Aquella mañana de junio, un grupo de lazos naranjas había salido del territorio para observar más de cerca los movimientos de los lazos verdes. Conocían a la perfección quiénes eran los hombres verdes más importantes, entre ellos Alfred, el hijo del capitán Alfredo. Sabían que tenían que tener cuidado con él, pues si había heredado los genes de su padre sería igual o incluso más fuerte que este. Estaban al tanto del rumor de la enfermedad, un rumor falso, ya que ningún lazo naranja había sido culpable, pero eso los verdes no lo sabían. Y si lo hacían, no les interesaba saberlo.
Cuando los chicos escucharon pisadas por donde se movían, decidieron esconderse, como llevaban haciendo tantos años. Eran ya unos expertos. Raoul divisó a Alfred con un arma en la mano y dando indicaciones a sus compañeros. En un descuido, uno de los integrantes del grupo naranja se tambaleó provocando un leve ruido. Alfred se percató de ello, y Raoul entró en pánico. Estaban preparados para luchar, pero al no ser muy partícipes de la violencia y al ser aun muy joven, no había tenido que enfrentarse a ningún combate importante. Y tener que hacerlo, por primera vez contra Alfred, le daba miedo.
Al rato la señal de alarma desapareció y Alfred también lo hizo. Los chicos decidieron salir del escondite y volver con sumo cuidado a su ciudad. Una vez allí, los esperaba Cosme queriendo saber todas las novedades. Le informaron del peligro que corrían, pues los verdes estaban cerca y con todas las antenas activadas.
-Vamos a tener que realizar una reunión y tomar medidas. Debemos estar preparados para cualquier ataque.- Cosme lucía preocupado. Bien sabía que ellos no eran aficionados de la guerra y sus armas tampoco eran las mejores. En eso los verdes tenían gran ventaja sobre ellos.
- ¿Y qué vamos a hacer?
-Necesitamos refuerzos. Pero tenemos que saber sus planes, y si saben algo de nuestra existencia.- Cosme se quedó pensativo durante unos minutos.- Llama a Garrido. Nos reuniremos ahora mismo. Necesito todo el ejército en la sala de juntas, y necesito a Mireya. Se me ha ocurrido algo, aunque no sé si funcionará.
Mientras tanto, en la zona Sur de Hundai....
-No hay nada por aquí tampoco. Cambio y corto.
Cepeda llevaba toda la mañana dando indicaciones a sus compañeros, pero no encontraban nada. A la hora del almuerzo decidieron entrar en un bar cercano, donde una mujer mayor los recibió con una sonrisa.
-¿Qué quieren para tomar jóvenes?
-El menú del día, por favor.
Al cabo de un rato, estaban en la mesa discutiendo varias posibilidades sobre el paradero de la chica.
-¿Y están seguros de que era naranja? Es algo imposible.-Mimi, una de las mejores exploradoras de la zona verde no daba crédito a lo sucedido. No imaginaba como pudiese haber resistencia naranja en alguna parte.
-Yo también lo creo, pero también es extraño que esa chica no llevase el lazo. Es un símbolo que nos caracteriza. Aunque tampoco entiendo porque habría aparecido de esta forma.
-¿Se sabe que es lo que pidió?
-No me lo han querido decir. Supongo que algún medicamento básico.
-Le preguntaré a mi hermana Miriam. Ella se entera siempre de todo, ya sabes. Tiene un don.
Y Cepeda lo sabía bien. Mimi y Miriam siempre habían estado para él, aunque de forma distinta. Mimi era su gran amiga de fiestas, siempre estaba dispuesta a sacarle una sonrisa de la forma más alocada posible. Y Miriam, pues era Miriam. Una leona. Luchaba por él y por todos, siempre ayudando a los demás, dando todo de sí. Su relación con ella había pasado por muchas fases, y aunque ahora mismo eran grandes amigos, siempre se respiraba esa tensión. Ambos habían sido pareja hace unos años, y la cosa no terminó de la mejor forma. Miriam seguía enamorada de él, mientras Cepeda la empezó a ver como una amiga. Una amiga especial, pero una amiga. Nada más. El día que él le confesó no sentirse atraído de la misma forma hacia ella, Miriam entró en una etapa muy dura de su vida. Lloraba a todas horas y apenas salía de casa, no se imaginaba sin Cepeda. Con el paso de los años, y con la entrada de ambos en el ejército su relación fue mejorando, y aunque ambos habían pasado por varias relaciones posteriores, Cepeda siempre pensaba que Miriam seguía sintiendo algo por él. Y de esos pensamientos estaba Mimi al tanto.
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Efecto Mariposa - OT 2017 - @beyourlaugh & @MunayGirl23
FanfictionSupongo que has oído hablar alguna vez del efecto mariposa. El aleteo de las alas de estos insectos en una punta del mundo que provoca a su vez un huracán en la otra. Así inició una nueva era. Cuando el Caos comenzó a reinar. No queda nada del mundo...