El golpe continuado en la puerta me dijo que la que llamaba no era Amaia. La mejor amiga de mi hermana, y en general todos los que nos conocíamos entre nosotros más por ser amigos que por ser soldados, no dábamos tres golpes largos y uno corto. Era justo el saludo de los expedicionarios, la manera de llamar a la puerta. Lo conocía bien, porque fue mi padre Cosme quién lo inventó.
Salí en dirección a la entrada de hormigón que separaba nuestra vivienda del resto de Arancia. La empujé. No me había molestado en comprobar si estaba bien vestida o no. No sé que importa ahora, me dije. Nada más que ver el mañana ante nuestros ojos.
Un grupo de chicos con camisetas de manga corta naranjas y el típico brazalete ordenario. Un lazo del color del sol.
Uno rubio y algo más alto que yo, lideraba el grupo. Había oído a mi padre llamarle Raoul. Su lazo con doble nudo indicaba que en algún momento sería el sucesor de mi padre como jefe de expediciones.
Era algo similar a un ejército. Pero en lugar de atacar y destruir al Caos, a los lazo-verde, nosotros solo buscamos que la débil llama que queda, vestigio del gran incendio, siga ardiendo mucho tiempo más. Y la verdad, no es fácil.
- Hola, Alba – dijo, alto y claro – me preguntaba si tu padre podría hablar un momento con nosotros.
- Ahora mismo no está aquí – me encogí de hombros – cuando vuelva puedo...
- ¡Raoul! – mi hermana, con su maletín blanco, salía ahora mismo de la sala. Se dedicaba a la medicina en Arancia y era la que más conocimientos biológicos y sobre fármacos tenía. Dirige a su vez el hospital – dime que ocurre, yo le transmitiré el mensaje a mi padre.
Hizo un gesto con la mano en el aire. Era claramente para mí. No quería que escuchara la conversación, seguro.
Me alejé disimuladamente. Pero solo lo necesario como para continuar oyendo, aunque con dificultad y sonidos entrecortados.
- Se ha detectado la presencia de lazos-verdes. Pero no una presencia cualquiera. Un grupo numeroso.
- ¿Cuál es su posición?
- A 10 kilómetros exactos de aquí. Según 2 de nuestros hombres, les escucharon de cerca y hablaban de que habían salido la mañana pasada.
- No les llevará mucho llegar. ¿Al regresar os asegurasteis de comprobar que la entrada estuviera correctamente cerrada?
- Sí. Está cubierta a la perfección.
- ¿No ha salido nadie?
- Desde ayer, cuando tú te fuiste, no.
- ¿Lo sabéis?
- No llevabas puesto el lazo. Tiene el chip de localización. Sabes que aquí dentro tu padre y el señor Garrido nos obligan a todos a llevarlo. Era obvio. Pero lo borré del registro para que el jefe Ocaña no sospeche.
Mi hermana asintió. Ahora también los podía ver. Ella se agitaba inquieta.
- Muy bien. Pues cuando regrese mi padre lo pondré al tanto. Gracias por acercarte.
- Gracias a ti.
Se despidieron con ese gesto de la mano. Decían que era militar. Lo decía mi abuelo. Él lo vivió, nadie podía rebatirlo.
Mi hermana se colocó bien el flequillo para mirarme inquisitiva. Mantuvo la puerta abierta.
- Si no veo a papá díselo, ¿vale? – me avisó. Sabía que estuve escuchando todo.
- Entendido – hice el saludo con torpeza, lo que provocó también su risa.
- Ten cuidado y ni se te ocurra salir. Ya sabes que los verdes son peligrosos.
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Efecto Mariposa - OT 2017 - @beyourlaugh & @MunayGirl23
FanfictionSupongo que has oído hablar alguna vez del efecto mariposa. El aleteo de las alas de estos insectos en una punta del mundo que provoca a su vez un huracán en la otra. Así inició una nueva era. Cuando el Caos comenzó a reinar. No queda nada del mundo...