Capítulo 4

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____.

6 años después de la operación.

-¿Te das cuenta que nos acabamos de graduar? Tú y yo, o sea, somos adultas recién estrenadas -dijo Sheyla, mi compañera de piso, y mi mejor amiga, estudiamos en la Universidad juntas, mismas carreras, diferentes ramas especializadas-, ya muero por salir a celebrar.

-¿Qué solo piensas en fiesta mujer? -dije sonriendo en el sofá de la sala, agotada. Acabábamos de acomodar todo el departamento, y solo quería comer-. Vamos, te invito al restaurante más exclusivo de Nueva York -le ordené mientras aleteaba mis pestañas con coquetería.

-Entonces, hay que ducharnos ____. A las ocho. ¿Te parece? Hay que descansar también.

-No soportó estar sucia y sudada, yo me ducharé ahora mismo. Falta una hora para las ocho, en veinte estoy lista.

Sheyla asintió con indiferencia mientras dormitaba en el sofá, estábamos agotadas.

1 hora después exactamente, estábamos en la recepción del restaurante, donde solo iban la gente más importante de la ciudad, me sentiría extraña, pero, nos hemos ganado esto. Y nadie me dirá otra cosa. Ya había hablado anteriormente para concretar una reserva y solo estábamos esperando a que nos pasarán a la mesa.

Esperamos solo unos segundos, la recepcionista nos acompañó a la mesa y nos sentamos, había mucha gente de etiqueta y mujeres con demasiada joyería.

Algunos hombres voltearon a vernos mientras el camarero nos servía agua en las copa y ponía las cartas de comida frente a nosotras. No éramos feas, pero si atractivas, Sheyla, con su cabello lacio castaño y muy brillante y un cuerpo muy esbelto, apostaría lo que fuera, a que en otra vida fue modelo. Sonreí por mi pensamiento. Y bueno de mí, rubia, ojos aguamarina, un poco alta, gracias a los tacones y con el cuerpo delgado gracias al gen de mi madre.

Cuando el camarero volvió a por nuestra orden, le comentamos lo que queríamos, me di el gusto de derrochar dinero, al fin y al cabo, era nuestra celebración.

Rápida y eficazmente lo trajeron rápidamente, comimos tranquilamente y sin interrupciones, después retiraron el servicio, y nos ofrecieron postre, a lo que nos negamos, estábamos muy llenas, solo empezamos a conversar Sheyla y yo, tomando solo agua.

Hasta que llegó un camarero con una copa de champan. -Disculpe señorita, el caballero de aquella mesa -señaló con la cabeza hacia el joven-, le manda esta copa de champan.

Sheyla observó al hombre y el la estaba mirando, rápidamente ella desvió su mirada y sus mejillas se tiñeron un rosa suave. Sonrió con timidez al camarero. -Dígale, que muchas gracias. Se aprecia el gesto.

El camarero se retiró con un asentimiento de cabeza.

Solté una pequeña risa. -¡Vale! Que te acabas de robar un corazón chica.

Se sonrojó un poco más y tomó un sorbo del champán.

Retomamos la conversación donde la habíamos dejado antes de que nos interrumpieran. Cuando de pronto el mismo joven que mando la copa de champan a Sheyla, se detuvo en nuestra mesa y carraspeó su garganta suavemente.

Volteamos a ver algo aturdidas, ya que al parecer no nos habíamos dado cuenta de su presencia durante un tiempo.

-Disculpen por la interrupción señoritas -nos dijo a ambas, el hombre vestía un traje de raya negro, camisa blanca y corbata verde oscuro que hacía resaltar los ojos igualmente verdes. Se volvió un poco hacía Sheyla-, espero y no haya parecido un atrevimiento de mi parte invitarte una copa.

-No, gracias, lo siento, no sé tu nombre -comentó Sheyla mirándolo con interés.

-Kyle Stark -dijo él, ofreciendo su mano a Sheyla-, ¿Y tu nombre princesa?

Ella se sonrojó de nuevo por el calificativo y tomó su mano. -Sheyla Pazmiño.

El tomó su mano y la jaló a sus labios brindándole un beso suave en los nudillos. -¿Pazmiño? -dijo sonriendo y frunciendo el ceño a la vez.

-Soy latina, ecuatoriana en especial. -Dijo Sheyla con una sonrisa orgullosa de su país.

-Disculpen, iré al tocador unos minutos. -Mentira. Quería dejarlos solos. Lo sé. Soy malvada. Aunque mi maldad se acabo rápidamente porque ella no me hizo caso y solo asintió ausentemente. Negué con la cabeza sonriendo.

Entre a los baños y estaba solo, que bien, mejor. Me mire en el espejo y me sentí rara, tenía un presentimiento, no sabía si era bueno o malo. Solo sabía que lo sentía.

Salí del baño y me dirigí hacía la mesa, pero me detuve a unos metros, la mesa estaba vacía, a lo mejor no era la nuestra y me equivoqué.

Pero empece a buscar con la mirada a Sheyla y un hombre conquistándola. Me reí y rodeé los ojos. Pero no. No me había equivocado, esa era nuestra mesa.

Pero había un hombre parado frente a ella, y estaba mirando su reloj de mano. De oro, para ser más exacta. Dios, era un empresario. Su porte era elegante, y su perfil era precioso, hermoso si se puede decir.

Me acerqué hasta llegar a la mesa y toqué su hombro.

Justin.

Tenía 10 minutos esperando a esta chica, Jesús, no tenía tiempo para esto. Kyle me debía una grande por esta. Mira que irte con una chica que acabas de conocer no es ya de nuestra edad.

Admito que la chica era bastante bella, y con esas curvas no cabía duda que era latina.

Sentí un toque en mi hombro, volteé mi rostro y palidecí.

Espero y mi mente no me este jugando una broma, si no, lo juró, me mataría.

Era mi ____.

Solo que estaba un poco más alta, sus rasgos mas maduros, sus ojos brillantes y esa piel tan blanca que recordaba, estaba preciosa en un vestido floral a las rodillas, no era algo para vestir en el restaurante, pero era ella.

No me había dado cuenta de que estaba callado y viéndola fijamente y con los ojos como platos. Sacudiendo mi cabeza y poniendo mi mejor sonrisa de amabilidad dije: -¿Eres tú ____ Dawson?

-Si, soy yo. Disculpe que sea entrometida, pero, ¿Se siente bien? Parece que haya visto un fantasma, esta pálido como el papel. -Dijo ella frunciendo el ceño y mirándome preocupada, sonreí, era definitivamente ella. Siempre sus ojos se entrecerraban cuando fruncía el ceño. ¡Sus ojos! Se suponía que mi ____ estaba ciega. ¿Cómo era posible que estuviera viéndome? Dios, sentí mis piernas débiles por un momento, era mi ____. Y estaba viéndome.

-Estoy bien, soy... -Iba a decir mi nombre pero sería un shock para ella, encontrarnos después de ¿que? ¿Seis o siete años? Así que le dije mi segundo nombre-, Drew.

-Esta bien Drew, ya sabes mi nombre y yo el tuyo, mucho gusto. ¿Se fue mi amiga? -dijo ____ sonriendo en comprensión y levantando una ceja suspicaz.

-Si, yo vine con Kyle, estábamos cenando.

Ella asintió en comprensión y vio la boleta de pago en la mesa. Palideció y pensé que le ocurría algo y me asusté.

-¿Quién pagó la cuenta? -dijo susurrando.

-Me tomé la libertad de hacerlo.

-¡No puede ir pagando la cuenta de otras personas! -dijo ofendida.

-Lo siento, fue un impulso, no volverá a ocurrir. Y por favor, háblame de tú, ____. Y dime Drew. -Dije asombrado de que se declarará independiente.

-¡Claro que no sucederá de nuevo! ¡Yo le pagaré esa cuenta, por supuesto! -declaró con autoridad en su voz.

Fruncí el ceño y sonreí. -Nunca nadie me había dado órdenes. -Dije lentamente.

-Siempre hay una primera vez, Drew -espetó ella, recalcando mi nombre y levantando el mentón con orgullo-. Con permiso, es noche y me siento cansada así que buenas noches. Gusto en conocerlo, Drew.

Terminó de hablar y me rodeó para ir a la salida, Jesús, siempre fue terca y orgullosa, pero

Hold Tight |JB|PAUSADA|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora