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¿Cuánto hemos hablado? Demasiado diría yo. Desde que volviste del campo como que algo cambió y lo noto, no estoy seguro que pueda ser.

Te confío mi vida y tú la tuya. Eso es tan significante como un simple "hola".

Hablame de lo que quieras, coméntame cualquier cosa, sea estúpida, sea loca, sea seria. Estoy aquí para ti.

No sé si debería causarme gracia o simplemente llorar como buen hombre que soy. Admito que me dolió, dolió cuando me dijiste que alguien te gustaba pero no me dirías el nombre. ¿Dónde está la confianza?

Como si se creara un telón imaginario frente a nosotros, como si fuéramos distintos y no nosotros mismos comenzamos a ocultar pequeñas cosas, muy pequeñas, pero su significado era mayor del que creímos y pensamos. En ningún momento alguno imaginó que caeríamos, y seguiríamos cayendo en un pozo sin final, donde las mentiras comenzaban a agrandarlo haciendo que hubieran menos posibilidades de encontrar por fin el suelo.

Y fue de golpe. De una chocamos, de una explotamos y se dijo todo. Todo se supo. Llovieron disculpas y arrepentimientos.

Volvió todo a lo normal. Risas y buenos momentos encabezaban las conversaciones. No te mentiría si dijera que cada vez me gustas más. Conocí tus lados, y me gustan ambos, sea el bueno, sea el malo. Suelen decir que los defectos hacen lo perfecto, y eso pienso de ti.

"Mi táctica es 
ser franco 
y saber que sos franca, 
y que no nos vendamos 
simulacros 
para que entre los dos 
no haya telón 
ni abismos".

Táctica y estrategiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora