturón de seguridad y cerró la puerta. Al rato siento que cierra su puerta, enciende el auto y nos ponemos en marcha al lugar sorpresa.

-¿Confías en mí?-

-Sí.-

-Muy bien.-

Mientras estábamos en el auto, yo iba de los más bien escuchando música y cantando con mis ojos vendados.

Cuando llegamos a nuestro destino, él me ayudó a bajar del auto.

Al bajar, sentí un olor a mar. Mauro se me acercó por detrás y me sacó la venda.

-Ahora abre los ojos.- me dijo abrazándome.

Los abrí y veo delante de mí una playa preciosa… Estaba fascinada.

-¿Te gustó la sorpresa?-

-Es espectacular. Eres tan tierno.- le dije besándolo.

-Me alegro que te haya gustado.-

-Sí. Muchas gracias Mauro.-

Me di la media vuelta y quedamos cara a cara. Me besó desesperado y yo enredé mis dedos en su cabello.

Mi verdadero platónicoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora