9. Sillas Juntas, Café Viejo

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Hola. Les recomiendo primero ver el video completo con la traducción (si no les sale, pueden buscarlo en YouTube como: So ist es immer (español) ) después pueden reproducirlo cuando aparezca el titulo en medio del texto, es su elección, pero me encantaría que vieran el video primero :,)

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Rubén

El departamento era por supuesto, más caliente que el exterior. Suspiré complacido y me despojé del grueso abrigo que en ese momento, ya no utilizaba.

Mangel caminó directo a la cocina, le seguí y pude ver como llenaba un pocillo de agua para después, colocarlo en las llamas de la estufa. Giró hacia a mi y me sonrió, gesto que por supuesto no pasé por alto.

Se sentó en una de las sillas de la mesa que estaba justo a un lado del lavamanos, arrimé una silla hasta quedar junto a él, buscando un poco del calor que se me fue arrebatado. Mangel puso ambas manos sobre la mesa y las juntó en un puño, haciendo descansar en ese hueco a su barbilla.

Yo miraba el cristal de la mesa, identificando difícilmente a mi reflejo, que no era más que una forma abstracta con demasiadas puntas y picos, lo que supuse, era mi cabello. El ambiente afuera era mortífero, la brisa corriendo amenazante por las calles, asustando cualquier rastro de calor existente. El sol fue opacado por nubes pomposas y oscuras, envidiosas de su brillo y alegría.

Los edificios emanaban un aura de tristeza, tristeza de la cual yo no fui capaz de soportar. Pegué mi brazo al pecho de Mangel y sentí como él me miraba fijamente. Me encogí y suspiré pesadamente. Una profunda nostalgia empezó a envenenar cada fibra de mi ser y a aturdir a mis pensamientos.

-¿Rubiuh? -su ronca voz acaricio sutilmente cada parte de mi mente.

-El día está triste -contesté.

-¿Hmm?

-¿No te sientes inexplicablemente triste? -pregunté mientras giraba mi cabeza y lo veía a los ojos.

Él soltó una diminuta sonrisa y plantó su vista en el cristal de la ventana, buscando una respuesta que podría estar volando con el aire que amenazaba con entrar.

-Al contrarioh, Rubén -sentí un escalofrió al escucharle decir mi nombre-. Yo ehtoy muy feliz.

No supe de que manera responder, sólo atiné a bajar la mirada y recorrer un camino de hebras indivisibles por todo el departamento-. Creo que es cuestión de percepción.

-Podría ser -irrumpió en el silencio sepulcral que quería empezar a rodearnos-. La muerte es igual, ¿No? Bueno, al menoh piensoh que puede ser comparable.

-Podría ser -respondí con simpleza, quería escucharlo.

-La muerte es buena o mala, depende de la perspectiva en que se tengah -comenzó a decir-. Digo, ¿Eh acaso malo el morir?, ¿Eh algo bueno vivir? A lo que me refieroh, sé que tal vez no me creah, pero hay veces en las que sientoh como algo en mi interior me llama o me habla, mi alma... tal vez. ¿Mi alma querría ehtar atrapada en ehte cuerpo y dihpuesta a seguir un funcionalismoh dentro de la sociedad? O ¿Ehtaría esperando mi muerte para poder ser libre de ehte mundo de mierda, o por lo menos de la humanidah?

Estrellas Latentes (Rubelangel)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora