Lexa despertó cubierta por su cobija y sonrió levemente al darse cuenta de que quizá... La loba extraña no era tan mala como quería hacer notar.
Temblaba de frío a pesar de ello, el clima era muy cruel, se introdujo bajo la cobija tratando de recuperar calor. Pensaba en el detalle que tenía sus labios, el brillo de sus ojos, su bonito trasero y..su olor.
Se sentó en el heno para entender porque no escapaba si podía, tal vez la vampiresa no sabía a donde ir, tal vez... y solo tal vez... nadie la esperaba.
De la cobija se hizo ropa y camino lentamente hacia el bosque donde cazar la mantendría víva esa semana.
Del otro lado del castillo, Clarke pasaba sentada en el piso de su celda, aburrida pues ya ni siquiera la golpeaban. Había encontrado un pequeño pedazo de madera que hacía de su único juguete. Lo lanzaba contra la pared de hielo haciendo que se clavase como una estaca, luego lo sacaba y repetía. Se preguntaba por... ¿Como se llamaba aquella por la que terminó encerrada en la celda?
Sacudió la cabeza. El cansancio y el hambre no la dejaban pensar bien. Podía salir a cazar para comer. Pero... En realidad deseaba morir.
Luego de cazar, la pequeña loba guardó dentro de un estomago que limpió en el río, sangre. Caminó por el bosque con cuidado, sabía que la próxima sentencia sería la muerte. Se metió tras los calabozos y se arrastró empujando el bloque espiando dentro. Al verla bien se quedó allí, al menos no la habían golpeado.
-Hey
El gruñido de desconfotmidad de la vampiresa al sentirla de nuevo en el lugar no se hizo esperar. El próximo guardia no pasaría hasta dentro de media hora.
-No te es suficiente? Acaso quieres que te maten?
Sin regresar a verla se levantó a sacar la pequeña estaca del hielo.
-No te mataran a tí, dejame. Solo... quería verte, saber si estabas bien
Bajó la mirada, Lexa sabía lo que estaba haciendo. O al menos eso pensaba ella.
—¿Verme? ¿Para que quieres verme? Soy el enemigo, deberías entender eso.- Clarke negaba molesta, la niña debió haberse quedado en donde estaba. —¿Crees que yo quiero que te maten por culpa mía?- Empezaba a enojarse. Resopla mientras vuelve a lanzar la estaca. —Eres tan solo una niña y ellos unos crueles. Por eso odio a los lobos.- Gruñe mientras vuelve a levantarse a por el palo.
-Eres mi Amor
La escuchó decir y se paralizó, la miró dejar algo en la celda sin saber muy bien que decir.
-O al menos..eso decía mi padre
La pequeña loba tenía agallas, eso no iba a negarlo, pero estaba loca.
-Estás demente.
Negó mientras la miraba. Era tan solo una niña. Que idea tan errada. Ríe negando mientras vuelve a lanzar la estaca contra la pared.
-Padre decía que... la persona por la que seas capaz de hacer lo que sea, aunque otros consideren locura... debes considerar amor
Clarke suspiró tratando de calmarse y la miró a los ojos fría. —Amor... Amor... El amor es solo un juego de destrucción. Si amas, te destruyes, y si te aman, se destruyen.- Su voz era dura, intentaba hacerle entender a la muchacha que no era posible lo que le decía. —El amor, es como la guerra, niña. Y créeme, no es bonito cuando acaba.- Volvió su mirada hasta la estaca, y volvió a lanzarla contra la pared con fuerza, haciendo que hiciera varias grietas en la misma. —Quítate esa idea de la cabeza. Yo no soy tu amor.- Sentenció sin regresar a verla. Aunque sentía que la niña no le quitaba los ojos de encima.
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Madre Luna.
FanfictionAU-Clexa. -Deja de maltratarme, Amor.- Dijo la pequeña morena bajando la mirada con lágrimas en los ojos. -¡Qué no soy tu amor! ¡Soy miles de años mayor a ti!- Sentenció la rubia mayor, encerrada en aquellas paredes de hielo. -M..Mi padre me dijo...