Al despertar, me fui corriendo al baño. Entré y comencé a vomitar. De pronto, siento que alguien toma mi frente.
-Tranquila pequeña.- me dijo Mauro.
Después de un rato, cuando me sentí “mejor”, me levanté del suelo, me miré al espejo y veo mi cara pálida.
-¿Querés que llame un doctor?-
-No. Voy a estar bien.- le respondí, yendo a la cama.
Cuando me acomodé, me volví a dormir.
Al despertar de nuevo, veo que Mauro estaba a mi lado durmiendo. Pero otra vez me tuve que ir corriendo al baño porque de nuevo quería vomitar. Apenas entré, vomité.
-Ahora sí que llamo a un doctor.- me dijo mi amor, tomándome la frente.
Al levantarme del suelo, lo veo y estaba hablando por teléfono.
A los diez minutos llegó el doctor.
-¿Dónde te duele?- me preguntó, tocándome el estomago.
-A la altura del ombligo.-
-Ok.-
Me revisó por algunos minutos y me dijo:
-Parece ser una infección estomacal o una secuela de alguna rabia o una presión. ¿Has tenido alguna situación que te preocupara?-
-Ayer fue mi licenciatura.-
-Mmm… Puede que eso te haya afectado más de la cuenta. Te vas a tomar una infusión de hierbas y vas a permanecer todo el día acostada. No quiero que te levantes.-
-¿Doctor, no le dará algún medicamento?- le preguntó Mauro.
-No es necesario. Solo es estrés.-
-De acuerdo. Gracias por su tiempo.- le dijo Mauro, llevándolo a la puerta.
Cuando volvió a la habitación, me dijo:
-Te prepararé un hierbita.-
-No, yo la hago.-
-¿Estás loca?, el doctor dijo que no te levantaras por nada del mundo.-
-Bueno… Pero la quiero sin azúcar-
-Ok.- me dijo y se fue hacia la cocina.
A los cinco minutos después llega con una taza. Me tomé la hierba de a poco, mientras veía televisión.
Llegada la tarde, me sentía mejor, así que intenté hacer mi vida normal. Digo intenté, porque Mauro me lo impedía, pero de a poco y con unas palabras, iba cediendo.
Pasaron los días y mi salud era la de antes. Muy buena.
Estábamos cocinando con Mauro y en eso, me dice:
-Amor, con mis amigos tenemos planeada una salida a la disco… ¿Puedo ir?-
-¿Quiénes van?-
-Van todos.-
-¿Y a qué disco?-
-Una de por aquí.-
-Mmm… lo pensaré…-
-De acuerdo.-
Servimos la comida y nos sentamos a almorzar. Estaba muy rico el almuerzo que habíamos preparado.
-¿Me vas a dejar?- me pregunta, poniendo puchero.
-Mmm… Anda y pásalo bien.-
-Gracias…- se me tiró encima y me llenó de besos.
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Mi verdadero platónico
FanfictionEstá es la historia de una típica adolescente que pasa por ese período dónde se enamora de alguien imposible! Pero la suerte de ella puede cambiar con tan sólo doblar la esquina!